lunes, 29 de diciembre de 2014
domingo, 7 de diciembre de 2014
Hablemos de series (II): Hannibal
Boh. Los expertos te habrán dicho que esta serie es una maravilla, que esos planos en la oscuridad donde debes dejarte la vista para ver algo son la hostia y que estamos ante una serie que te mantiene en tensión durante todo el capítulo.
El desarrollo de Hannibal puede ser catalogado de sensacional como mínimo. En esta serie nos encontraremos a un profesor agente visionario perturbado que resolverá crímenes acompañado de un agente nigga random que habrás visto en multitud de series de policías haciendo de acompañante cualquiera sin mucho carisma. También aparecerá una doctora relativamente sexy que querrá pero no acostarse con el, en teoría, protagonista, y es que la serie no lleva su nombre pero es el teórico protagonista.
Al otro lado nos encontramos a Hannibal, un psicólogo muy simpático que en sus ratos libres cocina muertos y te los sirve en la mesa con nombres extravagantes. Atenderá en terapia a nuestro no pero sí protagonista, donde sucederán diálogos que te engancharán a la silla como las fotos de parejas en Facebook, dejando paso así a escenas de treinta minutos de bosques con lluvia y reflexiones de si realmente nuestro no pero sí protagonista debe continuar con sus casos. Hannibal, nombre de persona que trama cosas malas, hace cosas malas pero nadie nunca jamás le ha investigado, y es que él es así, es inocente.
Entre medias nos encontraremos escenas de locura en las que Hannibal manipula a su amigo el no pero sí protagonista y le engaña vilmente para que así confíe en él. Luego sinceramente no sé que va pasando por ahí, porque siempre me quedo dormido, pero intuyo que suceden las cosas buenas de la serie y que yo me las pierdo siempre. Si lo que te gusta por otra parte es encontrarte salvajadas propias de un guionista con una infancia demasiado difícil, Hannibal es tu serie. Cadáveres en los que crecen hongos y usados de jardineras, cadáveres apilados, cadáveres con los órganos colocados de tal forma que parecen ángeles... y más cadáveres.
Finalmente, Hannibal tiene una magia especial que hace que sólo te guste la serie si la ves de noche, con una manta y los ojos medio cerrados. Comprobarás que no verás un cagarro, que el iluminador se cogió las vacaciones y no encontraron a otro y que lo mejor que puedes hacer es ponerte un capítulo de Hawaii 5.0 en donde Steve McGarrett salvará al mundo de jóvenes terroristas surferos.
Como recomendación, esta serie es mejor (aun así) que Juego de Tronos, por lo cual en la escala particular de este blog, tiene un 6 sobre 10, muy por encima del -125 de la serie de la tipa de los dragones, Macaulay Culkin y el "ponemos tetas que esto no hay quién lo vea".
martes, 2 de diciembre de 2014
No tenemos carisma
Y ya está, no lo tenemos. Lo que vas a leer ahora son quejas y más quejas de una persona a las 7 de la mañana de un miércoles cualquiera, hasta el puto día miércoles es un fracaso, ¿quién querría ser un miércoles?
Pues eso, dejando de lado que los miércoles son los feos en la fiesta de fin de curso yankee con animadoras y capitanes del equipo, donde la virginidad se pierde en un talentoso polvo de 30 segundos y un "¿te ha gustado?" sensacional, a sabiendas de que la respuesta que escucharás no la querrás oír o no será verdad, he venido aquí para hablar de... nosotros.
Cuando lees nosotros debes pensar que esto lo he escrito pensando en ti, ¿en quién más voy a pensar, en Wisin y Yandel? ni siquiera sé quién es quién. Pues eso, seguro que tu has tenido hace poco algún día cruzado de esos en los que el despertador no suena, o eso has dicho a tus amigos cuando te han preguntado el motivo de levantarte a la una del mediodía. Quizás se te ha olvidado ir a comprar puesto que estabas ocupado fingiendo que el mundo te importaba, pero en realidad estabas en Spotify con tu sesión privada escuchando algún temita de Auryn, Romeo Santos y viendo el facebook de tu amada por si ha roto ya con su novio, "todavía no" te has dicho, sigue con eso.
