miércoles, 29 de mayo de 2013

Las palabras duelen


Muchas veces creemos que nuestras palabras no hacen daño, que son solo letras que unimos en nuestra cabeza y que lanzan nuestra garganta. Esto es mentira, una mala palabra puede doler más que cualquier puñetazo, pero parece que no nos queramos enterar. Quizá cuando crecemos entendemos que hay que tener más empatía con las personas, que no obtenemos nada haciendo daño por mucho daño que nos hayan provocado a nosotros. El problema sin embargo es muy grave cuando somos niños, ¿hasta dónde llegan a doler las palabras cuando vives la edad de las inseguridades y los miedos?

Esto lo he vivido, y lo viví en el lado del malo. Las burlas y los insultos los recibía cualquier otra persona. Una persona que en el fondo no tenía culpa de ser así, de ser diferente, simplemente no era como el resto, y como suele pasar, el resto terminó por absorberla. Presión e insultos,  no te hará falta ni levantar la mano, esa persona se verá hundida en una miseria que cuatro gilipollas le han provocado. Lo veo ahora y me siento avergonzado de lo que en su día llegué a hacer por “diversión”. Cuando leo a gente que ha sufrido estos actos siento por dentro como me muero del asco, ves a gente que ha padecido risas y burlas por querer ser ellos mismos y piensas que hasta qué punto tienes tú la culpa de que ellos no hayan sido felices.

No quiero personalizar pero, ¿Os habéis dado cuenta de lo que pueden doler un par de palabras? Cualquier defecto físico puede ser descrito de la manera más burra y cruel que puedas imaginar, cualquier pensamiento diferente puede ser castigado con el mismo método… las palabras son palabras, pero si las disparas se convierten en balas, con malas intenciones. En este caso esto es denominado como maltrato psicológico, pero no te paras a pensar lo que haces.

No sé tan siquiera como escribir esto sin que se me caiga la cara de vergüenza, antes ni pensaba que podía hacer daño a alguien, y si lo pensaba me seguía acostando con la conciencia tranquila. Hoy, cada vez que veo o me entero de un caso de acoso, por leve que sea, se me cae el alma a los pies. ¿Qué hacemos mal para que un niño se vea con derecho de ridiculizar a otro por no ser como él? ¿En qué momento se permite que un imbécil tenga derecho a reírse de otra persona? Nadie es más que nadie, deberíamos aprenderlo nosotros para que los niños, las personas más manipulables de este mundo, jamás se vean afectados por esta clase de gentuza, que puedan ser ellos mismos sin miedo a presiones ni insultos.

No vamos a cambiar el mundo, puede que ni tan siquiera a nosotros mismos pero, ¿Qué pasaría si todo el mundo fuera de libre de ser como quiera ser sin que nadie se ría de él? ¿Si cada uno pudiera vivir su vida con total libertad? Aprendamos a respetar nosotros para que en un futuro, evitemos problemas, problemas que en su día yo generé. No permitamos que nadie más pierda su sonrisa por cuatro palabras, no confundamos una riña de niños con algo más serio. Esto puede empezar como un juego, pero acaba destrozando a demasiadas personas, personas inocentes.

Quisiera pedir perdón por mi parte y por la de tantos otros que sentirán lo mismo que yo, pero es algo inútil. El perdón es otra palabra más, pero de nada vale si no se siente. Yo sigo siendo la misma persona que se reía de otros, me arrepiento, pero duermo igual, no creo que mi perdón sea todo lo sincero que debe ser. Ahorrémonos la hipocresía, seamos sinceros, tengamos respeto, dejemos ser feliz al resto.

Los niños

Gritan, lloran, corren sin control, vuelven a gritar, son caprichosos, siguen gritando, van sin control, te dejan el pastel donde les apetece, se mean, vuelven a gritar, más caprichosos, vuelven a llorar... ¿Por qué entonces nos caen tan bien?

Pesadillas como aquella en la que una mujer llama a tu puerta con un niño de 1 año que se parece a ti hemos tenido todos, en las que te despiertas con cara de Macaulay Culkin en "Solo en Casa"... pero algún día nos tendremos que hacer a la idea de que uno de esos pequeños diablos con malas ideas y cara de "me voy a cagar aquí mismo, prepárate" serán nuestros hijos, se llamarán como nuestras mujeres digan nos guste y llevarán nuestra sangre. Anda que no me hace ilusión a mi tener a Jordan Jr. correteando por el pasillo de casa con un correpasillos como el que tuvo su padre de niño, con aquel que se estampó por las escaleras.

Esas caras de felicidad, de que todo se la sopla. ¿Qué se quieren mear? Lo hacen encima, ¿Qué quieren hacer algo? Pues se te vuelven a mear encima, pero ahí están, olé ellos, tan felices mirando a un juguete como si de la champions se tratara. Pese a que los que me conocen saben que me dan hasta miedo, lo cierto es que no hay nada más majo que un crío con malas ideas en la cabeza.

