Recuerdo tener un amigo, que a partir de esta madrugada será ex-amigo, que me recomendó tan alegremente el hijo de puta ver esta película. Entiendo que dicho acto se deberá a una venganza, pero tal acto sólo lo podría explicar el haberme acostado con su abuelo. Sigamos, me avisó, "la película tiene una gran fotografía y es una historia muy bien llevada por UN GRAN DIRECTOR" -luego hablamos del director-.
Dale, buena fotografía, me he llegado a ver Drive tres veces simplemente por lo guay que puede resultar esa película con Ryan 'misma cara toda la puta película' Gosling. Bueno, pues a eso de la 1 y cuarto de la madrugada de hoy, tras tener que trabajar durante todo el día me digo, "vamos Dani, te la ves ya que tienes tiempo". Volvería al pasado para pegarme un martillazo en las costillas e incluso dos si hiciesen falta, para incapacitarme y no ver jamás lo que mis ojos iban a contemplar.
Menudo drama, mirad mirad.
Una película llena de sutilezas, con planos y más planos de señoras con bolsas del Carrefour en la cabeza cruzando pasos de cebra en los que había charcos, y es que el director lo tenía todo muy bien montado, llovía. El tipo quizás se puso un poco intenso cuando la rodó íntegra con un filtro como lleno de mierda que hace que te preguntes si es que no la estás viendo en muy buena calidad, pero no, es así de guay todo. A medida que avanza esta obra de arte y miras la barra para ver cuanto queda -y pones mala cara al ver que llevas tres minutos- te deleitas con LA ACTRIZ. La protagonista, con un talento para la actuación semejante al mío para cocinar un bacalao, practicará ante nosotros una masterclass de vete tú a saber que podremos disfrutar durante dos horitas chulas de film.
La película sigue avanzando y tú sigues sin pillarla, pero tranquilo. Es tal la sensación de que estás ante la mayor muestra de mediocridad de la historia que llegas a sentir cómo el tiempo se para ante ti, que ni siquiera la película avanza... ¡pero no! es que el director así lo ha querido. Decido parar y buscar en Google al autor, tiene una trilogía de colores que algún gafastrueno ya ha tenido la decencia de catalogar como "maravillosa" o "un homenaje al cine polaco". Bien, cine polaco. En esta película además, el director, quizás motivado por 180€ de la peor cocaína del planeta, se lanza a la piscina para reinterpretar el género again mezclando su obra maestra con el siempre atrevido y divertido cine francés.
La segunda parte de la película quiere hacernos creer algo de un transfondo político y nosequé historia pero nanai, acaba siendo una hora y media de genialidad en la que el autor se descojona de ti mientras tú la sigues viendo intentando saber qué pasará. Te ha vendido la moto, tú ya la has visto que es suficiente. La protagonista parecía ser una chica que podía con todo, pero viendo su cara en cada momento de la película llegas a pensar si se ha escapado del centro nacional de autistas con severas deficiencias en el habla. Una escena gloriosa en la que nuestra protagonista es enfocada por un cámara con parkinson que además va dando vueltas, mientras ella sujeta un regalo intentando perseguir a un motorista. Como os digo, jamás en mi vida he fumado nada que me haga sentirme como hoy.
El autor de semejante mierda, imagino que viéndola.
Finalmente dejas de sentirte en este planeta. Tu salón empieza a oler a resaca, sí, ese olor que se queda en tu casa cuando tus amigos beben en ella y que notas al levantarte al día siguiente. Has tocado fondo, ni tan siquiera el cine de Garci o las arriesgadas aventuras de Shin Chan te hicieron sentirte así en su momento. Si en algún momento temes pensar que tu vida sea mala, recuerda, yo he visto esta película.
Por cierto. ¿El tipo que sale en la segunda parte de la película sale en la serie de Rex el perro policía austriaco de los bocatas? yo creo que sí.


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