Y creía el niño, cuando se ponía los guantes, era una estrella. En su alma habitaba un guerrero con corazón de fuego, el hombre incansable. Los años y su valor le dejaron donde más merecía, no dejó de cumplir sueños. Brandon nunca bajó la cabeza, su espíritu tumbó la moral de sus rivales, su coraje y sus cojones hicieron el resto.
Él es un guerrero, nosotros, simples habladores. La fuerza física jamás podrá con su voluntad. Brandon Rios, alma de guerrero, corazón noble, espíritu rebelde.
Lo que falte de talento, lo pondrán sus pelotas.

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