Todos lo hemos sido, todos nos hemos meado en el ascensor con cara de pillos mientras nuestra madre se cagaba en tus infiernos para sí misma, mientras te decía "Ay Daniel..." (espero que a todos os haya pasado esto, no me jodáis), hemos ido vestidos de las formas más... raras posibles gracias a nuestros padres, hemos sido tratados como monos por nuestras abuelas y sus amigas, que nos tiraban de los papos, del pelo, del brazo... para ver si eramos reales... y estamos vivos. Quiero decir, no deberíamos tener miedo a los críos, son como nosotros, solo que más felices.

Por lo tanto, hombres del mundo, aunque ahora mismo los niños nos parezcan una máquina de cagar / llorar / mear / gritar / pedir / llorar otra vez no os preocupéis, que nosotros también lo fuimos y hemos llegado a ser grandes cosas, o al menos a no mearnos encima cada 2 horas. Además, esto de "oh sí, a mi me encantan los niños" para traginarnos a la mítica profe de magisterio ya no cuela, El código de los hombres es así de simple, no nos gustan pero no los odiamos, los vemos como algo lejano, algo que querremos tener pero desde luego no ahora. Un consejo, mejor decir "que ojos más bonitos tienes" a "me encantan los niños".

Pd: Mujeres del mundo, a mi me encantan los niños.

miércoles, 22 de mayo de 2013

Mal ajeno, consuelo de tontos

En el colegio, cuando alguien traía algo que era "muy chulo" automáticamente otra persona decía "Pues lo mío es mejor". Mientras decía eso, seguramente estaría pensando "a ver si se le rompe o lo pierde". Es normal, son niños, no pasa nada. El problema es cuando crecemos y esto no cambia, pues esto es lo que nos pasa a todos los españoles, que parece, nunca vamos a crecer.

Deseamos demasiado el mal ajeno, ¿Si alguien trabaja? deseamos que lo despidan, en lugar de buscar nosotros algo. ¿Alguien liga? deseamos que su novia lo abandone, en lugar de buscarnos nosotros una. Lo entiendo, aunque ahora me alegre mucho cuando un conocido encuentra o mantiene su trabajo, sí que es cierto que si me gusta una chica y tiene novio, le pongo velas hasta a Alex Ferguson para que rompan. Eso de "yo quiero que seas feliz" es un tópico, ¿Quieres que sea feliz si no está contigo? Vamos hombre, yo quiero que gane yo, ¿Es que tiene gracia fracasar? Ninguna, pero aprendemos.

No nos gusta que alguien triunfe, ni siquiera la gente que dice ser tu amiga. Están esperando a que caigas, mientras te dicen "joder, como me alegro" se frotan como un perro salido contra tu pierna, esperando el momento para pelársela en casa, en pie, dando gritos, encima del sofá, con ganas ... (quizá me haya pasado, pero hoy no quería ser serio, ¿Os imagináis a alguien haciendolo así?) celebrando que has fracasado.

Y ya está, y no hay más. Somos tan simples como esto. En lugar de buscar el éxito propio, deseamos el fracaso ajeno. Esto pasa en el trabajo, en el amor, en el fútbol... en todo. Aunque os seré sincero, yo no deseo el mal a nadie a nivel laboral por ejemplo, es más, ojalá todo el mundo pudiera vivir bien, pero lo que es en el amor o en el fútbol... a más de una le debería de dejar su novio para venir a mis brazos, y a más de uno le deseo que ganen la décima cuando mis nietos tengan pelo en el pecho.


martes, 21 de mayo de 2013

La dignidad del deportista

Ahora se ha puesto de moda un video, donde una aficionada enfadada con el mundo cuando el Atlético de Madrid ha ganado una copa del rey, decide insultar al Cata Diaz así, porque le gusta, porque a la chavala le ha salido hacerlo, es rebelde. Ella, muy perspicaz, se percata de que al Cata no le ha gustado que le insulten, ¡Qué sorpresa! ¿Será la tierra redonda? ¿Serán los macarrones pasta? y en un alarde de mala persona, el Cata acude donde ella para recriminarla que le haya insultado, ¡Qué verguenza Cata!.

Así todo, se conoce que a un deportista le podemos faltar al respeto sin que él nos pueda decir nada. Igual que si vamos por la calle y decidimos insultar a la primera persona que veamos, pues correremos el riesgo de comernos una señora hostia. Parece ser que la niña (aunque se hace llamar periodista y nos dice, cambiará ella solita el mundo del periodismo) debió de pensar que su posición de aficionada le daba derecho a insultar a un jugador que ha ganado algo para su equipo y en ningún caso esperaba la reacción de su jugador así, ¿Quién se iba a esperar que alguien responda a un insulto? Este es un país libre y tenemos derecho a insultar, claro que sí.

