martes, 10 de junio de 2014

¿Qué es el amor?

No sé explicarlo bien, soy bastante simple. Supongo que para un hombre, el amor es rebajar tu moralidad hasta límites insospechados llamando "gorda" a tu pareja, dejar de lado a tu equipo un domingo por ver una película de Mario Casas e incluso, decirle a tu pareja que dejarás la cerveza (díselo, no lo hagas).

Para nosotros el amor debería ser algo más, moralmente discutible por ejemplo, es la necesidad que el amor nos genera de abandonar a nuestros fieles amigos por nuestra novia esa tarde de sábado en la que no hay absolutamente nada que hacer. El amor te empuja, también, a decirles a tus amigos que hoy te tendrás que ir antes, que renuncias al futbolín de las noches o al café (que nunca suele ser café) de la tarde. "Nos vamos de compras" Nos, dices tan seguro, por no decir, "Se va de, yo voy con". 

Ahora llega el verano. No sé donde leí, quizás en la etiqueta del champú, que muchas parejas se separan en verano a causa de pasar demasiado tiempo juntos. ¿Es ésto posible? ¿Aburrirse de tu pareja? Bah, leyendas urbanas. Una vez escuché a una chica, no mencionaré, decir que "al final me vas a preferir a mi que a tus amigos". Por supuesto, se equivocó, y es que los feos no tenemos problemas para hacer amigos, pero sí para tener lo segundo, sin embargo acabamos por valorar a los primeros.

Amor para mi, es la rutina del verano. Llamar a alguien a las 16, "¿Qué hacemos?". La respuesta, "No lo sé, llama a éste, a ver que hace". Acabar con el café, con Baileys, y sin café, en la piscina, donde sea. Amor es decirle a alguien "ya te llamaré", y llamarle de verdad, echar unas cañas, hablando de éso que ambos recordáis de sobra, pero que no está de más repetirlo, y de tus últimas conquistas, "tds pts, ¿O no?" "Qué razón", y una cerveza más.

Amor también son esos sábados de invierno donde no hay absolutamente nada que hacer, pero os juntáis religiosamente para dar vueltas en el coche, sentaros en tu casa a cenar mientras os quejáis de lo mismo, "No echan una mierda en la tele" "Dani, quítanos CSI" y el especial, "Vamos a dar una vuelta". Amor es ver a tu equipo de fútbol, sólo si es lo suficientemente malo como para ganar una o dos veces al mes, asumes la derrota como algo posible.

Y pasando al amor verdadero, el que todo hombre sentimos hacia las mujeres... amor es la chica inalcanzable, la chica simpática que lo es contigo y piensas, es toda tuya. No lo es, no lo ha sido y lo más importante, no lo será. Amor es la chica dura, la que te mira mal, "A ésa le gusto, ya verás", y lo intentas. En realidad, lo que es éso, es amor por uno mismo, y confianza, como debe ser. Amor, sin duda, es esa chica con novio, "ojalá fuese todo más fácil", te decía ella, con el avatar en WhatsApp de su novio, ¿Eramos valientes, arrastrados o imbéciles? Bueno, Ted Mosby se pasó 8 años intentando casarse con Robin, y caretas fuera pero, Robin no...

La mejor manera de describir el amor, es lo que Hank Moody siente por su mujer. Ese amor de mierda, roto una y mil veces, que hace que acabes con más mujeres de las que recuerdes, pero siempre vuelvas a la misma.

Amor sin embargo, no es lo de Mosby y Robin, menudo brasas, 8 años macho, 8. No os cuento el final, pero vaya, durísimo saber que Belén Rueda es atropellada con el posterior suicido de Resines.

miércoles, 7 de mayo de 2014

El Auténtico Superviviente (III): Viñarock para tontos

El último superviviente es todo un montaje. Aquello de beberse su propio meado y tal, como que no cuela. El auténtico superviviente, el que somos nosotros, los hombres de la clase media-baja intelectual, es el que verdaderamente merece un programa. Anteriormente conté lo fácil que era ser feliz por Inglaterra o Alemania con poco y menos, con nuestra mejor cara de alegría.

El escenario esta vez es muy diferente. Ahí íbamos a trabajar, y si acaso, a tomarnos unas copìllas, intentar la heroica de ligar con nuestra futura mujer extranjera o pagar unas fantillas, y si acaso, golfear un poco y cumplir un sueño que nos guía a todos los hombres, visitar el estadio de fútbol de la ciudad en pleno partido. En este caso, junto con 5 amigos más, nos enfrentamos al gran desafío de un festival, el Viñarock.

