martes, 21 de mayo de 2013

La dignidad del deportista

Ahora se ha puesto de moda un video, donde una aficionada enfadada con el mundo cuando el Atlético de Madrid ha ganado una copa del rey, decide insultar al Cata Diaz así, porque le gusta, porque a la chavala le ha salido hacerlo, es rebelde. Ella, muy perspicaz, se percata de que al Cata no le ha gustado que le insulten, ¡Qué sorpresa! ¿Será la tierra redonda? ¿Serán los macarrones pasta? y en un alarde de mala persona, el Cata acude donde ella para recriminarla que le haya insultado, ¡Qué verguenza Cata!.

Así todo, se conoce que a un deportista le podemos faltar al respeto sin que él nos pueda decir nada. Igual que si vamos por la calle y decidimos insultar a la primera persona que veamos, pues correremos el riesgo de comernos una señora hostia. Parece ser que la niña (aunque se hace llamar periodista y nos dice, cambiará ella solita el mundo del periodismo) debió de pensar que su posición de aficionada le daba derecho a insultar a un jugador que ha ganado algo para su equipo y en ningún caso esperaba la reacción de su jugador así, ¿Quién se iba a esperar que alguien responda a un insulto? Este es un país libre y tenemos derecho a insultar, claro que sí.

Como aquel boxeador al que se le califica como tonto, por el simple acto de boxear. "¿Eres boxeador? Joder, pues no pareces tonto". Por supuesto, un boxeador no sabe hablar, escribir ni tan siquiera, ni te mira cuando te habla, es de esos que votó al PP y creía a Aznar con las armas de destrucción masiva. En realidad, no son ellos los tontos, somos nosotros los gilipollas.

¿Podemos permitirnos el lujo de faltar el respeto a un deportista por cobrar más que nosotros? ¿Os parecería normal que él vaya donde vuestros padres y le diga que su hija es gilipollas? Es una falta de respeto, pues creo que, y no me lo han enseñado en una carrera, lo mismo pasa si lo hacemos al revés. Por muy mal que pueda jugar ese profesional, no tenemos ningún derecho a juzgarle como persona, si acaso como deportista, pero plantearos una cuestión, ¿Habéis llegado vosotros a su lugar? No.

No quiero centrarme en el video del Cata, puesto que hay mucha más gente que insulta, pero están acostumbrados a que nadie les recuerde que eso está mal. Siento profundamente que un profesional se vea envuelto en una polémica así por culpa de una maleducada que pensó por un momento, el mundo era suyo, el poder de faltar a la dignidad, también.


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