Como cocinero soy mediocre, pero como novio soy mil veces peor, así que os hablaré de lo primero. Chavales, la independencia compaginada con el trabajo es una mierda, algún gafas que sube fotos con su pareja al facebook y va con ella de la mano a hacer caca os dirá que no, que te puedes cuidar y nosequé. Já, gafaestafa.
No quiero hacer mucho más resumen. ¿Tienes 0 tiempo y 1 hambre? pues cuando vayas al Mercadona no compres estas cosas, por favor.
1ºEsta mierda
Los huevos rotos tío, ¿a quién no le gusta? pues bien, ponte a pelar patatas, freir chorizo que huele fino fino, que si pimientos, cebolla... tengo media hora, no 40. Pues bien, vi esto y me pensé que podía intentarlo, total, no podía estar malo.
Recuerdo el primer mordisco al chorizo. ¿Habéis besado a una fumadora? pues peor, pero con olor a colonia de cuarentona divorciada una noche de viernes cualquiera en Logroño. Lo del calabacín es único, cómo baja por el paladar, como un puñetazo. Las patatas son deluxe chaval, de las que come la VIP class rollo la Preissler dejando los bombones de lado o Juan Carlos acompañadas de unos san jacobos.
2º Esta otra mierda
Bueno bueno bueno. Qué gran idea, me cagüen sus muertos. Esto se lo dabas al ISIS y adiós problema.
3º Hamburguesas mutantes
Dios se calentó una mañana de lunes y dijo, pues oye, unas hamburguesitas ricas mutantes del pavopollo. Mira, ese color con el que se quedan al hacerlas es único, pero el sabor... el sabor no lo sé, porque no saben a nada. Es esa mezcla entre nada y menos lo que hace que quieras comértelas hasta morir para luego sentirte mejor cuando las devuelvas por el wc.
5º Hitler
No eh, no. Nunca. Jamás, antes le decís a vuestras madres que sus lentejas apestan.
6º Soja Soja Soja Soja Soja
Aclaro, los compré porque no vi lo de soja, ciego de mi. Desde entonces creo que soy más feo, sólo os digo eso.
7º Cine español
Pfff bueno bueno integral no, íntegro. Así me sentí yo al pasar el artículo por caja. La cajera era guapa, no nos engañemos, y me miró con la cara de "mira mira, qué chico más sano". Es la cara que puse yo mientras lo degustaba, sequito sequito y con mucho sabor a polla, a la de Torbe.
8º Fernando Alonso
Este no se come, pero él tampoco se come un rosco. Uuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu.
Recuerdo tener un amigo, que a partir de esta madrugada será ex-amigo, que me recomendó tan alegremente el hijo de puta ver esta película. Entiendo que dicho acto se deberá a una venganza, pero tal acto sólo lo podría explicar el haberme acostado con su abuelo. Sigamos, me avisó, "la película tiene una gran fotografía y es una historia muy bien llevada por UN GRAN DIRECTOR" -luego hablamos del director-.
Dale, buena fotografía, me he llegado a ver Drive tres veces simplemente por lo guay que puede resultar esa película con Ryan 'misma cara toda la puta película' Gosling. Bueno, pues a eso de la 1 y cuarto de la madrugada de hoy, tras tener que trabajar durante todo el día me digo, "vamos Dani, te la ves ya que tienes tiempo". Volvería al pasado para pegarme un martillazo en las costillas e incluso dos si hiciesen falta, para incapacitarme y no ver jamás lo que mis ojos iban a contemplar.
Menudo drama, mirad mirad.
Una película llena de sutilezas, con planos y más planos de señoras con bolsas del Carrefour en la cabeza cruzando pasos de cebra en los que había charcos, y es que el director lo tenía todo muy bien montado, llovía. El tipo quizás se puso un poco intenso cuando la rodó íntegra con un filtro como lleno de mierda que hace que te preguntes si es que no la estás viendo en muy buena calidad, pero no, es así de guay todo. A medida que avanza esta obra de arte y miras la barra para ver cuanto queda -y pones mala cara al ver que llevas tres minutos- te deleitas con LA ACTRIZ. La protagonista, con un talento para la actuación semejante al mío para cocinar un bacalao, practicará ante nosotros una masterclass de vete tú a saber que podremos disfrutar durante dos horitas chulas de film.