Como aquel boxeador al que se le califica como tonto, por el simple acto de boxear. "¿Eres boxeador? Joder, pues no pareces tonto". Por supuesto, un boxeador no sabe hablar, escribir ni tan siquiera, ni te mira cuando te habla, es de esos que votó al PP y creía a Aznar con las armas de destrucción masiva. En realidad, no son ellos los tontos, somos nosotros los gilipollas.

¿Podemos permitirnos el lujo de faltar el respeto a un deportista por cobrar más que nosotros? ¿Os parecería normal que él vaya donde vuestros padres y le diga que su hija es gilipollas? Es una falta de respeto, pues creo que, y no me lo han enseñado en una carrera, lo mismo pasa si lo hacemos al revés. Por muy mal que pueda jugar ese profesional, no tenemos ningún derecho a juzgarle como persona, si acaso como deportista, pero plantearos una cuestión, ¿Habéis llegado vosotros a su lugar? No.

No quiero centrarme en el video del Cata, puesto que hay mucha más gente que insulta, pero están acostumbrados a que nadie les recuerde que eso está mal. Siento profundamente que un profesional se vea envuelto en una polémica así por culpa de una maleducada que pensó por un momento, el mundo era suyo, el poder de faltar a la dignidad, también.


domingo, 19 de mayo de 2013

Amor verdadero

Lo recordaré siempre. Un 13 de mayo de 2012. Aquel al que considero uno de los amores de mi vida me citó en la capital un domingo a las 20:00 de la tarde. Tenía que coger un tren y asumir, dormiría una noche al raso ya que no tuve tiempo ni de reservar un triste hostal para esperar a que mi tren de vuelta me devolviera a mi casa.

Calor y calor, y yo dando vueltas por Madrid esperando a que llegara la hora. Hay que reconocer que sentía un cosquilleo raro en mi estómago. No eran simplemente nervios, los tenía, me recorría un nosequé que me transmitía ilusión. Esa mañana todo me parecía más bonito, la gente más sonriente, las calles más alegres, el cielo más azul... vaya, lo que se supone sientes cuando estás enamorado.

En aquel momento no sabía que me depararía mi amor. Quizá esa noche llorase de alegría, o quizá no, y me viera sentado en la estación con la cara de una persona engañada que se ve destrozada, pero sigue amando. Aguardé el momento como pude, sabía que esto del amor era un arma de doble filo, que todo lo que te puede dar en un momento, de golpe te lo puede arrebatar para dejarte con nada y menos.

Llegué al lugar donde habíamos quedado y os prometo, jamás estuve más nervioso. Sentía que ése era mi momento, pero no podía hacer nada más, hice todo lo posible, coño... que me levanté a las 4 y media de la mañana por estar en ese lugar, en esa ciudad, a esa hora. 

A partir de ahí, todo lo que vino después me hizo sufrir, y cuando lo daba todo por perdido y me veía volviendo a casa con esa cara de tonto que os comentaba, pasó lo que tanto tiempo soñaba mi cabeza... y no os engaño, lloré, como un imbécil, el imbécil más feliz del mundo. Ahí lo entendía, lo mío era amor, amor verdadero.

Si lo véis así parece una historia de amor bastante bonita en la que voy a Madrid para ver a esa chica a la que tanto amaba y que parecía, no me correspondía. Esta chica me correspondió en el último momento. Para ser sincero con vosotros, no hablo de una chica, tampoco de un chico. Hablo de algo más, que supera a las personas, es un sentimiento, una bandera, una pasión... es mi amor. 

No fui a ver a ninguna persona, llegué a Madrid para ver como el amor de mi vida, mi Rayo Vallecano, se jugaba su vida. Si perdía descendía, y desaparecería, si ganaba, la gloria, la permanencia. Esa noche conocí el amor de verdad, aquel que te obliga a hacer locuras. Será maravilloso vivirlo así con una persona, espero que sea eterno, como lo que siento por mis colores, mi franja roja no va solo en mi camiseta, va en mi corazón.

El fútbol es más humano de lo que pensamos, y el amor no es sólo para las personas como siempre creemos, el amor se siente.


Cada vez que lo veo, no puedo evitar que caiga una lagrimilla. Parece una tontería, pero me emociona casi tanto como aquella tarde noche en la que tan feliz fui. La felicidad se encuentra en muchas cosas de la vida, y esta es una de ellas.


jueves, 16 de mayo de 2013

Empezar de cero

Pocas veces he hablado tan enserio como lo haré ahora. En realidad, si ya me conocéis, pocas veces he hablado enserio. Todo esto que os voy a contar es algo que me quemaba por dentro en su día, es mi caso como otros tantos que habrá en el mundo y seguramente de alguna persona que lea este blog también habrá vivido y le recomiendo, lo suelte hacia arriba.

