Me hablaron mal de ti, ella te conocía. Me dijeron que de niño eras de mala vida, de los que con 14 querían una moto y nada de la escuela. Cuando creciste creían que no serías un hombre de familia, pero por mi, sin haber nacido, dejaste las motos para pasarte a los pañales. Poco podía conocerte, salías sin amanecer y ni tan siquiera al cerrar los ojos tras el día, escuchaba la puerta. Un día me vinieron a buscar al colegio, quería hablar contigo porque quería un balón, el del mundial de 2002, pero me dijeron que estabas fuera trabajando. A los dos días me enteré de que estabas ingresado, ya lo que vino después se queda entre nosotros. Me contaron que no volverías a ser tú, que pocos salían de ahí. Me dijeron demasiadas cosas, todas ellas mentira. Lo que vieron mis ojos, con tu lucha y tu esfuerzo, es lo único que guarda mi cabeza. Todas aquellas palabras no las guardo.
De ti también me hablaban. Eras una chica trabajadora que supo ayudar en casa con un hermano que nació con problemas. De joven conociste a un chico andaluz que se dejó caer por Miranda para trabajar. No teníais mucho en común, hasta que me tuvisteis a mi. Luchaste por nosotros, por él y por ti, pero apenas te quedó tiempo para lo último. Lo que la vida no te pueda perdonar, lo haré yo. De aquellos malos días no queda nada. Tu vida vuelve a ser tuya, más feliz que lo que nunca imaginé verte. Me dijeron muchas cosas, pero hoy te veo bien, y mañana aún mejor
De vosotros la gente hablará de todo. A unos os habrán llamado raros, agresivos o malos. Sin conoceros, ya os habrán juzgado por un mal día. Algunos lo habéis pasado jodido. Estudiáis y os buscáis la vida para poder terminar con ello, os pateáis lo que haga falta por encontrar trabajo, y sin embargo cuando cojo el teléfono y os llamo ahí os tengo. Me habrán dicho muchas cosas, pero me quedo con las que me habéis demostrado. Me dijeron de todo, pero me quedé con vosotros.
De ti abuela no dijeron nada, tus croquetas son la hostia.
De ti aún no me han hablado, y no quisiera. De ti me quedo con lo que no veo. No veo el mal, no veo lo que verás en mis ojos ni veré, supongo, algo mejor. Tendrás tu historia, y alguien querrá contármela. Tendrás todo, y yo no tendré mucho más que esto, pero para ahorrarte palabras, no quiero que me digas nada.
¿De mi? de mi te habrán contado, pero no te hace falta escuchar. Yo soy lo anteriormente nombrado. Soy parte de él y de ella, soy parte de ellos, soy parte de mi sangre y quizás, si la vida me deja un as, seré parte de ti. De lo demás, no soy nada.
Me dijeron muchas cosas, y todo era mierda. Me dirán cosas peores, de ti depende creerlas.