A tus amigos, ¿qué les dices cuando tienes un mal día? ... absolutamente nada, ¿para qué?, con ellos hay una clave, meterte con alguno en el grupo de WhatsApp que tenéis (da igual cual de los seis o siete que tengáis con los mismos) y con algún defecto bastante obvio. Si os queréis meter conmigo esta semana os aviso que sigo llevando la barba (arreglada, por supuesto) de musulmán radical capaz de volarte una iglesia con dos pilas y un lapiz. ¿A quién le dices entonces que tienes un mal día?, pues a nadie macho, a nadie. Esa cena que te vas a marcar con una tortilla de patata precocinada ya dice mucho de la clase de día y de vida que llevas, tan triste como ese cagarro envasado que rompería la magia de las navidades incluso, con su música típica incluida.
Pero por suerte ese día ya ha terminado. Hoy comienza uno nuevo en el que esperas que todo salga bien. Veamos que tenemos para hoy, 80 mensajes en WhatsApp, un par de insultos en twitter, comentarios en Facebook a cosas que no sabes qué son, una nevera con peor pinta que tú en novatadas y... el desayuno especial, esa tostada que tu tostador transporta al pasado para devolvértela tres minutos después más negra que tu futuro. En lo que pones buena cara comiendo semejante mierda, miras el calendario chulo que te has marcado en la cocina para que tu madre, al venir a verte, sepa que sigues las costumbres. "Llamar a Jazztel" pone, sensacional. No sabes quién te esperará al otro lado de la linea, pero de 'Walter' o 'Santa Cruz' no va a bajar, así que lo pasas a otro día, que se encargue tu yo del futuro, que para algo te vas a mantener hoy con vida.
El resto del día no es muy emocionante, trabajas o estudias, lees cuatro cosillas, sales a echar un café con la gente que encuentres o simplemente a recordar a tu camarero favorito que sigues vivo. Dejas pasar la tarde con cualquier historia, pagando unas fantillas y fingiendo que aquello que te van a contar te importa más aun que la desaparición de los putos Colajet en los bares, joder, que yo quiero uno. Llamas a tu familia para que comprueben que sigues vivo, lo estás, muy vivo además, "un día normal mamá, ya sabes", sí sí, esa madre que te dice "ayer te leí hablar del boxeo, ay hijo, a ver si pasas ya a comer que voy a poner los san jacobos como a ti te gustan", y ya está, vas corriendo con un tupper a mitad de la tarde a casa de tu madre.
Por la noche todo empieza a terminar, te sueltas con Spotify y te marcas una sesión privada que dejaría en ridículo al mayor de los pagafantas jamás vistos. Te has puesto "You Can't Always Get What You Want" de los Rolling, esa canción que te hace parecer duro pero con corazón, pero no amigo, aquí ya sabemos lo que eres y lo compartimos. Te mentalizas para lo que viene, ese momento en el que el móvil dejará de sonar avisándote de que tendrás que leer el WhatsApp, instante que aprovecharás para pasarte por el perfil (esto del amor 2.0 es lo que tiene) de la amada mujer, a ver qué tal le ha ido el día, apretando las manos esperando a que todo le vaya tan mal que acabe por contártelo a ti, y tú simplemente le digas "yo no me puedo quejar".
Y es que en verdad, no te puedes quejar (casi rima, uy). Todo te va bien, trabajas, tienes amigos que te recuerdan que estás vivo (y que te afeites), una familia que te quiere sin excesos, pero te quiere, y una chica "que ya caerá". Pero bueno, cualquiera que os diga algo por quejaros merece lo peor en esta vida, ¿qué sería de nosotros sin quejarnos cada tres minutos por algo? no os fiéis nunca de aquellas personas que os sonrían a la ligera, no son felices, son gentuza.