Para empezar de cero hay que asumir que todos nuestros errores no se borran ni se destruyen... se vienen con nosotros en el camino que decidamos tomar, pero de otra forma, esta vez no serán errores, serán lecciones. 

Los problemas que podemos atravesar cuando somos niños son aquellos que nos pueden dejar huella para siempre, es más, lo harán. Además, hay que asumir que cada persona es un mundo completamente diferente, y para algunos es más fácil encajar una hostia que para otros, por eso hay gente que decide tirar pa'lante y otros que se dejan perder por creer que la vida les ha dado la espalda. Cuando somos tan jóvenes pensamos que la vida nos da la espalda, y ese es nuestro gran error. La vida no da la espalda a nadie, ni la suerte ni la mala suerte existen, no podemos buscar explicaciones para problemas que no tienen solución, lo que pasó, pasó. 

Con esa lección bien clara, podremos seguir. Nuestros problemas podrán venir de manera ajena o propia, y por lo que he comprendido, son los ajenos los que más frustración nos provocan. Uno está tan tranquilo en su clase, sin hacer nada, con 9 años y la única preocupación de que suene el timbre para ir al patio a jugar al fútbol cuando viene su tío a buscarle, y no tu padre. Te lleva a su casa a comer y te dice que tu padre no podrá ir, que está trabajando. 3 días sin verle y me dicen que ha tenido un accidente y está en coma, ¿Qué voy a saber yo de eso con esos años? Pues eso, sudé del tema, sólo sabía que a las noches ya no me traía un VHS con algún combate ni podíamos ver las motos. 

Ese es un ejemplo de un problema AJENO, en el cual tú no puedes hacer nada de nada. Tuve la gran suerte, dentro de lo que hay, de poder vivirlo tan niño, cuando no te enteras de nada. Por desgracia para mi me fui haciendo a la idea de lo que había cuando me dejaban bajar a visitar a mi padre hasta el hospital. Poco a poco fui entendiendo, a mi ritmo, de que las cosas en mi mundo no iban tan bien como la edad me hacía creer. 

Dando un salto en el tiempo, el accidente convirtió a mi padre en una persona diferente. Aquel hombre que iba cada día a trabajar con humor se perdió. Lesiones de por vida, no poder volver a andar en moto, sentirse inútil... todo eso cambia a una persona, y si es el cabeza de familia, cambiará a los suyos. Se me hace duro contar estas cosas pero creerme, una vez las asumes, TODO sale mejor. Digamos que yo di por perdido a mi padre teniendo 12 tristes años.

A partir de ahí hasta hoy pasaron muchas cosas. Mi padre se fue a vivir a Andalucia, donde de verdad yo le veía feliz. Pensándolo friamente, me hubiera gustado estar más a su lado en ese último año pese a hablar cada día, pero me queda el orgullo de decir que aunque mi padre falleció, lo hizo feliz, volvió a sonreir tras ocho años de recuperación y una lucha que él decía, jamás desearía a nadie. Mi madre sufrió demasiado con esto, ves como el hombre con el que has estado toda tu vida se pierde y tu hijo pasa de ser un chaval simplón a ser gilipollas, ¿Qué ayuda le iba a pedir yo a mi madre, si era ella la que más la necesitaba?.

En fin, de esto hace 3 años ya. En 3 años he pasado de ser un imbécil a ser una persona más. Quizá muchos no notéis la diferencia, ya que todos sois una persona normal más, pero para los que venimos de nadar tanto tiempo en la mierda, lo vemos como un logro por el que sentirnos orgullosos para siempre.

A esto quería llegar, empezar de cero para mi es esto. Contar todo lo que en su día me convirtió en una persona a la que odié. No he cambiado mi persona, he cambiado mi actitud, me miro al espejo y me siento orgulloso de lo que soy, tengo muchos defectos, pero si puedo presumir de una virtud creo que sin duda es la de ser una persona optimista y que siempre tiene ganas de afrontar lo que venga, sea bueno o malo. 

Las secuelas las llevaré para siempre, yo nunca pude vivir en una familia normal, y eso se nota en ciertos aspectos. Me siento orgulloso de poder contaros esto, y más siendo yo una persona que prefiere barrer su mierda para dentro y a veces ni eso, pero quiero agradecer de corazón a todos esos amigos que estuvieron conmigo aquella tarde, que me han acompañado cuando todo iba mal, y los que me han apoyado cuando quise cambiar. La familia nos viene al nacer, pero los amigos son los que nosotros queremos, y son ellos los que estarán cuando estemos mal. Espero que ellos sepan que cuando suceda algo malo, tendrán en mi al mismo amigo que yo tuve en ellos, y que aunque no lo sepan, tanto ayudaron.

Resumen, por si acaso... : Todos tenemos una segunda oportunidad en la vida por muy mal que nos haya ido antes, todos merecemos ser felices, pero si no lo intentáis, no lograréis nada, puesto que nadie os lo dará. 


miércoles, 15 de mayo de 2013

Como viajar a Inglaterra y no odiarla

Está complicada la cosa.