Yo no iba por la música, a mi el punk... poquito. Tampoco iba por las mujeres, y es que ya conocéis la fama de galanes que tenemos los riojanos, ligamos donde queremos (nunca queremos). Desconectar del mundo, unos días sin teléfono y sin saber nada de lo de fuera, algún grupo competente y el regreso de Doble V, motivos suficientes. Lo de juntarse con 5 amigos más para vivir bien, pues también.

Autobús

Os diré lo que todo buen mediocre debe llevar a un festival, aunque os diga el del autobús de la organización que "todo éso no se puede meter", tendréis que ponerle vuestra mejor cara de "sé lo que hago", la que le pones a cualquier mujer antes del tema. 144 cervezas, 15 litros de vino, alcohol para emborrachar a media Rusia y comida (comida de mala calidad, magdalenas, bizcochos duros, pan bimbo, salchichón y chorizo hacendado... rico, eh) y papel higiénico (algún valiente dirá que no hace falta, cuidado valiente). Al final, todo entrará en el autobús, y es que, mientras tus compañeros de viaje han metido tiendas de campaña o sillas ahí, tú te has plantado con tus amigos con el kit del botellón de la santa trinidad de los borrachos, un toldo del Decathlon más malo que Oleguer y ... bueno, mil cosas más.

Llegada al camping

Llegar a montar la tienda es complicado, y más cuando no tienes ni idea. Dedícate a organizar el alcohol y beberte tu primera cerveza caliente. Aunque seas un pijo como yo para la cerveza, no te apures, será lo mejor que beberás ese día, donde el sol te está pegando a 30º grados, y tú sin montar el toldo, y es que tras dos horas intentándolo, no has podido. Tras ver como os habéis quemado en 2 tristes horas, decidís volver a intentarlo, y gracias a vuestros vecinos... funcionó.

No os aburriré con mucho más, ya sabéis comenzar y tal, ¿Qué viene ahora? Los vecinos. Para mi fortuna, los nuestros fueron inmejorables. Gente de Alicante o Valencia con los que compartimos toldo, cervezas, algunas cosas más pero sobretodo, horas y horas de risas y buen ambiente. 

Orgullo, haters y ligar

Los golfos queríamos llegar aquí eh. Te plantas con tus mejores intenciones en la cola para ir al baño, delante de ti hay una chica que podría firmar perfectamente el libro "La mujer perfecta para Dani Martín". Te pones a hablar con ella, sacas el manual del graciosete y ves como se derrite en tus manos, "Ojo, estamos pillando" te dices por dentro, pero en el fondo sabes que ella ha ido ahí a lo mismo que tú, a cagar (descomer). 

El amor se rompe en el mismo momento en el que ella sale del baño pálida y vas a entrar tú, le haces una broma, "A ver qué me has dejado ahí". El problema es cuando entras y... ves lo que te ha dejado ahí. La princesilla te ha puesto un titanic que dudas, vaya a hundirse. Sales y te diriges a una viña donde esperas nunca beber ese vino, y es que en una de sus cepas, le has dejado un buen pino (Esta poesía no la firma Becquer).

Poco después te pararás a hablar con más gente sobre cualquier chorrada, hasta que... tachán. Morena, 1'60, ojos negros y una carita de amor que me tumbaba el alma. Quise mirar más abajo cuando vi todo lo que me genera pesadillas los martes por la noche, una camiseta de Extremoduro. El orgullo puede más que todo, nos plantamos, el Viñarock quizás no sea para nosotros. 

Al final, se puede ligar, da igual que seas como seas, dependerá de ti. Quizás la conozcas mientras vas a sembrar el campo, mientras te tambaleas en algún concierto o esperas a entrar en uno, quizás la veas pisándote las cuerdas de la tienda de campaña o simplemente, liándose con algún tío o de la mano con su novio, pero pensad una cosa, ni conocéis a su novio, ni queréis ser su amigo, las guerras tienen que ser intensas.

La música

Si queréis música, Spotify tiene hasta a Chimo Bayo. La música es lo más importante que tenemos cada día, y sin ser yo fan de muchos grupos de por ahí, disfruté. Disfruté con La Pegatina, Bongo Botrako... y casi se me caen las lagrimillas con Violadores del Verso. Disfrutad de lo que hay, poco más se puede decir.

En resumen...

Lo dicho. Disfrutad del viaje. En mi caso, 7 horas de autobús, y olvidaros de que fuera existe un mundo, sed felices unos días que falta nos hace a todos. Siento que haya sido tan extenso, he omitido muchas cosas que se deben quedar ahí, si habéis llegado aquí, os dejo un precioso poema festivalero.