Os dejo por aquí la canción de la que os hablaba, por si os animáis a cambiar aquella de Romeo Santos y su propuesta indecente que tanto escucháis. Esa os vende esperanzas que no vais a poder canjear jamás. Por cierto, si en la parte del desayuno tenéis una taza de Mr Wonderful, vosotros sois la auténtica mierda.
martes, 18 de noviembre de 2014
Deja ya a tu novio
Deberías dejarlo. Y ya está, no vas a necesitar más argumentos porque aquella persona que busca respuesta a menudo tiene un problema, y es que las encuentra. Deberías dejar a ese novio tuyo del que tanto has hablado a cualquier otro hombre que a ti se ha acercado buscando la gloria. Sabemos las bondades que él tiene, nos las has contado a cada uno de nosotros que no te conocíamos, "mi novio es" y ya uno dice adiós, mientras tú nos lo vendes como si de un coche de segunda mano se tratase.
A todos nos ha tocado. EL NOVIO, no lo conoces pero parece ser siempre el mismo, "él me entiende y me quiere", joder, ese hombre entiende a tantas mujeres que dan ganas de preguntarle cómo coño lo hace. A dicho hombre, a EL NOVIO, no se le observan errores en los comentarios de la chica, es perfecto. No escuchas un "a mi novio le gusta el colajet y se olvida del nombre de mi madre", no no, escucharás un "me llevó a un concierto de Leiva el otro día", y qué hijo de puta piensas tú, de Leiva, que es donde quisieras llevártela tú a ver si se ablanda y la crujes aquella noche.
Pero ojo, que aquí viene lo que te remata, en tu ofensiva que no conoce límite alguno entre la dignidad y la vergüenza le preguntas que dónde está su novio, EL NOVIO, a lo que ella responde, "estudia fuera". Joder, navidad, cumpleaños, todo en uno. Pero no... cálmate muchacho que no es noche de luna llena y ya sabes lo que quiere decir, nada de noche de lobas. La fidelidad reina en esa pareja, casualmente tú buscando una novia fiel en una mujer a la que deseas ligarte teniendo ella novio, menuda genialidad, semos así.
Se irá ella, claro que se irá, porque no va a dormir con nosotros, y tú te interesarás aun más. "Me la ligo" pones en el grupo de WhatsApp de tus amigos a las cinco de la mañana, eres un genio macho, te responden. La agregas a Facebook o Twitter, lo que más te convenga, y ahí lo tienes de portada, EL NOVIO y un twitt/mensaje dedicado a él, lo que para ti se traduce en un "Game Over".
Has perdido, ella es la mujer que más te ha merecido en esta vida, como llegaste a pensar con las otras quince que te encontraste así. Te diré un secreto que ya conocerás, la mujer de nuestros sueños siempre tiene novio, y es inevitable que arriesguemos un par de dientes por poder decirle a los amigos que en tu alma viven ya Maradona, Jordan y Senna, todos convencidos de que el auténtico héroe por una noche, fuiste tú y tu frase de "pero tu novio no está aquí".
A todos nos ha tocado. EL NOVIO, no lo conoces pero parece ser siempre el mismo, "él me entiende y me quiere", joder, ese hombre entiende a tantas mujeres que dan ganas de preguntarle cómo coño lo hace. A dicho hombre, a EL NOVIO, no se le observan errores en los comentarios de la chica, es perfecto. No escuchas un "a mi novio le gusta el colajet y se olvida del nombre de mi madre", no no, escucharás un "me llevó a un concierto de Leiva el otro día", y qué hijo de puta piensas tú, de Leiva, que es donde quisieras llevártela tú a ver si se ablanda y la crujes aquella noche.