Buena música, gente joven, cerveza, fútbol, mujeres... ¿A que suena bien? También suena bien Enrique Iglesias en un estudio y sin embargo escucharlo en directo desgrava en la declaración.

La música... sí, es buena, no nos vamos a engañar, y si os gusta el fútbol apasionado pues también os valdrá. ¿Habéis visto que de cosas buenas tiene Inglaterra? Pues eso, dos cosas. Pasemos con las malas, que son una o dos, o veinte.

Ay la gente, qué simpática puede llegar a ser. Tan majos, tan borrachos a las tres de la tarde, tan de cenar a las siete... ¿Qué dirían vuestras madres si les pedís cenar a las siete?. No contentos con semejante chorrada, tienen como requisito fundamental el intentar convertirse en los seres más ridiculos del mundo. Arrastrándose por un pub a las seis de la tarde como si de las seis de la madrugada se tratara. 

¿Las mujeres? Probablemente serán de las más elegantes que conozcáis. Con un vestido van a cualquier parte, como si de una boda se tratase. Quizá se deba comentar que son un pelín guarras (desde el respeto) y su dignidad se pierde allá pasadas las cuatro de la tarde, con la cerveza caliente. ¿Donde está el encanto de una mujer que lleva todo el día un vestido? Allí lo natural no existe. 

Si necesitáis ayuda, si por un casual os perdéis en una calle, será mejor que esperéis a que venga a buscaros Ortega Cano a preguntar a un inglés, ya que su ayuda será similar a la que pueda dar yo a un físico. La gente digamos que es muy suya, tan suya que se reirán de ti cuando les preguntes pensando que no los vas a entender. 

La cerveza. "Allí hay mucha cerveza, oh la cerveza, ay que rica está allí la cerveza". Bueno, mis cojones. No noté la diferencia de estar en un pub en Manchester a estarlo en el Café Madrid de Logroño. ¿Cervezas? Todas las que quieras, ¿Frías? no tantas. Allí, supongo que por creencia religiosa o por querer reirse de los turistas, ponen la cerveza templada. ¡Templada! ... ¿Os tragaríais una Cruzcampo templada? bueno, espero que ni fría, el caso es que, ¿Templada? ... El sabor irá por gustos, supongo, yo que tengo un paladar que no diferencia una mierda de un jamón, os diré que me saben parecidas casi todas.

¿El tiempo? Esto es muy rapido. Una mierda.

Os dejo un resumen (podría ir antes, pero ibais a sudar de lo escrito anteriormente...) para la gente sencilla, como yo.

Si viajas solo: Vete al fútbol, no es caro y te lo pasarás bien, procura buscar un pub sin banderas de equipos, ya que seguramente te meterás en problemas al ser español, busca a alguna inglesa que no parezca Amy Winehouse con 6 copas de más y por favor, no hagas turismo, no hay nada que ver solo.

Si vas en pareja: Cambia los billetes de avión y vete a París con la novia. Si te gusta el fútbol y a ella no, cámbiale su billete por uno a París y con lo que te ahorres te vas a Anfield.

Si vas con amigos: Idem a si vas solo, exceptuando que ante los amigos hay una presión extra para ligar, por lo que asume, tendrás que intentarlo con la que pilles suelta. 

Si sois como yo (simples): Es un viaje más, ni bueno ni malo, un viaje. No lo pasaréis mal, os dará anécdotas para contar, como aquella en la que te perdiste a las 2am por las calles mientras llovía a mares y te metiste en un autobús al azar para no mojarte más. También os diré que si tenéis que presumir de algo, que sea del sol en España, por alguna extraña razón, todos/as me decían lo mismo, "Ah, España, mucho sol, me encanta".

lunes, 13 de mayo de 2013

"Soñar" y soñar.

Siempre que soñamos con algo bonito nos despertamos con una sensación que va del éxtasis a la decepción, por lo contentos que podíamos estar en ese sueño y lo mal que nos sienta saber que era eso, un simple sueño.

Hay dos clases de sueños, aquellos que tienes mientras duermes y los que marcan los pasos que darás en tu vida. Qué coño os voy a hablar yo de vida, si soy un crío, pero con 20 o con 50 todos siguen teniendo sueños, y aquel que no los tenga, es que no habrá disfrutado jamás de la vida. Los primeros sueños son pasajeros, aunque reflejen una parte que queremos. ¿Habéis soñado alguna vez que os ligabais a la chica que siempre os habéis querido ligar? Pues eso es un sueño pasajero, y en parte también algo que puede marcarnos nuestro futuro. ¿Os imagináis en una silla trabajando 8 horas al día? Seguramente esto no lo hayáis soñado en ninguna de vuestras noches, sin embargo, sí que es algo con lo que muchos sueñan despiertos, trabajar.

