domingo, 9 de agosto de 2015

Menos palabras

Me hablaron mal de ti, ella te conocía. Me dijeron que de niño eras de mala vida, de los que con 14 querían una moto y nada de la escuela. Cuando creciste creían que no serías un hombre de familia, pero por mi, sin haber nacido, dejaste las motos para pasarte a los pañales. Poco podía conocerte, salías sin amanecer y ni tan siquiera al cerrar los ojos tras el día, escuchaba la puerta. Un día me vinieron a buscar al colegio, quería hablar contigo porque quería un balón, el del mundial de 2002, pero me dijeron que estabas fuera trabajando. A los dos días me enteré de que estabas ingresado, ya lo que vino después se queda entre nosotros. Me contaron que no volverías a ser tú, que pocos salían de ahí. Me dijeron demasiadas cosas, todas ellas mentira. Lo que vieron mis ojos, con tu lucha y tu esfuerzo, es lo único que guarda mi cabeza. Todas aquellas palabras no las guardo.

De ti también me hablaban. Eras una chica trabajadora que supo ayudar en casa con un hermano que nació con problemas. De joven conociste a un chico andaluz que se dejó caer por Miranda para trabajar. No teníais mucho en común, hasta que me tuvisteis a mi. Luchaste por nosotros, por él y por ti, pero apenas te quedó tiempo para lo último. Lo que la vida no te pueda perdonar, lo haré yo. De aquellos malos días no queda nada. Tu vida vuelve a ser tuya, más feliz que lo que nunca imaginé verte. Me dijeron muchas cosas, pero hoy te veo bien, y mañana aún mejor

De vosotros la gente hablará de todo. A unos os habrán llamado raros, agresivos o malos. Sin conoceros, ya os habrán juzgado por un mal día. Algunos lo habéis pasado jodido. Estudiáis y os buscáis la vida para poder terminar con ello, os pateáis lo que haga falta por encontrar trabajo, y sin embargo cuando cojo el teléfono y os llamo ahí os tengo. Me habrán dicho muchas cosas, pero me quedo con las que me habéis demostrado. Me dijeron de todo, pero me quedé con vosotros.

De ti abuela no dijeron nada, tus croquetas son la hostia. 

De ti aún no me han hablado, y no quisiera. De ti me quedo con lo que no veo. No veo el mal, no veo lo que verás en mis ojos ni veré, supongo, algo mejor. Tendrás tu historia, y alguien querrá contármela. Tendrás todo, y yo no tendré mucho más que esto, pero para ahorrarte palabras, no quiero que me digas nada.

¿De mi? de mi te habrán contado, pero no te hace falta escuchar. Yo soy lo anteriormente nombrado. Soy parte de él y de ella, soy parte de ellos, soy parte de mi sangre y quizás, si la vida me deja un as, seré parte de ti. De lo demás, no soy nada.

Me dijeron muchas cosas, y todo era mierda. Me dirán cosas peores, de ti depende creerlas. 

sábado, 8 de agosto de 2015

Macarrones


Te has quedado frío con el título, pero estoy en un descanso del trabajo y mi cabeza sólo puede pensar en ellos. En realidad, piensa en demasiadas cosas al mismo tiempo, que si en trabajo, en mujeres, en mujeres también, en qué canción quiero poner y quizás, sólo quizás, reserve tiempo para seguir pensando en mujeres.

Me siento un pureta de 60 años que se engancha a la barra del bar con el AS y se queda mirando la contraportada, con esa modelo colombiana o del Perú con más goma en las tetas que cualquier coche en las ruedas, y que le cuenta al camarero el chiste de la barra de pan (eh, es magistral). Mi realidad es similar. Dejas la fiesta el primero, 'hay que currar', como un señor mayor ya. Te plantas a dar un repaso a la prensa antes de ponerte al lío, que uno siempre tiene que estar enterado. En realidad, todo lo que busco se basa en el hijo de Don José Ortega Cano, pero ya no veo nada, pobre José Fernando, nadie te entiende. Si acaso miro el Instagram, a ver qué veo. Paisajes, paisajes, boxeo, boxeo, algo de UFC y finalmente mi parte favorita, esas fotos de amigas apretadas y sonrientes que se juran con palabras largas y con muchas 'i' amor eterno para siempre, o al menos hasta que encuentren novio y se olviden.

