miércoles, 29 de mayo de 2013

Los niños

Gritan, lloran, corren sin control, vuelven a gritar, son caprichosos, siguen gritando, van sin control, te dejan el pastel donde les apetece, se mean, vuelven a gritar, más caprichosos, vuelven a llorar... ¿Por qué entonces nos caen tan bien?

Pesadillas como aquella en la que una mujer llama a tu puerta con un niño de 1 año que se parece a ti hemos tenido todos, en las que te despiertas con cara de Macaulay Culkin en "Solo en Casa"... pero algún día nos tendremos que hacer a la idea de que uno de esos pequeños diablos con malas ideas y cara de "me voy a cagar aquí mismo, prepárate" serán nuestros hijos, se llamarán como nuestras mujeres digan nos guste y llevarán nuestra sangre. Anda que no me hace ilusión a mi tener a Jordan Jr. correteando por el pasillo de casa con un correpasillos como el que tuvo su padre de niño, con aquel que se estampó por las escaleras.

Esas caras de felicidad, de que todo se la sopla. ¿Qué se quieren mear? Lo hacen encima, ¿Qué quieren hacer algo? Pues se te vuelven a mear encima, pero ahí están, olé ellos, tan felices mirando a un juguete como si de la champions se tratara. Pese a que los que me conocen saben que me dan hasta miedo, lo cierto es que no hay nada más majo que un crío con malas ideas en la cabeza.

Todos lo hemos sido, todos nos hemos meado en el ascensor con cara de pillos mientras nuestra madre se cagaba en tus infiernos para sí misma, mientras te decía "Ay Daniel..." (espero que a todos os haya pasado esto, no me jodáis), hemos ido vestidos de las formas más... raras posibles gracias a nuestros padres, hemos sido tratados como monos por nuestras abuelas y sus amigas, que nos tiraban de los papos, del pelo, del brazo... para ver si eramos reales... y estamos vivos. Quiero decir, no deberíamos tener miedo a los críos, son como nosotros, solo que más felices.

Por lo tanto, hombres del mundo, aunque ahora mismo los niños nos parezcan una máquina de cagar / llorar / mear / gritar / pedir / llorar otra vez no os preocupéis, que nosotros también lo fuimos y hemos llegado a ser grandes cosas, o al menos a no mearnos encima cada 2 horas. Además, esto de "oh sí, a mi me encantan los niños" para traginarnos a la mítica profe de magisterio ya no cuela, El código de los hombres es así de simple, no nos gustan pero no los odiamos, los vemos como algo lejano, algo que querremos tener pero desde luego no ahora. Un consejo, mejor decir "que ojos más bonitos tienes" a "me encantan los niños".

Pd: Mujeres del mundo, a mi me encantan los niños.

No hay comentarios:

Publicar un comentario