"A plantar un pino iba
Sin saber que podía encontrarme
Cuando a tu baño entré, veía un barco a la deriva
al salir te dije algo, pero te faltó vomitarme.

Te puse mi mejor cara de amor
Al decirte que menuda mierda habías cagado
Lo del tema del olor
te lo podías haber ahorrado.

A la viña tuve que ir, a depositar mi alma
Pobre vino de Villarobledo, mancillado ha quedado
después de haber soltado
lo mejor de mi interior."

Espero que este verso os guíe para embarcaros en el próximo Viñarock, y es que yo al menos, repito encantado.

lunes, 21 de abril de 2014

Deberías ser malote

Seguramente a lo largo del día de hoy te habrás puesto a escuchar música. Estarás empezando mal si no pusiste una canción con más volumen que sentido, donde digan tres veces la palabra "puta" (fundamental, no pretendemos ser un malote de mirada limpia, sino de esos que perdonan vidas) y donde se hable de drogas, no necesitas drogarte para sentir las letras, te da igual, eres así, rebelde.

Arriba he descrito la actitud de un buen gilipollas, y seguramente, también he descrito la actitud del hombre que te quitó a la chica que tanto querías antes, ahora y probablemente, el que no te la quite mañana (Nos han vendido el argumento de que una vez que crecemos más, las mujeres se olvidan de ellos para centrarse en los normalillos).


Qué simpática era ella, menuda sonrisa de no haber roto un plato en su vida. Pensabas que era más virgen que la virgen maría, que como mucho, se la había pinchado ya alguna paloma... pero qué inocente eras tú, y no ella. Una gorra más grande que su dignidad, una mirada de Tony Montana y poco más y unos andares dignos del cojo del pueblo. Éso era lo que se interponía entre tú y ella, una puta gorra, y lo que iba debajo. 

Los malotes ligan más a ciertas edades, y no hace falta que una universidad lo diga en un estudio. La actitud hace milagro, mientras ellos se quedaban con la chica buena, tú te quedabas con tus amigos diciéndoles que "tds pts, y la que diga que no, ptsima". Lo bonito de la historia llegaba en la predecible ruptura, cuando estabas ya preparando el hacha de pagafantas, y es que sólo hay algo mejor que perder una vez, y es perder dos.


Volvías a ser el hombre normal y corriente, ni siquiera un buenazo, no te daba para ser el guay, pero tampoco eras el amigo del señor, te conformabas. Entrabas en la lista del hombre mediocre, común y corriente, pero pensabas que ella vería algo... macho, ni siquiera habías espabilado de antes. Una norma muy común es que cuando se va un malote... aparece otro.

Podrás hacer dos cosas, esperar a que lleguen los 25 y que ella se haya olvidado de las gorras, las cadenas, el rap basura y los porros, fumar para quedar bien etc, y busque al amigo pagafantas que fue incapaz de ligársela en 10 años, o anticiparte, ponerte la mejor de tus gorras mierder, y esperar que alguna menor inocente piense que eres el nuevo Soprano, con mirada perdida y violenta y conduciendo con la pose de Ryan Gosling en Drive, como si a salvar el mundo fueras, aunque estés esperando en un paso de cebra a que pase alguien. (Nota, los malotes no esperan en un paso de cebra, eso es para el resto de mortales).

Si aun no te he convencido para que seas malote, deberías pensar que te equivocaste de mujer, que lo mejor será que quedes con tus amigos, digas que "tds pts" y te olvides por un rato de ella, será lo correcto. Quizás algún día escapes de tu pueblo o de tu barrio, y descubras que fuera hay un mundo donde no todo es así, donde aparentar ser Tupac no te convertirá en una persona interesante, sino que todo dependerá de ti. En el club de los mediocres, no todos están solteros, hasta cuentan las leyendas, que en el club, hemos ligado. 

viernes, 18 de abril de 2014

"Un pequeño héroe"

Llevaba tiempo queriendo compartir una charla que mantuve con un boxeador. Pensé que merecía la pena escribir sobre ello, pero considero que su historia merece quedar en el anonimato, sin fotos y sin nombres, como una simple historia que circula por ahí. Grabada en mi móvil, como una posible entrevista, quedó en una simple grabación en la que una persona me enseñó lo que es vivir.

