En el colegio, cuando alguien traía algo que era "muy chulo" automáticamente otra persona decía "Pues lo mío es mejor". Mientras decía eso, seguramente estaría pensando "a ver si se le rompe o lo pierde". Es normal, son niños, no pasa nada. El problema es cuando crecemos y esto no cambia, pues esto es lo que nos pasa a todos los españoles, que parece, nunca vamos a crecer.
Deseamos demasiado el mal ajeno, ¿Si alguien trabaja? deseamos que lo despidan, en lugar de buscar nosotros algo. ¿Alguien liga? deseamos que su novia lo abandone, en lugar de buscarnos nosotros una. Lo entiendo, aunque ahora me alegre mucho cuando un conocido encuentra o mantiene su trabajo, sí que es cierto que si me gusta una chica y tiene novio, le pongo velas hasta a Alex Ferguson para que rompan. Eso de "yo quiero que seas feliz" es un tópico, ¿Quieres que sea feliz si no está contigo? Vamos hombre, yo quiero que gane yo, ¿Es que tiene gracia fracasar? Ninguna, pero aprendemos.
No nos gusta que alguien triunfe, ni siquiera la gente que dice ser tu amiga. Están esperando a que caigas, mientras te dicen "joder, como me alegro" se frotan como un perro salido contra tu pierna, esperando el momento para pelársela en casa, en pie, dando gritos, encima del sofá, con ganas ... (quizá me haya pasado, pero hoy no quería ser serio, ¿Os imagináis a alguien haciendolo así?) celebrando que has fracasado.
Y ya está, y no hay más. Somos tan simples como esto. En lugar de buscar el éxito propio, deseamos el fracaso ajeno. Esto pasa en el trabajo, en el amor, en el fútbol... en todo. Aunque os seré sincero, yo no deseo el mal a nadie a nivel laboral por ejemplo, es más, ojalá todo el mundo pudiera vivir bien, pero lo que es en el amor o en el fútbol... a más de una le debería de dejar su novio para venir a mis brazos, y a más de uno le deseo que ganen la décima cuando mis nietos tengan pelo en el pecho.
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