La película sigue avanzando y tú sigues sin pillarla, pero tranquilo. Es tal la sensación de que estás ante la mayor muestra de mediocridad de la historia que llegas a sentir cómo el tiempo se para ante ti, que ni siquiera la película avanza... ¡pero no! es que el director así lo ha querido. Decido parar y buscar en Google al autor, tiene una trilogía de colores que algún gafastrueno ya ha tenido la decencia de catalogar como "maravillosa" o "un homenaje al cine polaco". Bien, cine polaco. En esta película además, el director, quizás motivado por 180€ de la peor cocaína del planeta, se lanza a la piscina para reinterpretar el género again mezclando su obra maestra con el siempre atrevido y divertido cine francés.
La segunda parte de la película quiere hacernos creer algo de un transfondo político y nosequé historia pero nanai, acaba siendo una hora y media de genialidad en la que el autor se descojona de ti mientras tú la sigues viendo intentando saber qué pasará. Te ha vendido la moto, tú ya la has visto que es suficiente. La protagonista parecía ser una chica que podía con todo, pero viendo su cara en cada momento de la película llegas a pensar si se ha escapado del centro nacional de autistas con severas deficiencias en el habla. Una escena gloriosa en la que nuestra protagonista es enfocada por un cámara con parkinson que además va dando vueltas, mientras ella sujeta un regalo intentando perseguir a un motorista. Como os digo, jamás en mi vida he fumado nada que me haga sentirme como hoy.
El autor de semejante mierda, imagino que viéndola.
Finalmente dejas de sentirte en este planeta. Tu salón empieza a oler a resaca, sí, ese olor que se queda en tu casa cuando tus amigos beben en ella y que notas al levantarte al día siguiente. Has tocado fondo, ni tan siquiera el cine de Garci o las arriesgadas aventuras de Shin Chan te hicieron sentirte así en su momento. Si en algún momento temes pensar que tu vida sea mala, recuerda, yo he visto esta película.
Por cierto. ¿El tipo que sale en la segunda parte de la película sale en la serie de Rex el perro policía austriaco de los bocatas? yo creo que sí.
Boh. Los expertos te habrán dicho que esta serie es una maravilla, que esos planos en la oscuridad donde debes dejarte la vista para ver algo son la hostia y que estamos ante una serie que te mantiene en tensión durante todo el capítulo.
El desarrollo de Hannibal puede ser catalogado de sensacional como mínimo. En esta serie nos encontraremos a un profesor agente visionario perturbado que resolverá crímenes acompañado de un agente nigga random que habrás visto en multitud de series de policías haciendo de acompañante cualquiera sin mucho carisma. También aparecerá una doctora relativamente sexy que querrá pero no acostarse con el, en teoría, protagonista, y es que la serie no lleva su nombre pero es el teórico protagonista.
Al otro lado nos encontramos a Hannibal, un psicólogo muy simpático que en sus ratos libres cocina muertos y te los sirve en la mesa con nombres extravagantes. Atenderá en terapia a nuestro no pero sí protagonista, donde sucederán diálogos que te engancharán a la silla como las fotos de parejas en Facebook, dejando paso así a escenas de treinta minutos de bosques con lluvia y reflexiones de si realmente nuestro no pero sí protagonista debe continuar con sus casos. Hannibal, nombre de persona que trama cosas malas, hace cosas malas pero nadie nunca jamás le ha investigado, y es que él es así, es inocente.