Todos tenemos sueños pasajeros. Me sorprende saber sin embargo que muchas otras personas no tienen metas en la vida, siguen un camino insustancial basado en andar y andar, que algo aparecerá si la suerte brilla. Trabajar de lo que soñamos, viajar a destinos que veíamos en una pantalla con cara de tontos, ligarnos a esa chica que nos tiene locos y por la que te irías al fin del mundo con tal de pasar una tarde con ella... esas metas son alcanzables siempre, pero para ello tenemos que hacer algún sacrificio.

Los sueños no requieren sacrificios, ahí están, te despiertas y terminaron. Otros siguen mientras duermes, están ahí cuando te despiertas, y solo están esperando que los cumplas. Mucha gente os dirá que sois unos ilusos, y lo seréis, ¿Pero cómo va a ser eso malo?. Cuando las cosas os vayan mal solo tendréis que recordar una cosa, de ilusión también se vive, y la ilusión sumada con la lucha, generan realidades.

Me encanta despertarme tras un sueño bonito y decir "Joder, ojalá todos fueran así", pero sinceramente, más disfruto al despertarme y ver la realidad, y saber que lo que hago cada día me acerca un poco más a la meta. Cuando llegue a ella, para entonces, ya tendré nuevos sueños que afrontar. Nunca se para esa máquina, no es ambición, es vivir.

Viajar si es lo que queréis, emprender proyectos por muy locos que suenen, ir a por esa chica sin miedo a acabar mal, lánzate a por tus sueños. Seamos realistas, está jodido ganar una champions con el Rayo, algo que ya he soñado, ¿Pero todo lo demás? Para todo lo demás, soñar y caminar, hacia adelante siempre. Alguna vez os tocará dar un paso hacia atrás, y es probable incluso que fracaséis en alguno de vuestros intentos, pero que sería de nosotros sin fracasar. Aprender aprenderemos ganando o perdiendo, y aunque a nadie nos guste perder creo, es algo de lo más habitual.

En definitiva, si alguna vez os dicen que viváis con los pies en la tierra, mandarle a la mierda. La vida no se hizo para caminar en circulos, en realidad no sé para que se hizo, pero al menos disfrutémosla.

Una anécdota para acabar. De pequeño yo tenía muchos sueños, pero siempre uno en especial. Mi padre me decía que en la vida me encontraría con muchas piedras en el camino, como él se las encontraba en las vías trabajando, pero que no podía detener mi camino, como un tren tampoco podría frenarse con cada obstaculo que encontrara. Yo siempre quise escribir, pero cada día que pasaba en mi vida me hacía pensar que no podría hacerlo, que mi destino me aguardaba en la Renfe como al resto de parientes. Cuando vinieron mal dadas y mis estudios se fueron a la... fue cuando decidí retomar mi sueño. Perdí la felicidad por completo, y emprender el camino hizo que poco a poco, volviera a ser un niño despreocupado con ganas de despertar al día siguiente. Hoy recuerdo esa frase que hasta hace unos años no entendía, para darle la razón. Habrá muchas piedras en vuestros caminos, pero si frenamos por ellas, es que somos gilipollas.

miércoles, 8 de mayo de 2013

Alma guerrera

Y creía el niño, cuando se ponía los guantes, era una estrella. En su alma habitaba un guerrero con corazón de fuego, el hombre incansable. Los años y su valor le dejaron donde más merecía, no dejó de cumplir sueños. Brandon nunca bajó la cabeza, su espíritu tumbó la moral de sus rivales, su coraje y sus cojones hicieron el resto. 

Él es un guerrero, nosotros, simples habladores. La fuerza física jamás podrá con su voluntad. Brandon Rios, alma de guerrero, corazón noble, espíritu rebelde.

Lo que falte de talento, lo pondrán sus pelotas.

martes, 7 de mayo de 2013

2 años

Es una fecha que recuerdo, por lo curioso más que por mi buena memoria, que si me conocéis ya sabéis que de buena poquito. Un amigo me comentaba que necesitaba una mano con un texto, y como yo no tenía nada que hacer le ayudé. Así debió de ser la cosa de entretenida que a los dos meses ya era becario, un puesto complicado pero en los tiempos que corren, totalmente obligatorio.

Otros tantos meses tuvieron que pasar para firmar mi primer contrato, mi primer artículo con mi nombre por delante, mi primer reportaje, la primera entrevista... todo fue poco a poco, pero entiendo, muy rápido para mi edad y mis conocimientos. Yo únicamente tenía y tengo, ganas y pasión por lo que hago, otros pueden ofrecer eso y algo más, algo que consideran imprescindible y sin embargo, no parece sirva para mucho, un título. Muchas puertas se me cerraron al ver en mi curriculum, algo corto en edad pero con una buena experiencia, que no disponía de aquel papel que acredita, seas capaz de informar. 