+ Supongo que cuando tienes una familia que mantener, te planteas dejar el ring, ¿no?
- Supones bien, pero el día de mañana me gustaría mirar a mi hijo y que él vea en su padre a un guerrero que se dejó la cara por darle un futuro mejor. Quisiera ver crecer a mi hijo, jugar con él, acompañarle a la escuela y ayudarle con los deberes, pero me levanto a las 6 de la mañana, voy a trabajar, salgo a la hora de comer y tras estar un rato en casa, voy a entrenar. La vida no me deja más espacios. 

+ ¿Condiciona ser padre a la hora de subir a pelear?
- Piensas que quizás no lo vuelvas a ver, que no vuelvas a bajar. Sólo quiero lo mejor para él, lo que yo nunca tuve. Nunca tuve un padre encima de mi, creo que nunca tuve un padre. Trabajaba para traer dinero a casa, pero nunca miraba lo que había dentro de ésta. No quiero éso para mi hijo, dedico todo mi tiempo libre a él y a mi mujer. Hace 5 años ni me planteaba la opción de ser padre, me centraba únicamente en el ring, no quería mirar a otro lado, pero todo cambió, y no lo lamento. Hoy soy el padre de una bonita criatura que adora pintar y dibuja todo lo que ve. Espero que nunca tenga que subir a pelear para mantener a su familia, le deseo todo lo mejor en esta vida, seré yo el que se deje las costillas aquí.

+ ¿Si tu hijo decide ser boxeador el día de mañana?
- No es algo que tú decidas, lo llevas en la sangre. Si mi hijo quiere boxear, su padre estará orgulloso de él, y lo apoyaré. Boxear no es ningún delito, al contrario de lo que muchos piensan, boxear me sacó de una infancia difícil. Conocí reformatorios y frecuenté malas compañías, pasé por algún psicólogo que fue incapaz de darse cuenta de que lo único que necesitaba, eran dos guantes y un saco. Si mi hijo boxea, no será para ser el más chulo de su clase, ni para ir a ligar a las discotecas, si boxea será para aprender valores fundamentales como el respeto, un valor que se ha perdido en estos años. No espero que sea un boxeador, ni nada por el estilo, simplemente deseo que mi hijo el día de mañana, sea feliz, y esté orgulloso de lo que su padre tuvo que hacer por su bienestar.



Como os digo, son respuestas que me guardaba para mi. Los valores de un hombre que incluso a mi mismo me llegaron a marcar. Ni él ni yo pudimos disfrutar de un padre como tal, ninguna de nuestras familias saldría en una revista sentados en un salón señorial con unos muebles más viejos que nuestras abuelas, pero no hace falta éso para ser, el día de mañana, un gran padre. Él lo es, y es que tuve el placer de conocer a su hijo momentos después, en una de sus peleas. Al terminar el combate, el chaval fue a abrazar corriendo a su padre, a celebrar la victoria. Tan joven y tan inocente, ya sabía que su padre era un héroe, y eso es algo imborrable, la sonrisa de un pequeño diablo en el que por un momento yo mismo me veía reflejado cuando mi padre venía a las 5 de la mañana de trabajar. 

Os recomiendo escuchar de vez en cuando, las historias que la gente nos quiera contar. Si algo agradezco de mi trabajo es poder sentarme a echar una cerveza con una persona aparentemente normal, que no llama la atención por la calle, y que tras esa apariencia de boxeador esconde un alma tan llena de vida que hasta yo mismo envidio. Por tantos héroes para tantos niños que aun desconocen el amor que sus padres les tienen, y por otros tantos que vendrán. Un padre es un tesoro, algún día perderemos una parte de él, pero otra siempre volará con nosotros, cuidad del vuestro.

sábado, 12 de abril de 2014

¿Dónde está mi cámara?

Era la una de la mañana por Manchester, algo así como las séis de la madrugada por aquí, ni un alma por las calles, ni un bar abierto y yo sin cenar. Encontré de milagro una especie de badulaque de Apu, gestionado por un hombre bastante parecido a él y que vendía sino la misma mierda, peor. Los Sandwiches con peor pinta que habré visto en mi vida, ésos que no te comerías ni pasando hambre. En otra nevera bastante grande, 30000 tipos distintos de refrescos y mierdas, cuando aquí vas sobrado con la Coca Cola, la Fanta y ese mítico Red Bull sin azucar que ni el mayor de los metrosexuales se atreve a tomar.

