Si ya os he hablado alguna vez de cómo disfrutar por Alemania viajando en solitario e incluso os he chivado algunos trucos para no acabar odiando Inglaterra en tu primera visita... hoy quiero hablaros de algo fundamental, la independencia.
Para empezar, hace falta que tu situación familiar sea lo más curiosa y rara posible. Eso es buena o mala suerte, pero es suerte. Ahora sólo necesitamos un trabajo... que decirlo en España suena a coña, pero bueno. Aquí cada cual que se busque lo suyo y lo que le guste, que las oficinas están llenas de personas amargadas, no seamos otra más. Aunque hablar de dinero siempre esté feo, vivir conlleva unos gastos que empiezas a asumir cuando dejas de pedir la paga a tu madre y pasas a ir al banco a actualizar la libreta y que te ofrezcan con una sonrisa de "ya se la colamos a tu madre con las preferentes y ahora vamos a por ti" una magnífica oferta que rechazas con la mejor de tus caras.
Bien, vamos a las labores básicas... ¿A qué cojones dedico yo mi tiempo libre? ... Pues aun no lo he descubierto. Tendrás los ratos "de madre", aquellos en los que no tienes absolutamente nada que hacer y donde observas que la cortina tiene una mancha, donde crees que hay que pasar el aspirador o cuando te paras a pensar en si es necesario hacer la compra de nuevo para evitar ir el sábado a última hora al Mercadona esperando que el señor Hacendado no te cierre el supermercado y te deje sin su magnífico surtido de productos de extraña procedencia pero que oye, están buenos.
Pues ya tenemos una alfombra sin polvo, una cortina limpia y la nevera excesivamente llena de cosas que sabes que te van a caducar, porque lo sabes, lo miras y te das cuenta, "Eso no me gusta"... y es que la comida de doña jodida (mi madre) se echará en falta. Tendrás que hacerte a la idea de que aquella tortilla de patata que ella te ponía con todo su amor y que sabía a gloria, será un desecho de huevo con patatas que sabrá malamente y cuyo aspecto no invita a dar un mordisco, pero bueno, ya veréis que en uno o dos años cocináis como auténticos maestros de la supervivencia, y nos reíamos del Último Superviviente cuando se bebía su meado por tener propiedades de...
Otra cosa a tener en cuenta es que NO somos Macaulay Culkin, excepto si el que está leyendo esto es realmente Macaulay, en ese caso, hola. No nos van a pasar cosas muy entretenidas, no van a venir ladrones, asúmelo, y si te roban no creo que te vaya a gustar... eso sí, podréis hacer cualquier cosa en el baño con la puerta abierta, que eso pues... tiene su gracia. Lo de traer a gente a cenar a casa será algo relativamente habitual, la soledad hay que combatirla con los amigos, pero ojo, cuidado que al final vuestra casa puede parecer un bar (cosa que tampoco va a ser mala del todo).
¿Soledad? Es algo mental, uno está solo en el momento en el que no tiene a nadie, mientras exista una persona con la que compartir un rato... cierto es que cuando llegas y cierras la puerta estás tú solo, sin nadie, que al principio estás con la mirada perdida, llena de vicio y pensando "Joder, solo, que grande" pero ya te tocará el bajón de "Joder, solo, que mierda". Esto se pasa, pero vamos, la soledad siempre se llevará mejor con una cerveza fría o en su defecto, con aquel envase de Horchata que compraste al señor Hacendado pensando que estaría buena, pero que sin embargo, a cada trago que das, te lleva de viaje al país de la amargura y las caras de asco.
Disfrutad de vuestro tiempo en soledad pero no os hagáis a él, pero jamás os adaptéis. La libertad es algo que engancha, pero si no tienes a nadie con quién compartirla, te sabrá a horchata Hacendado, y creerme, no sabe bien.