Me pongo a hablar con un compañero de curro, ayer salió y me dijo que conoció a una chica, supongo que como todos cualquier noche. Le pregunto si ha visto el inicio de la Premier, que lo de echarse novia queda lejos mientras llevemos esta vida de madrugadas y mañanas de cama, tardes de cañas y si libramos, noches largas. Al menos no hablamos de las fotos que me subís al Facebook con vuestras parejas en las playas de Benidorm, mira que yo tengo poca clase con esto del chándal adidas y los calzoncillos más falsos que el DNI que os hacéis para pasar a cualquier bareto con olor a gomina y gañán con ganas de rascarse a una menor.

Me han quedado los párrafos bastante largos, aquí ni siquiera es como un artículo, no te voy a poner negritas ni un par de fotos de un futbolista algo guapete. Si estás leyendo esto es porque te aburres (o quizás te caiga bien, en ese caso puedes invitarme a echar unas cañas de 16 hasta las 2am cualquier día normal), pero seguramente tú te hayas puesto a pensar en algo de lo que dije antes. ¿Has pensado en amor en los últimos 20 minutos? ¿tienes dudas sobre qué canción poner porque de golpe no te gusta nada? ¿te has preguntado dónde coño tiraste los calzoncillos al llegar a casa de fiesta y tienes miedo de que algún día tu madre vaya y los encuentre encima de una lámpara? enhorabuena, somos amigos.


Ahora en serio, sólo quería contarme a mi mismo el placer que me supone el verano cuando trabajas. Me he olvidado de lo que supone hacer las maletas y marchar a algún lugar, el poder hacer planes (lo odio). Me he conformado con las cañas con los amigos, alguna que otra charla en el coche, algún pueblo en fiestas y unos partidos de frontenis. Digo conformar, pero lo que quiero decir es que he tenido la suerte de poder compartir mi tiempo con gente a la que confío todo lo que tengo, que no es mucho más que una cartera con una tarjeta destrozada, un pelazo que ya quisiera cualquiera de Calbacete y un carácter fácil de odiar. Ayer conocí a una chica a la que llevaría al teatro y regalaría flores, lejos de mis tardes de boxeo y alguna caña con algún tío que me saque 10 años y me hable de mi padre, me diga que es hora de marcharnos a Ibiza y me cuente sus planes de boda. Os prometo que era una maravilla, pero claro, a mi no me dejan pasar a las discotecas de lujo, como para que ella me abra sus puertas. 

Pero no preocuparse gente, no voy a caer rendido el primer día ante una mujer que me hable de Santiago Serrano y me haga perderme en sus ojos, no jodo con eso. Al menos, no hasta que me diga que ayer soñó conmigo haciendo un caño a Isco. Me dijeron que qué coño hago ilusionado por algo que no pasará. Verás, mermao, de niño y no tan crío empecé a creer en mi mismo, empezaba a jugar con muñecos y ya me veía en una velada de boxeo con un micrófono celebrando que Spiderman había ganado a Gordon, que era el muñeco malo que tenía, ni siquiera sé quién era, pero así lo llamó mi madre cuando lo metí en la nevera junto con mis gafas y una zapatilla. No sé de qué coño estaba hablando, me he desviado, pero vaya, si no me la ligo yo, lo hará otro peor. Dejemos que ella decida, siempre me quedará decirle a algún amigo que tampoco me gustaba tanto.

¿Os habéis catado de que el título parece el de una película de mierda del cine español? dadle a eso.

domingo, 12 de abril de 2015

Cosas que no deberías comer jamás (pero sí tu ex)


Como cocinero soy mediocre, pero como novio soy mil veces peor, así que os hablaré de lo primero. Chavales, la independencia compaginada con el trabajo es una mierda, algún gafas que sube fotos con su pareja al facebook y va con ella de la mano a hacer caca os dirá que no, que te puedes cuidar y nosequé. Já, gafaestafa.

No quiero hacer mucho más resumen. ¿Tienes 0 tiempo y 1 hambre? pues cuando vayas al Mercadona no compres estas cosas, por favor.


1ºEsta mierda
Los huevos rotos tío, ¿a quién no le gusta? pues bien, ponte a pelar patatas, freir chorizo que huele fino fino, que si pimientos, cebolla... tengo media hora, no 40. Pues bien, vi esto y me pensé que podía intentarlo, total, no podía estar malo.

Recuerdo el primer mordisco al chorizo. ¿Habéis besado a una fumadora? pues peor, pero con olor a colonia de cuarentona divorciada una noche de viernes cualquiera en Logroño. Lo del calabacín es único, cómo baja por el paladar, como un puñetazo. Las patatas son deluxe chaval, de las que come la VIP class rollo la Preissler dejando los bombones de lado o Juan Carlos acompañadas de unos san jacobos.