Pero ojo, que aquí viene lo que te remata, en tu ofensiva que no conoce límite alguno entre la dignidad y la vergüenza le preguntas que dónde está su novio, EL NOVIO, a lo que ella responde, "estudia fuera". Joder, navidad, cumpleaños, todo en uno. Pero no... cálmate muchacho que no es noche de luna llena y ya sabes lo que quiere decir, nada de noche de lobas. La fidelidad reina en esa pareja, casualmente tú buscando una novia fiel en una mujer a la que deseas ligarte teniendo ella novio, menuda genialidad, semos así.
Se irá ella, claro que se irá, porque no va a dormir con nosotros, y tú te interesarás aun más. "Me la ligo" pones en el grupo de WhatsApp de tus amigos a las cinco de la mañana, eres un genio macho, te responden. La agregas a Facebook o Twitter, lo que más te convenga, y ahí lo tienes de portada, EL NOVIO y un twitt/mensaje dedicado a él, lo que para ti se traduce en un "Game Over".
Has perdido, ella es la mujer que más te ha merecido en esta vida, como llegaste a pensar con las otras quince que te encontraste así. Te diré un secreto que ya conocerás, la mujer de nuestros sueños siempre tiene novio, y es inevitable que arriesguemos un par de dientes por poder decirle a los amigos que en tu alma viven ya Maradona, Jordan y Senna, todos convencidos de que el auténtico héroe por una noche, fuiste tú y tu frase de "pero tu novio no está aquí".
martes, 4 de noviembre de 2014
Y tú, quién eres
Me lo he preguntado cada día por la mañana, cuando te he creído ver en algún lugar que tristemente ya no recuerdo. Si me preguntan, ni sabré decir cómo eres, en realidad simplemente no sé nada.
Sin embargo quiero hacerme una idea aproximada de lo que creo ver cuando me duermo. No sólo veo esos puntos de luz que están ahí al cerrar los ojos, veo un lugar cualquiera. De la nada aparece ella, no sabes qué le ha llevado hasta ti pero no es esa la respuesta que buscas, simplemente esperas que se siente contigo. No sabes cómo, pero tras esto todo ha quedado vacío, y de no estarlo, ni siquiera te has enterado de lo que te rodea, te has quedado tocado.
El tiempo avanza y eres incapaz de dedicarle tres palabras, pero el sueño continua y simplemente te responde con una media sonrisa a todo gesto nervioso que haces. Me gustaría tener unas palabras con la persona encargada de escribir este guión, pero la historia continua. De repente ya no estáis allí, pero escuchas su voz. Te habla de ella, de la magia que encuentra en cada esquina de una calle que a ti simplemente, te huele a bares. Por un momento ves con sus ojos lo que tu mentalidad a ti te niega tanto tiempo, ves el lado bonito de las cosas, te ves a ti reflejado en ella y piensas, ¿de verdad soy yo?.
Tu vida deja de ser esa escena de Mystic River para ser algo más común y corriente, algo con luces a las que no les buscas las sombras. El tiempo ya ha corrido desde el último momento, y tú ya aprietas los puños esperando que nada de esto sea un sueño, 'por una vez' te dices, eres libre. Por desgracia la vida no regala nada, y te despiertas con la misma sensación que la última vez, el vacío más absoluto.
El reloj quiso correr demasiado, y al terminar el día de nuevo tratas de recordar lo que viste. 'Y quizás hoy'... pero no lo sabrás hasta mañana. Las horas de sueño -y de vida- que te ha quitado tu trabajo te hacen pensar, y que triste, pensar en un sueño. Sigo creyendo en ello tanto como creo en muchas cosas, lo justo y necesario, pero es la fe la que te mantiene despierto, como el miedo te mantiene alerta. Miedo a no volver a verla, o no llegar a conocerla.
Y no me preguntes por qué quiero seguir soñando con algo que no tengo. Lo bonito de los sueños es que a veces nos traen de vuelta cosas que tuvimos o nos devuelven por un rato a aquellas personas que nos cuidan desde otro lugar, por desgracia lo que menos necesito yo, es añorar el pasado, por eso prefiero fantasear con el futuro, que venga como venga, será, y no fue.