Hoy, 8 de mayo de 2013, me he permitido el lujo de RECHAZAR, en mayúsculas, a un medio que en su día me requería el título, y se dirijieron a mi cuando necesitaron ayuda, perdonar es de sabios, y como parece que hay que ser sabio para sacarse el título, yo seré un jodido rencoroso. Se cerraron puertas, pero por suerte para mi, otros medios estaban dispuestos a enseñarme todo lo que necesitaba sobre el oficio, ¿A cambio de algo? De mi esfuerzo, trabajar gratis. Es duro, no conozco a un profesor que de clases gratis, sin embargo yo así lo tuve que hacer. Asumí a lo que me exponía, esfuerzos que quizá no valieran la pena, pero siempre me gustó llegar a la meta.


Entre unas cosas y otras, y sobretodo, gente que te ayuda, he llegado a hacer cosas que ni tan siquiera llegué a imaginar de pequeño. La gente, que con el paso del tiempo llego a considerar mi gente, es la que ha creido en mi y la que me ha echado un cable cuando lo he necesitado, ellos son a los que debo cualquier suceso positivo en mi camino. No hará falta que los nombre, saben de sobra quienes son y saben también que cuando ellos necesiten cualquier cosa tendrán a un riojano para ayudar.

Vamos, que ya son dos años y se me han pasado como si de dos días se trataran. He conocido a tanta gente, tan buena y tan mala... Eso sí, un aviso a navegantes, con esto del periodismo se liga poco o nada, pero se disfruta bastante, y si os lo montáis bién, os abrirá puertas que no están relacionadas con el periodismo. 


Quiero terminar diciendo, a todos aquellos que me han dicho "tú no eres periodista, no tienes título", tenéis razón, no lo soy. Es así de simple, ni tan siquiera mi contrato dice que sea periodista. Soy un redactor, escribo e informo, entrevisto, cubro eventos, viajo... simplemente hago lo que me gusta, se llame periodismo o se llame jardineria. Hacer lo que os guste sin miedo a lo que os digan, siempre habrá gente que os critique y otra que os apoye, si todo son aplausos, alguien os la clavará bien profunda en cuanto os giréis.

Gracias a todos por vuestro tiempo y todas las lecturas que habéis generado en mis artículos, yo no tendría nada sin vosotros, y lo que me habéis dado es algo muy importante, no se trata de dinero, se trata de FELICIDAD.

Como viajar a Alemania sin parecer gilipollas (II)

Ya os comenté que habría una segunda parte, no sé si será como la de "El Padrino" o como "Titanic 2", pero... ¡Vamos!

Estuve en Frankfurt en mis últimos días de viaje por tierras germanas. Hasta ahí todo correcto, la ciudad famosa por sus salchichas y... y eso, las salchichas. Cuando llegué al hostal, en una preciosa zona alejada de la mano de cualquier dios que pueda existir, salí a dar una vueltecilla para conocer la zona. Heladerías, terrazas, parques con parejitas de la mano, kebabs, pizzerías, mujeres de metro ochenta con más espalda que una columna de garaje... nada nuevo si lo comparamos con Berlín.


La verdad, quería hablaros de Frankfurt, pero no tiene "nah". Es una ciudad bonita para pasear, donde comer barato y bien es muy sencillo puesto que abundan en ella establecimientos turcos e italianos, eso sí, os recomendaría no aparentar ser extranjeros, puesto que en uno en concreto lo que en el menú en alemán costaba 7 euros a mi me costó 9, otro error de novato. 

Paseos al sol, helados en una terraza y ver a parejitas dandose besos durante todo su trayecto es lo más interesante que haréis en esta ciudad, si obviáis el dormir. Para salir a tomar unas cervezas no tendréis demasiados problemas, bastará con seguir la linea que van dejando todos los borrachos agresivos que se agrupan en sus calles, donde parezca, haya un espacio reservado para todo aquel que bebe más que respira.


Lo del mito de las salchichas... hasta me gustó más mi primer "currywurst" que probé en Berlín. Son salchichas con curry y ketchup, vamos, las del mercadona con el bote de especias y el ketchup heinz, no os descubro un mundo de sabores, está bueno y es más comestible que la mierda de Ferrán Adría que nos quiere colar como comida. En definitiva, comeréis igual que en cualquier ciudad, de Mcdonalds, kebabs, pizzerías y sitios similares de comida rápida.

Manhheim no me sorprendería tampoco por lo bonito, que no lo es, sino por su gente. Pareció que atravesé otro continente pero no, a tan sólo 50 kilómetros de distancia de Frankfurt te encuentras una ciudad con la gente más alegre que he conocido en Alemania. Sonrientes algunos (en Alemania es raro), te contestaban de buen humor e incluso se ofrecían desinteresadamente a ayudarte, no digamos que si les dejabas propina, te la devolvían alegando que "no lo hacen por dinero". 

