viernes, 29 de marzo de 2013

La felicidad en las cosas pequeñas

A los que me leáis solo por el boxeo, os recomiendo, dejéis de leer aquí (tranquilos, luego os subo una cosilla que es para vosotros).

No tengo otra plataforma y por supuesto, y haciendo gala de mi parte, no voy a crearla, me conformo con esta. 

Mear sin salirse del baño, ponerse una lentilla a la primera, que te salga una canción en el aleatorio que te guste, ganar al fifa, medio ligar, que te inviten a un cubata, que te feliciten en el trabajo, un despertador que no suene, un gol de tu equipo, unas cervezas, otro gol, otras cervezas, una canción, viajar, volver a nuestra tierra, recordar cosas del pasado, reencontrarnos con alguna vieja amistad, conocer gente nueva, encontrar cosas que habíamos perdido...

Está claro que eso no nos dará de comer ni nos apañe la vida, pero tienen razón cuando dicen que la felicidad está en esas pequeñas cosas (ojo, mear sin salirse y ganar al fifa para cualquier hombre es algo más). No se trata de tener todo para poder salir a la calle con una sonrisa o simplemente, para no vivir amargado -y por tanto, amargar a los de al lado-.

A nadie nos va todo bien, y si alguien os dice "No, si a mi todo me funciona" os mentirá. Nunca funciona todo, ni aunque queramos, y lo mejor es no querer. Nadie tiene dinero, familia, amistades, amor, trabajo y ocio, no existe una combinación así, eso nos lo pintan en las películas de Disney -os recuerdo, ahí salen cangrejos que hablan- y es que no hace falta tenerlo todo, para ser feliz.

Pero como ya os comento, eso son chorradas. Cierto que hay cosas que no se pueden sustituir. Todas las personas necesitamos querer, y sentirnos queridas. Todas necesitamos dinero para comer, una familia en la que apoyarnos y unos amigos con los que hablar, con los que dejar pasar el tiempo. Todo gira en torno a estos pilares, pero no por ello son imprescindibles. A falta de amor, tiremos más de los amigos, y este pues, llegará. ¿No hay trabajo? Bienvenido al mundo, para nadie, y si lo hay ya veis como funciona, busquémonos la vida, donde sea y como sea, hagamos cosas diferentes, viajemos fuera. La familia quizá sea el único bien que no se puede sustituir, cuando pierdes a alguien tan cercano te acabas por sentir solo, una sensación que no te la va a curar un amigo, ni una cerveza (quizá 6 sí, por probar...). 

No podemos salir a la calle con la cara larga, mirando con ascos a todo el mundo, saliendo de fiesta siendo más bordes que un inglés con cagalera, no. No podemos hacer que personas felices cambien su actitud por culpa de que nuestros padres se hayan enfadado con nosotros, por culpa de que te den 20 euros de paga... en definitiva, acabar con la felicidad de otros por ser gilipollas. 

No cuesta nada pararse a pensar en esas pequeñas cosas, tienen su encanto, ¿A quién no le gusta salir a tomarse unas cervecillas? Ahí, por un rato, todo se ve de otro color.. o apagar el despertador sabiendo que no te tendrás que levantar.

Sé que todo está como una mierda y que hoy por hoy cuesta levantarse de la cama pensando que será un gran día y que hay un futuro por delante, pero coño, ¿No se ve todo mejor con una sonrisa?.

domingo, 17 de marzo de 2013

100.000, las puertas y demás

He llegado a algo que jamás consideré posible cuando empecé a escribir mis cuatro cosas de turno, un par de notas de boxeo y lo que me tocara hacer con tal de llegar a la gente haciendo algo que me interesaba, y no estar todo el día copiando notas de las agencias y modificando detalles, lo que convertía una jornada de 8 horas en un infierno de 40. En un par de días llegaré ya a las 100.000 lecturas, exclusivamente de boxeo, boxeo.

Que diréis, si es que no tiene gente a la que le guste ese deporte. Pues parece que hay gente que apuesta por él y lo que es aun mejor, que apuesta por seguir informando sobre él. Pocas son las empresas que aceptan hablar de este deporte como algo más que el morbo social que generan ciertos actos. Pero claro, son pocas, ya os avisé, el resto no necesitan gente que sepa de boxeo, les vale con poner el becario cuando apuñalan al Poli Diaz y si acaso, cuando pelea Pacquiao o Mayweather.

Muchos medios han ido cerrándome la puerta al llamar avisándome de que "me llamarían", y sí, algunos llamaron, en concreto en determinados combates, donde te pedían con una semana de antelación, que te hicieras cargo de la crónica por el espectacular precio de ... 8 euros. ¿Os imaginais que vuestro trabajo, a las 4 de la mañana, que involucra unas 4 horas, costara 8 tristes euros? pues eso. 

Esto la prensa escrita, aquellos que cuando tienes algo que a ellos parece interesarles, cuando te pasas un mes en cruces constantes de mails y demás hasta que das con una entrevista decente y de repente te piden que esa entrevista la hagas para ellos, y ahora sí, sacan la cartera. Está claro que es lo que mueve al periodismo que conozco, los nombres y la tacañería.

Quise soltar esto en público pero respeto mucho a algún ex compañero ya de esa empresa. No daré nombres, que es muy feo, pero es curioso saber que hay empresas que funcionan a costa de tener a becarios (a coste 0 y hasta que les de la real gana) trabajando 8 horitas escribiendo y copiando notas que solo tienen una función, conseguir clicks. Absurdeces de todos los colores, gilipolleces, hablando claro, todo con tal de tener más y más clicks, renunciando por supuesto, a la calidad. Todo esto realizado por becarios, mientras que dos o tres cuya única labor es elaborar un par de artículos y corregir las faltas de becarios que en algunos casos no saben tan siquiera, escribir el nombre de los jugadores (y eso, queriéndote dedicar al periodismo, suena feo) pero que claro, te ahorran trabajo.

Hasta que punto vamos a llegar, ¿Os imagináis a profesores o médicos trabajando gratis? ¿Que llamáis a un carpintero y os hiciera gratis un armario? eso no pasará, sin embargo en el periodismo es requisito fundamental para empezar, 0 euros, muchas horas y muchísima paciencia, hasta que por fin llega lo que mereces (si lo buscas, claro).

De esto ha pasado un año casi, y sigo sorprendido. A medida que vas cogiendo experiencia, que la gente cuando quiere saber algo de boxeo te pregunta a ti, que te busca, que te dicen "Joder, esto me gustó mucho" y que te dicen que gracias a ti ven algo más de boxeo, yo me emociono. Es ver como el trabajo que te impide salir muchos días por los horarios siendo tan joven, te recompensa tanto al final, con el cariño de la gente y con el buen sabor que deja el hacer las cosas bien.

En definitiva, gracias a todos, a los 100.000 de ahora y a los que tengan que venir, gracias a todos aquellos que echaron una mano para seguir pa'lante y a todos los que creéis que el hacer bien las cosas no depende de tener un título de universidad, sino del esfuerzo y de la meta que tú mismo te impongas. Por eso, y me repito mucho, GRACIAS.