Y no me preguntes por qué quiero seguir soñando con algo que no tengo. Lo bonito de los sueños es que a veces nos traen de vuelta cosas que tuvimos o nos devuelven por un rato a aquellas personas que nos cuidan desde otro lugar, por desgracia lo que menos necesito yo, es añorar el pasado, por eso prefiero fantasear con el futuro, que venga como venga, será, y no fue.
miércoles, 29 de octubre de 2014
A qué huele... Madrid
A ciudad. La respuesta del título de esta entrada es simple, huele mal. Sin embargo no es ese olor el que yo quiero mostrar aquí puesto que si nos descuidamos hasta Logroño huele a eso (y no sólo a la fábrica de café que hace que todo huela a resaca).
Madrid es simple, cuando llegas a ella todo huele a grandeza, todo es más grande. Para empezar la estación de tren en la que te bajas ya tiene a más tipos trajeados que la última boda en la que estuviste, Madrid huele a Corte Inglés y Iphone.
De la estación pasamos al metro, y eso si que huele de verdad. Para los que somos de ciudades donde el metro se usa para medir una estantería, el metro de Madrid se convierte en un cara a cara con la muerte. "Macho, nos perdemos" y vaya si te pierdas. Madrid huele a desorientación y gente amable que te indica con total caballerosidad la parada que te has pasado, Madrid huele a gente rancia, por tanto.
Ya has llegado, subes las escaleras de la estación y sorpresa, acabas de conocer Madrid. A tu izquierda, un hombre de un "compro oro" cualquiera, a tu izquierda, una chica de Greenpeace que tras llamarte y ponerte ojitos se prepara para darte el sablazo, Madrid te empieza a oler mal.
Ya vas a tu primer bar en la capital de España, te han dicho y prometido que es la ciudad donde mejor tiran las cañas, y vas a lo seguro. Ese bar en el que la gente mayor se reúne en él para echarse su vinito, la experiencia todo lo puede. Al entrar ya respiras el Madrid castizo, ese que te pregunta "tú no eres de aquí" cuando le pides una caña y te saca un corto, "vaso grande muchacho" le dices con amabilidad. Madrid huele a mala cara del camarero, huele a Cruzcampo de barril y a bar al que no volverás jamás.
Has terminado de hacer tus labores, tras coger dos taxis en los que te han preguntado lo mismo que en el bar, "¿Y de dónde eres tú?". Tendrás suerte si no eres riojano, empiezo a pensar que somos los protagonistas de Los Otros (viene spoiler) y estamos muertísimos, que ya somos oficialmente Soria o Burgos, y que lo único que queda de nosotros es un par de vinos. Lo dicho, tras terminar tus labores algunos compañeros te van a proponer conocer la noche madrileña, y no vas a decir que no.
La noche madrileña es eso que te vendía Pereza con sus constantes canciones de amor por sus calles. Quizás se equivocaron de ciudad pensaste, cuando tu hostal cercano a Sol parecía sacado de una película de asesinatos en la que había muchos, muchos. Madrid ya te empieza a oler a mentiras. Joaquín Sabina también te vendió la moto, por suerte a este último no le escuchas, así que poco importa.
La noche madrileña huele a lo mismo que la de Logroño pero con (mucha) más gente. Vamos a omitir lo que pase por allí, pero es fácil que Madrid te huela a felicidad por la noche, que todo es más bonito.
Nada de lo que te contaron es verdad. Madrid huele a alguna copa de más, a llegar tarde a tu tren y suplicar en ventanilla que te lo cambien. Madrid huele a resaca en el tren. Todo esto para deciros que cada vez que puedo, vuelvo encantado, y eso sí que verdaderamente es Madrid.
En realidad no, Madrid es una mierda. Visitad La Rioja.
sábado, 11 de octubre de 2014
La belleza
Seguramente no deberías sentirte identificado con esto que voy a escribir y es que simplemente es una historia totalmente personal. Tú que eres tan guapo, como cantaba ¿María Jiménez? pensarás que ser feo es una putada y hasta dirás ese gran chiste, mejor aun que el del yogur natural con tus amigos, "Qué putada sería ser feo".