2º Esta otra mierda
Bueno bueno bueno. Qué gran idea, me cagüen sus muertos. Esto se lo dabas al ISIS y adiós problema.
3º Hamburguesas mutantes
Dios se calentó una mañana de lunes y dijo, pues oye, unas hamburguesitas ricas mutantes del pavopollo. Mira, ese color con el que se quedan al hacerlas es único, pero el sabor... el sabor no lo sé, porque no saben a nada. Es esa mezcla entre nada y menos lo que hace que quieras comértelas hasta morir para luego sentirte mejor cuando las devuelvas por el wc.


5º Hitler

No eh, no. Nunca. Jamás, antes le decís a vuestras madres que sus lentejas apestan.

6º Soja Soja Soja Soja Soja
Aclaro, los compré porque no vi lo de soja, ciego de mi. Desde entonces creo que soy más feo, sólo os digo eso.



7º Cine español
Pfff bueno bueno integral no, íntegro. Así me sentí yo al pasar el artículo por caja. La cajera era guapa, no nos engañemos, y me miró con la cara de "mira mira, qué chico más sano". Es la cara que puse yo mientras lo degustaba, sequito sequito y con mucho sabor a polla, a la de Torbe.


8º Fernando Alonso
Este no se come, pero él tampoco se come un rosco. Uuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu.


















jueves, 1 de enero de 2015

Hablemos de cine (III): La Doble Vida de Verónica


Recuerdo tener un amigo, que a partir de esta madrugada será ex-amigo, que me recomendó tan alegremente el hijo de puta ver esta película. Entiendo que dicho acto se deberá a una venganza, pero tal acto sólo lo podría explicar el haberme acostado con su abuelo. Sigamos, me avisó, "la película tiene una gran fotografía y es una historia muy bien llevada por UN GRAN DIRECTOR" -luego hablamos del director-.

Dale, buena fotografía, me he llegado a ver Drive tres veces simplemente por lo guay que puede resultar esa película con Ryan 'misma cara toda la puta película' Gosling. Bueno, pues a eso de la 1 y cuarto de la madrugada de hoy, tras tener que trabajar durante todo el día me digo, "vamos Dani, te la ves ya que tienes tiempo". Volvería al pasado para pegarme un martillazo en las costillas e incluso dos si hiciesen falta, para incapacitarme y no ver jamás lo que mis ojos iban a contemplar.


Menudo drama, mirad mirad.


Una película llena de sutilezas, con planos y más planos de señoras con bolsas del Carrefour en la cabeza cruzando pasos de cebra en los que había charcos, y es que el director lo tenía todo muy bien montado, llovía. El tipo quizás se puso un poco intenso cuando la rodó íntegra con un filtro como lleno de mierda que hace que te preguntes si es que no la estás viendo en muy buena calidad, pero no, es así de guay todo. A medida que avanza esta obra de arte y miras la barra para ver cuanto queda -y pones mala cara al ver que llevas tres minutos- te deleitas con LA ACTRIZ. La protagonista, con un talento para la actuación semejante al mío para cocinar un bacalao, practicará ante nosotros una masterclass de vete tú a saber que podremos disfrutar durante dos horitas chulas de film.

La película sigue avanzando y tú sigues sin pillarla, pero tranquilo. Es tal la sensación de que estás ante la mayor muestra de mediocridad de la historia que llegas a sentir cómo el tiempo se para ante ti, que ni siquiera la película avanza... ¡pero no! es que el director así lo ha querido. Decido parar y buscar en Google al autor, tiene una trilogía de colores que algún gafastrueno ya ha tenido la decencia de catalogar como "maravillosa" o "un homenaje al cine polaco". Bien, cine polaco. En esta película además, el director, quizás motivado por 180€ de la peor cocaína del planeta, se lanza a la piscina para reinterpretar el género again mezclando su obra maestra con el siempre atrevido y divertido cine francés.

La segunda parte de la película quiere hacernos creer algo de un transfondo político y nosequé historia pero nanai, acaba siendo una hora y media de genialidad en la que el autor se descojona de ti mientras tú la sigues viendo intentando saber qué pasará. Te ha vendido la moto, tú ya la has visto que es suficiente. La protagonista parecía ser una chica que podía con todo, pero viendo su cara en cada momento de la película llegas a pensar si se ha escapado del centro nacional de autistas con severas deficiencias en el habla. Una escena gloriosa en la que nuestra protagonista es enfocada por un cámara con parkinson que además va dando vueltas, mientras ella sujeta un regalo intentando perseguir a un motorista. Como os digo, jamás en mi vida he fumado nada que me haga sentirme como hoy.