La experiencia del combate irá en otro momento, necesito mucho más que unas lineas para contar lo que creo, ha sido una de las noches más especiales de mi vida. El caso es que allí volví a meterme en el mundo más guay del paraguay del boxeo, el de los seguratas que no saben que puerta es la tuya, el del que te pide la acreditación 3 veces, las preguntas de "¿Y tú quién eres?"... en fin, las buenas costumbres.

Según avanzaba la noche los flashes se iban centrando más y más al ring y dejaron por un momento el marujeo que reinaba en el lugar donde me sentaba, con toda clase de famosos posando para las cámaras, muchos de ellos desconocidos para mi. Vamos, que entre tanto famosete de posado y posado, aparecía un riojano con cara de tener hambre.

La suerte sabrá como, terminé en la estación de tren de Manheimm a las 4 de la mañana, rezando para que el próximo tren que viniera, parase en Frankfurt... y lo hizo, en concreto, en el aeropuerto. 2 horas de viaje sentado junto a una pareja que poco les faltó para llegar al orgasmo, un viaje que os recomiendo a todos y cada uno de vosotros una vez en la vida. Los trabajadores de las estaciones no suelen hablar inglés, por lo que cualquier clase de duda os la tendrá que resolver la tía cañón a la que vayáis a preguntar con cara de interesante, pero os diré una cosa, no funciona, no mojaréis con ella, la suerte no os quiere tanto.

En definitiva, resumiendo este tocho, Frankfurt no es gran cosa y es para parejitas, Manheimm merece la pena en según que circunstancias, y yo he sido incapaz de comer un día en condiciones en este país. Si queréis ligar, intentarlo con cualquier italiana / francesa que circule por sus calles, nunca con las alemanas, a las que reconoceréis por tener el pelo corto, más rabo en las piernas que nosotros y sobretodo, pinta de llamarse "Mark".

domingo, 5 de mayo de 2013

Como viajar a Alemania sin parecer gilipollas (I)

Bueno, para empezar si ya somos gilipollas no hace falta ni que sigáis leyendo, puesto que como sabéis, esto es algo con lo que moriremos.

Es un país complicado para todo aquel torpe o despistado, y si a eso le sumamos que nuestro nivel de inglés no es elevado... (Ojo, algo a destacar, el suyo tampoco). El desconocimiento del idioma local hará que en muchos bares no podamos tomarnos algo con tranquilidad. Para pedir un café con leche, tuve que señalarle al camarero lo que estaba tomando otra señora, aun con esas, al hombre le costó entenderlo.

Se os escapará algún "cagüen dios" cuando os veáis perdidos en cualquiera de sus lineas de metro bien organizadas donde no sabes si has llegado a Berlin o estás llegando a la capital de Kazajstan. Transbordos donde arriesgas tu vida, trenes de libre acceso donde en teoría deberías pagar... vamos, que desplazarse está jodido si no erais los mejores de la clase.

Otra cosa a tener en cuenta, ser españoles. Es una chorrada, pero en algunos lugares os dirán algo entre risillas, si dicen "espanien" (sonará similar) es que os han soltado alguna. Es así, los alemanes tal como los españoles hacen lo mismo, faltar.

El turismo... esto está bien. Me explico, el primer día que llegué salí a dar una vuelta por Berlín. Tras levantarme a las 7am para ir al aeropuerto, coger dos aviones... no estaba yo para enterarme de más bien nada. Si vais solos, como me tocó ir a mi, se os hará hasta pesado. El segundo día por suerte tuve buena compañía y con eso hasta se le coge cariño a la ciudad, cambian mucho las cosas cuando vas con la cara larga de "y que será eso".

Para hacernos a la idea, el turismo en solitario es algo que tiene ventajas e inconvenientes. Las ventajas no las conozco, supongo que será aquello que dicen que disfrutas de la calma y demás, pero cuando estás acostumbrada a ella es como dar una vuelta por Logroño. Los inconvenientes son evidentes, el no poder comentar nada con nadie e incluso llegar a sentirte aislado al saber que en esa ciudad no hay nadie con quien puedas cruzar unas cuantas palabras, llegando a perder gran parte de las cosas bonitas de la ciudad por el simple motivo de no saber llegar.

Si os gusta viajar por tanto y tenéis con quién, os gustará Berlín. Si vais solos... coger el billete y cambiarlo por uno a Salou, que además ya sabéis la leyenda, allí se pilla siempre.

De Frankfurt en solitario os hablaré otro día ya que aun no he terminado. No es gran cosa y las salchichas saben como en cualquier otro lugar, a salchichas. Algún día, por cierto, descubriré el motivo por el cual el "Currywurst" este lo ponen diferente en cada sitio al que he ido, siendo un bocadillo de salchicha en algunos lugares, y salchichas troceadas con patatas en otros. Para la cocina originales originales, no son.