Si algo habremos oído las personas que no nacimos para ser modelos es lo siguiente, "la belleza está en los ojos de la persona que mira". "Lo importante es participar", "Otras vendrán" "Hay más peces en el mar" y mi favorita, "Más se perdió en Cuba". Con este repertorio de frases tenemos para ir tirando durante una vida de fracaso y auto engaño. La belleza es algo imposible de definir, pero si en algo estamos todos de acuerdo es que me temo, mi belleza no iguala a la de Brad Pitt (os pongo este ejemplo por ser un personaje catalogado como tal).
A vuestros ojos es bastante probable que yo no sea guapo. Lo respeto e incluso lo entiendo, puesto que cuando me miro al espejo éste no me devuelve una imagen de Cristiano Ronaldo apretando (por suerte), me devuelve aquello que tanto quiero y respeto, yo. Como soy feo pensarás que he tenido que convencerme de algo, la belleza no sólo se ve por fuera, a veces es más importante la interior. No me queda otro remedio que pensarlo, ¿verdad? Pues qué coño, ni siquiera me considero feo.
Hay gente que se siente fea, y no hay nada peor en esta vida. Para mi, no hay nada más feo en una persona que el auto desprecio. "Es que me hicieron mucho daño" estarás pensando creyéndote el martir del planeta tierra, eres el nuevo Jesucristo sin clavos y sin pelazo, quizás. Seguramente te hayas comido alguna mala palabra en cualquier lugar por valiente, "eres feo", parece que pocas cosas duelen más.
Seamos realistas, si vamos a una discoteca con la intención de salir de ahí rodeado de mujeres gritando nuestro nombre nos hemos calentado demasiado. Como tú buscas a Scarlett Johanson quizás ellas busquen al mazastrueno de turno con un polo de la marca Polo y un peinado más clásico que las resacas de los viernes, ¿Y?. El Alcorcón ganó al Real Madrid, ¿salían temblando por miedo a ser humillados, o se marcharon a por ellos "a tumba abierta"? (Ojo la expresión a tumba abierta, me pone bruto).
El miedo al rechazo es como el pelo, se pierde, ¿A base de? exacto, rechazos. Ojo ese primer rechazo que hasta Brad Pitt ha sufrido. ¿Qué tiene él en común con nosotros? Que todos hemos sido unos cagados. Ahí está la clave. La confianza en uno mismo ayuda bastante a hacer olvidar a la persona que tienes delante que quizás buscase una cara más bonita, pero sé realista también, con confianza un coche no arranca.
La ropa cara, los peinados tan carismáticos que lleva tu ídolo de Mujeres y Hombres y pagar más fantas que Milhouse a Lisa no te harán mejor hombre ni más interesante, te convertirán en un acomplejado con el gusto en el culo capaz de comer arena con tal de enganchar a cualquier despistada que caiga a pico y pala. Sé lo que tengas que ser.
Esto suena a discurso motivador de los que te pone un libro titulado "La felicidad de tu yo interior", así que escribiré algo muy personal que tampoco me avergüenza. Una anécdota a la que recurre mucho un amigo cuando estamos juntos, una chica que me dejó tirado con una excusa rastrera. Os aseguro que ese día te sientes peor que el perro del anuncio de Scootex (¿Se llama así el papel? Ese perro está MUERTÍSIMO, KO). La vida son momentos así, son días felices y días menos llevaderos, son mujeres que no querrán mirarte a la cara y mujeres que te han querido y te querrán por ser ese noble gilipollas que debes ser, la vida es algo maravilloso que guarda momentos por desgracia, no muy bonitos, eso hace mejores aun los buenos momentos. ¿Y qué coño tiene esto que ver con ser feo o guapo? NADA, ahí está la gracia, absolutamente nada.
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