Entre medias nos encontraremos escenas de locura en las que Hannibal manipula a su amigo el no pero sí protagonista y le engaña vilmente para que así confíe en él. Luego sinceramente no sé que va pasando por ahí, porque siempre me quedo dormido, pero intuyo que suceden las cosas buenas de la serie y que yo me las pierdo siempre. Si lo que te gusta por otra parte es encontrarte salvajadas propias de un guionista con una infancia demasiado difícil, Hannibal es tu serie. Cadáveres en los que crecen hongos y usados de jardineras, cadáveres apilados, cadáveres con los órganos colocados de tal forma que parecen ángeles... y más cadáveres.
Finalmente, Hannibal tiene una magia especial que hace que sólo te guste la serie si la ves de noche, con una manta y los ojos medio cerrados. Comprobarás que no verás un cagarro, que el iluminador se cogió las vacaciones y no encontraron a otro y que lo mejor que puedes hacer es ponerte un capítulo de Hawaii 5.0 en donde Steve McGarrett salvará al mundo de jóvenes terroristas surferos.
Como recomendación, esta serie es mejor (aun así) que Juego de Tronos, por lo cual en la escala particular de este blog, tiene un 6 sobre 10, muy por encima del -125 de la serie de la tipa de los dragones, Macaulay Culkin y el "ponemos tetas que esto no hay quién lo vea".
Y ya está, no lo tenemos. Lo que vas a leer ahora son quejas y más quejas de una persona a las 7 de la mañana de un miércoles cualquiera, hasta el puto día miércoles es un fracaso, ¿quién querría ser un miércoles?
Pues eso, dejando de lado que los miércoles son los feos en la fiesta de fin de curso yankee con animadoras y capitanes del equipo, donde la virginidad se pierde en un talentoso polvo de 30 segundos y un "¿te ha gustado?" sensacional, a sabiendas de que la respuesta que escucharás no la querrás oír o no será verdad, he venido aquí para hablar de... nosotros.
Cuando lees nosotros debes pensar que esto lo he escrito pensando en ti, ¿en quién más voy a pensar, en Wisin y Yandel? ni siquiera sé quién es quién. Pues eso, seguro que tu has tenido hace poco algún día cruzado de esos en los que el despertador no suena, o eso has dicho a tus amigos cuando te han preguntado el motivo de levantarte a la una del mediodía. Quizás se te ha olvidado ir a comprar puesto que estabas ocupado fingiendo que el mundo te importaba, pero en realidad estabas en Spotify con tu sesión privada escuchando algún temita de Auryn, Romeo Santos y viendo el facebook de tu amada por si ha roto ya con su novio, "todavía no" te has dicho, sigue con eso.
A tus amigos, ¿qué les dices cuando tienes un mal día? ... absolutamente nada, ¿para qué?, con ellos hay una clave, meterte con alguno en el grupo de WhatsApp que tenéis (da igual cual de los seis o siete que tengáis con los mismos) y con algún defecto bastante obvio. Si os queréis meter conmigo esta semana os aviso que sigo llevando la barba (arreglada, por supuesto) de musulmán radical capaz de volarte una iglesia con dos pilas y un lapiz. ¿A quién le dices entonces que tienes un mal día?, pues a nadie macho, a nadie. Esa cena que te vas a marcar con una tortilla de patata precocinada ya dice mucho de la clase de día y de vida que llevas, tan triste como ese cagarro envasado que rompería la magia de las navidades incluso, con su música típica incluida.
Ejemplo de personas sin carisma
Pero por suerte ese día ya ha terminado. Hoy comienza uno nuevo en el que esperas que todo salga bien. Veamos que tenemos para hoy, 80 mensajes en WhatsApp, un par de insultos en twitter, comentarios en Facebook a cosas que no sabes qué son, una nevera con peor pinta que tú en novatadas y... el desayuno especial, esa tostada que tu tostador transporta al pasado para devolvértela tres minutos después más negra que tu futuro. En lo que pones buena cara comiendo semejante mierda, miras el calendario chulo que te has marcado en la cocina para que tu madre, al venir a verte, sepa que sigues las costumbres. "Llamar a Jazztel" pone, sensacional. No sabes quién te esperará al otro lado de la linea, pero de 'Walter' o 'Santa Cruz' no va a bajar, así que lo pasas a otro día, que se encargue tu yo del futuro, que para algo te vas a mantener hoy con vida.