El autor de semejante mierda, imagino que viéndola.

Finalmente dejas de sentirte en este planeta. Tu salón empieza a oler a resaca, sí, ese olor que se queda en tu casa cuando tus amigos beben en ella y que notas al levantarte al día siguiente. Has tocado fondo, ni tan siquiera el cine de Garci o las arriesgadas aventuras de Shin Chan te hicieron sentirte así en su momento. Si en algún momento temes pensar que tu vida sea mala, recuerda, yo he visto esta película.

Por cierto. ¿El tipo que sale en la segunda parte de la película sale en la serie de Rex el perro policía austriaco de los bocatas? yo creo que sí.

lunes, 29 de diciembre de 2014

domingo, 7 de diciembre de 2014

Hablemos de series (II): Hannibal


Boh. Los expertos te habrán dicho que esta serie es una maravilla, que esos planos en la oscuridad donde debes dejarte la vista para ver algo son la hostia y que estamos ante una serie que te mantiene en tensión durante todo el capítulo.

El desarrollo de Hannibal puede ser catalogado de sensacional como mínimo. En esta serie nos encontraremos a un profesor agente visionario perturbado que resolverá crímenes acompañado de un agente nigga random que habrás visto en multitud de series de policías haciendo de acompañante cualquiera sin mucho carisma. También aparecerá una doctora relativamente sexy que querrá pero no acostarse con el, en teoría, protagonista, y es que la serie no lleva su nombre pero es el teórico protagonista.

Al otro lado nos encontramos a Hannibal, un psicólogo muy simpático que en sus ratos libres cocina muertos y te los sirve en la mesa con nombres extravagantes. Atenderá en terapia a nuestro no pero sí protagonista, donde sucederán diálogos que te engancharán a la silla como las fotos de parejas en Facebook, dejando paso así a escenas de treinta minutos de bosques con lluvia y reflexiones de si realmente nuestro no pero sí protagonista debe continuar con sus casos. Hannibal, nombre de persona que trama cosas malas, hace cosas malas pero nadie nunca jamás le ha investigado, y es que él es así, es inocente.

Entre medias nos encontraremos escenas de locura en las que Hannibal manipula a su amigo el no pero sí protagonista y le engaña vilmente para que así confíe en él. Luego sinceramente no sé que va pasando por ahí, porque siempre me quedo dormido, pero intuyo que suceden las cosas buenas de la serie y que yo me las pierdo siempre. Si lo que te gusta por otra parte es encontrarte salvajadas propias de un guionista con una infancia demasiado difícil, Hannibal es tu serie. Cadáveres en los que crecen hongos y usados de jardineras, cadáveres apilados, cadáveres con los órganos colocados de tal forma que parecen ángeles... y más cadáveres. 

Finalmente, Hannibal tiene una magia especial que hace que sólo te guste la serie si la ves de noche, con una manta y los ojos medio cerrados. Comprobarás que no verás un cagarro, que el iluminador se cogió las vacaciones y no encontraron a otro y que lo mejor que puedes hacer es ponerte un capítulo de Hawaii 5.0 en donde Steve McGarrett salvará al mundo de jóvenes terroristas surferos.

Como recomendación, esta serie es mejor (aun así) que Juego de Tronos, por lo cual en la escala particular de este blog, tiene un 6 sobre 10, muy por encima del -125 de la serie de la tipa de los dragones, Macaulay Culkin y el "ponemos tetas que esto no hay quién lo vea". 

martes, 2 de diciembre de 2014

No tenemos carisma


Y ya está, no lo tenemos. Lo que vas a leer ahora son quejas y más quejas de una persona a las 7 de la mañana de un miércoles cualquiera, hasta el puto día miércoles es un fracaso, ¿quién querría ser un miércoles?

Pues eso, dejando de lado que los miércoles son los feos en la fiesta de fin de curso yankee con animadoras y capitanes del equipo, donde la virginidad se pierde en un talentoso polvo de 30 segundos y un "¿te ha gustado?" sensacional, a sabiendas de que la respuesta que escucharás no la querrás oír o no será verdad, he venido aquí para hablar de... nosotros.

