Ya os comenté que habría una segunda parte, no sé si será como la de "El Padrino" o como "Titanic 2", pero... ¡Vamos!
Estuve en Frankfurt en mis últimos días de viaje por tierras germanas. Hasta ahí todo correcto, la ciudad famosa por sus salchichas y... y eso, las salchichas. Cuando llegué al hostal, en una preciosa zona alejada de la mano de cualquier dios que pueda existir, salí a dar una vueltecilla para conocer la zona. Heladerías, terrazas, parques con parejitas de la mano, kebabs, pizzerías, mujeres de metro ochenta con más espalda que una columna de garaje... nada nuevo si lo comparamos con Berlín.
La verdad, quería hablaros de Frankfurt, pero no tiene "nah". Es una ciudad bonita para pasear, donde comer barato y bien es muy sencillo puesto que abundan en ella establecimientos turcos e italianos, eso sí, os recomendaría no aparentar ser extranjeros, puesto que en uno en concreto lo que en el menú en alemán costaba 7 euros a mi me costó 9, otro error de novato.
Paseos al sol, helados en una terraza y ver a parejitas dandose besos durante todo su trayecto es lo más interesante que haréis en esta ciudad, si obviáis el dormir. Para salir a tomar unas cervezas no tendréis demasiados problemas, bastará con seguir la linea que van dejando todos los borrachos agresivos que se agrupan en sus calles, donde parezca, haya un espacio reservado para todo aquel que bebe más que respira.
Lo del mito de las salchichas... hasta me gustó más mi primer "currywurst" que probé en Berlín. Son salchichas con curry y ketchup, vamos, las del mercadona con el bote de especias y el ketchup heinz, no os descubro un mundo de sabores, está bueno y es más comestible que la mierda de Ferrán Adría que nos quiere colar como comida. En definitiva, comeréis igual que en cualquier ciudad, de Mcdonalds, kebabs, pizzerías y sitios similares de comida rápida.
Manhheim no me sorprendería tampoco por lo bonito, que no lo es, sino por su gente. Pareció que atravesé otro continente pero no, a tan sólo 50 kilómetros de distancia de Frankfurt te encuentras una ciudad con la gente más alegre que he conocido en Alemania. Sonrientes algunos (en Alemania es raro), te contestaban de buen humor e incluso se ofrecían desinteresadamente a ayudarte, no digamos que si les dejabas propina, te la devolvían alegando que "no lo hacen por dinero".
La experiencia del combate irá en otro momento, necesito mucho más que unas lineas para contar lo que creo, ha sido una de las noches más especiales de mi vida. El caso es que allí volví a meterme en el mundo más guay del paraguay del boxeo, el de los seguratas que no saben que puerta es la tuya, el del que te pide la acreditación 3 veces, las preguntas de "¿Y tú quién eres?"... en fin, las buenas costumbres.
Según avanzaba la noche los flashes se iban centrando más y más al ring y dejaron por un momento el marujeo que reinaba en el lugar donde me sentaba, con toda clase de famosos posando para las cámaras, muchos de ellos desconocidos para mi. Vamos, que entre tanto famosete de posado y posado, aparecía un riojano con cara de tener hambre.
La suerte sabrá como, terminé en la estación de tren de Manheimm a las 4 de la mañana, rezando para que el próximo tren que viniera, parase en Frankfurt... y lo hizo, en concreto, en el aeropuerto. 2 horas de viaje sentado junto a una pareja que poco les faltó para llegar al orgasmo, un viaje que os recomiendo a todos y cada uno de vosotros una vez en la vida. Los trabajadores de las estaciones no suelen hablar inglés, por lo que cualquier clase de duda os la tendrá que resolver la tía cañón a la que vayáis a preguntar con cara de interesante, pero os diré una cosa, no funciona, no mojaréis con ella, la suerte no os quiere tanto.
En definitiva, resumiendo este tocho, Frankfurt no es gran cosa y es para parejitas, Manheimm merece la pena en según que circunstancias, y yo he sido incapaz de comer un día en condiciones en este país. Si queréis ligar, intentarlo con cualquier italiana / francesa que circule por sus calles, nunca con las alemanas, a las que reconoceréis por tener el pelo corto, más rabo en las piernas que nosotros y sobretodo, pinta de llamarse "Mark".
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