El resto del día no es muy emocionante, trabajas o estudias, lees cuatro cosillas, sales a echar un café con la gente que encuentres o simplemente a recordar a tu camarero favorito que sigues vivo. Dejas pasar la tarde con cualquier historia, pagando unas fantillas y fingiendo que aquello que te van a contar te importa más aun que la desaparición de los putos Colajet en los bares, joder, que yo quiero uno. Llamas a tu familia para que comprueben que sigues vivo, lo estás, muy vivo además, "un día normal mamá, ya sabes", sí sí, esa madre que te dice "ayer te leí hablar del boxeo, ay hijo, a ver si pasas ya a comer que voy a poner los san jacobos como a ti te gustan", y ya está, vas corriendo con un tupper a mitad de la tarde a casa de tu madre.
Por la noche todo empieza a terminar, te sueltas con Spotify y te marcas una sesión privada que dejaría en ridículo al mayor de los pagafantas jamás vistos. Te has puesto "You Can't Always Get What You Want" de los Rolling, esa canción que te hace parecer duro pero con corazón, pero no amigo, aquí ya sabemos lo que eres y lo compartimos. Te mentalizas para lo que viene, ese momento en el que el móvil dejará de sonar avisándote de que tendrás que leer el WhatsApp, instante que aprovecharás para pasarte por el perfil (esto del amor 2.0 es lo que tiene) de la amada mujer, a ver qué tal le ha ido el día, apretando las manos esperando a que todo le vaya tan mal que acabe por contártelo a ti, y tú simplemente le digas "yo no me puedo quejar".
Y es que en verdad, no te puedes quejar (casi rima, uy). Todo te va bien, trabajas, tienes amigos que te recuerdan que estás vivo (y que te afeites), una familia que te quiere sin excesos, pero te quiere, y una chica "que ya caerá". Pero bueno, cualquiera que os diga algo por quejaros merece lo peor en esta vida, ¿qué sería de nosotros sin quejarnos cada tres minutos por algo? no os fiéis nunca de aquellas personas que os sonrían a la ligera, no son felices, son gentuza.
Os dejo por aquí la canción de la que os hablaba, por si os animáis a cambiar aquella de Romeo Santos y su propuesta indecente que tanto escucháis. Esa os vende esperanzas que no vais a poder canjear jamás. Por cierto, si en la parte del desayuno tenéis una taza de Mr Wonderful, vosotros sois la auténtica mierda.
Deberías dejarlo. Y ya está, no vas a necesitar más argumentos porque aquella persona que busca respuesta a menudo tiene un problema, y es que las encuentra. Deberías dejar a ese novio tuyo del que tanto has hablado a cualquier otro hombre que a ti se ha acercado buscando la gloria. Sabemos las bondades que él tiene, nos las has contado a cada uno de nosotros que no te conocíamos, "mi novio es" y ya uno dice adiós, mientras tú nos lo vendes como si de un coche de segunda mano se tratase.
A todos nos ha tocado. EL NOVIO, no lo conoces pero parece ser siempre el mismo, "él me entiende y me quiere", joder, ese hombre entiende a tantas mujeres que dan ganas de preguntarle cómo coño lo hace. A dicho hombre, a EL NOVIO, no se le observan errores en los comentarios de la chica, es perfecto. No escuchas un "a mi novio le gusta el colajet y se olvida del nombre de mi madre", no no, escucharás un "me llevó a un concierto de Leiva el otro día", y qué hijo de puta piensas tú, de Leiva, que es donde quisieras llevártela tú a ver si se ablanda y la crujes aquella noche.