Cuando lees nosotros debes pensar que esto lo he escrito pensando en ti, ¿en quién más voy a pensar, en Wisin y Yandel? ni siquiera sé quién es quién. Pues eso, seguro que tu has tenido hace poco algún día cruzado de esos en los que el despertador no suena, o eso has dicho a tus amigos cuando te han preguntado el motivo de levantarte a la una del mediodía. Quizás se te ha olvidado ir a comprar puesto que estabas ocupado fingiendo que el mundo te importaba, pero en realidad estabas en Spotify con tu sesión privada escuchando algún temita de Auryn, Romeo Santos y viendo el facebook de tu amada por si ha roto ya con su novio, "todavía no" te has dicho, sigue con eso.

A tus amigos, ¿qué les dices cuando tienes un mal día? ... absolutamente nada, ¿para qué?, con ellos hay una clave, meterte con alguno en el grupo de WhatsApp que tenéis (da igual cual de los seis o siete que tengáis con los mismos) y con algún defecto bastante obvio. Si os queréis meter conmigo esta semana os aviso que sigo llevando la barba (arreglada, por supuesto) de musulmán radical capaz de volarte una iglesia con dos pilas y un lapiz. ¿A quién le dices entonces que tienes un mal día?, pues a nadie macho, a nadie. Esa cena que te vas a marcar con una tortilla de patata precocinada ya dice mucho de la clase de día y de vida que llevas, tan triste como ese cagarro envasado que rompería la magia de las navidades incluso, con su música típica incluida.
Ejemplo de personas sin carisma

Pero por suerte ese día ya ha terminado. Hoy comienza uno nuevo en el que esperas que todo salga bien. Veamos que tenemos para hoy, 80 mensajes en WhatsApp, un par de insultos en twitter, comentarios en Facebook a cosas que no sabes qué son, una nevera con peor pinta que tú en novatadas y... el desayuno especial, esa tostada que tu tostador transporta al pasado para devolvértela tres minutos después más negra que tu futuro. En lo que pones buena cara comiendo semejante mierda, miras el calendario chulo que te has marcado en la cocina para que tu madre, al venir a verte, sepa que sigues las costumbres. "Llamar a Jazztel" pone, sensacional. No sabes quién te esperará al otro lado de la linea, pero de 'Walter' o 'Santa Cruz' no va a bajar, así que lo pasas a otro día, que se encargue tu yo del futuro, que para algo te vas a mantener hoy con vida.

El resto del día no es muy emocionante, trabajas o estudias, lees cuatro cosillas, sales a echar un café con la gente que encuentres o simplemente a recordar a tu camarero favorito que sigues vivo. Dejas pasar la tarde con cualquier historia, pagando unas fantillas y fingiendo que aquello que te van a contar te importa más aun que la desaparición de los putos Colajet en los bares, joder, que yo quiero uno. Llamas a tu familia para que comprueben que sigues vivo, lo estás, muy vivo además, "un día normal mamá, ya sabes", sí sí, esa madre que te dice "ayer te leí hablar del boxeo, ay hijo, a ver si pasas ya a comer que voy a poner los san jacobos como a ti te gustan", y ya está, vas corriendo con un tupper a mitad de la tarde a casa de tu madre.

Por la noche todo empieza a terminar, te sueltas con Spotify y te marcas una sesión privada que dejaría en ridículo al mayor de los pagafantas jamás vistos. Te has puesto "You Can't Always Get What You Want" de los Rolling, esa canción que te hace parecer duro pero con corazón, pero no amigo, aquí ya sabemos lo que eres y lo compartimos. Te mentalizas para lo que viene, ese momento en el que el móvil dejará de sonar avisándote de que tendrás que leer el WhatsApp, instante que aprovecharás para pasarte por el perfil (esto del amor 2.0 es lo que tiene) de la amada mujer, a ver qué tal le ha ido el día, apretando las manos esperando a que todo le vaya tan mal que acabe por contártelo a ti, y tú simplemente le digas "yo no me puedo quejar". 

Y es que en verdad, no te puedes quejar (casi rima, uy). Todo te va bien, trabajas, tienes amigos que te recuerdan que estás vivo (y que te afeites), una familia que te quiere sin excesos, pero te quiere, y una chica "que ya caerá". Pero bueno, cualquiera que os diga algo por quejaros merece lo peor en esta vida, ¿qué sería de nosotros sin quejarnos cada tres minutos por algo? no os fiéis nunca de aquellas personas que os sonrían a la ligera, no son felices, son gentuza.

Os dejo por aquí la canción de la que os hablaba, por si os animáis a cambiar aquella de Romeo Santos y su propuesta indecente que tanto escucháis. Esa os vende esperanzas que no vais a poder canjear jamás. Por cierto, si en la parte del desayuno tenéis una taza de Mr Wonderful, vosotros sois la auténtica mierda.