Pero ojo, que aquí viene lo que te remata, en tu ofensiva que no conoce límite alguno entre la dignidad y la vergüenza le preguntas que dónde está su novio, EL NOVIO, a lo que ella responde, "estudia fuera". Joder, navidad, cumpleaños, todo en uno. Pero no... cálmate muchacho que no es noche de luna llena y ya sabes lo que quiere decir, nada de noche de lobas. La fidelidad reina en esa pareja, casualmente tú buscando una novia fiel en una mujer a la que deseas ligarte teniendo ella novio, menuda genialidad, semos así.
Se irá ella, claro que se irá, porque no va a dormir con nosotros, y tú te interesarás aun más. "Me la ligo" pones en el grupo de WhatsApp de tus amigos a las cinco de la mañana, eres un genio macho, te responden. La agregas a Facebook o Twitter, lo que más te convenga, y ahí lo tienes de portada, EL NOVIO y un twitt/mensaje dedicado a él, lo que para ti se traduce en un "Game Over".
Has perdido, ella es la mujer que más te ha merecido en esta vida, como llegaste a pensar con las otras quince que te encontraste así. Te diré un secreto que ya conocerás, la mujer de nuestros sueños siempre tiene novio, y es inevitable que arriesguemos un par de dientes por poder decirle a los amigos que en tu alma viven ya Maradona, Jordan y Senna, todos convencidos de que el auténtico héroe por una noche, fuiste tú y tu frase de "pero tu novio no está aquí".
Me lo he preguntado cada día por la mañana, cuando te he creído ver en algún lugar que tristemente ya no recuerdo. Si me preguntan, ni sabré decir cómo eres, en realidad simplemente no sé nada.
Sin embargo quiero hacerme una idea aproximada de lo que creo ver cuando me duermo. No sólo veo esos puntos de luz que están ahí al cerrar los ojos, veo un lugar cualquiera. De la nada aparece ella, no sabes qué le ha llevado hasta ti pero no es esa la respuesta que buscas, simplemente esperas que se siente contigo. No sabes cómo, pero tras esto todo ha quedado vacío, y de no estarlo, ni siquiera te has enterado de lo que te rodea, te has quedado tocado.
El tiempo avanza y eres incapaz de dedicarle tres palabras, pero el sueño continua y simplemente te responde con una media sonrisa a todo gesto nervioso que haces. Me gustaría tener unas palabras con la persona encargada de escribir este guión, pero la historia continua. De repente ya no estáis allí, pero escuchas su voz. Te habla de ella, de la magia que encuentra en cada esquina de una calle que a ti simplemente, te huele a bares. Por un momento ves con sus ojos lo que tu mentalidad a ti te niega tanto tiempo, ves el lado bonito de las cosas, te ves a ti reflejado en ella y piensas, ¿de verdad soy yo?.
Tu vida deja de ser esa escena de Mystic River para ser algo más común y corriente, algo con luces a las que no les buscas las sombras. El tiempo ya ha corrido desde el último momento, y tú ya aprietas los puños esperando que nada de esto sea un sueño, 'por una vez' te dices, eres libre. Por desgracia la vida no regala nada, y te despiertas con la misma sensación que la última vez, el vacío más absoluto.
El reloj quiso correr demasiado, y al terminar el día de nuevo tratas de recordar lo que viste. 'Y quizás hoy'... pero no lo sabrás hasta mañana. Las horas de sueño -y de vida- que te ha quitado tu trabajo te hacen pensar, y que triste, pensar en un sueño. Sigo creyendo en ello tanto como creo en muchas cosas, lo justo y necesario, pero es la fe la que te mantiene despierto, como el miedo te mantiene alerta. Miedo a no volver a verla, o no llegar a conocerla.
Y no me preguntes por qué quiero seguir soñando con algo que no tengo. Lo bonito de los sueños es que a veces nos traen de vuelta cosas que tuvimos o nos devuelven por un rato a aquellas personas que nos cuidan desde otro lugar, por desgracia lo que menos necesito yo, es añorar el pasado, por eso prefiero fantasear con el futuro, que venga como venga, será, y no fue.