Creo que compré lo más "normal" que vi por ahí, dos refrescos y un par de cervezas que desde luego, malas, no estaban. En la tienda había tres personas más que venían de fiesta, tres mujeres (lo de mujeres lo dejamos en duda, mejor dicho niñas) de unos ¿16? años con unos vestidos bastante simpáticos, se pararon a preguntarme por la acreditación de la muñeca, y es que ir en manga corta por una ciudad donde el sol no existe y llueve, es un éxito. Tras intentar explicarles que venía del combate, una de ellas se sacó del bolso una pulserita de ahí, y triste, me decía que ver perder a Hatton era "lo peor que había visto en años". No sé si me enamoré más de ella o de lo que decía, pero, ¿una chica a la que le guste el boxeo? Da igual cuantos años tuviese en aquel momento ella, que yo llegaba ya a los 19, y por lo tanto, ella tenía los suficientes.


Me quedé con su Facebook y una promesa, "Si vuelvo, hablamos". Siguiendo con mi camino hacia el hostal, donde me quedaban unas 2 horas de escribir, seguía buscando donde cojones tenía que ir, entre calles que olían a mierda, como todo Manchester, y gente incapaz de decirme donde estaba el centro. Al final opté por lo más simple, volver donde las chicas y preguntar cómo iba a mi hostal. Tras decirme que esa zona era "peligrosa", me acompañaron, mientras les intentaba enseñar un poco de español. "Yo estuve en Tenerife", decía una, y yo sin saber explicarle que aquella isla alejada de nuestra mano, es simplemente, parte de Cuba. 

Me abrió la puerta una de las tres chicas de recepción. En ese hostal trabajan estudiantes, en especial estudiantes de otros países. Me preguntó por el combate, y también el motivo por el cual no llevé un simple paraguas. Fui incapaz de decirle que planificar un viaje es de mediocres, y que un riojano va a cualquier lugar con una camiseta y un pantalón, y luego ya se verá. Nos quedamos hablando de la ciudad, y lo que nos llevó a estar allí esa noche, en mi caso trabajo, en su caso, estudios. No os voy a engañar, el papel de chico interesante no funcionó con ella, era demasiado inteligente, me recordó a cuando intentaba correr hacia el potro, sabiendo que la hostia podía ser muy buena. Hizo un té, con leche (si está malo sin más, imaginad con leche que viene en unos "dados" de plástico) y tuve el valor de decirle, que era lo peor que había probado en Inglaterra, y que éso era mucho suponer ya, tras el peor kebab que vi en mi vida, donde, tras explicarle al hombre que "sólo lo quería de carne" me plantó un tupper con carne, unas patatas, y una salsa que haría llorar al mejor de los asesinos a sueldo de Serbia.

Me debieron de dar las 6 de la madrugada escribiendo, así que procuré hacer bien la maleta, sin apenas sueño, para irme al aeropuerto. El avión salía a éso de las 11, pero no sabía si eran las 11 de aquí o de allí, así que por asegurar, quise plantarme a las 8 en el aeropuerto. Tras un cacheo donde el hombre de seguridad descubrió que lo más peligroso que llevaba era una lata de Mountain Drew (No sé si se escribe así, y respeto que los aficionados a la vida sana digan que eso es veneno, pero me bebería uno de esos cada minuto de mi vida), pasé a una terminal en la que esperé unas cuantas horas.

En todo este trayecto, perdí una cámara de fotos bastante simplona, pero mía, y quizás perdí algo más, a saber. No sé donde acabó la cámara, y es que en el hostal nunca apareció. Algo grabé con ella, lo recuerdo, y éso no hay nadie que me lo pueda quitar de la mente. Aquel día no pude ligarme ni a una inglesa ni a una española, comí lo peor que había comido en bastante tiempo, perdí mi cámara y tuve que aguantar más de 12 horas de viajes entre aviones, taxis y trenes... y tonto que debo ser, lo repetiría mañana mismo.


martes, 11 de marzo de 2014

Vivir de noche


De pequeños, las 12 de la noche era la hora tabú ya. Algunos en clase presumían de conocer aquello que sucedía a partir de esa hora, "yo ayer me acosté a las 12 y cuarto"... y él era el héroe del día en clase, todos escuchábamos una y otra vez que había estado viendo con su padre una película muy muy larga que había terminado muy muy tarde, y que hoy tenía mucho sueño, habría dormido unas 8 horas.

Yo aun recuerdo cuando empecé a quedarme hasta pasadas las 12, hacía trampas, me iba a mi habitación pero me ponía la radio, con la música de fondo de "El Larguero" sabía que ya era un rebelde, las 00:00 en punto, vaya noches pasaba. Siempre intentaba escucharlo hasta el final, pero a las doce y media ya estaba dormido, antes era un inocente que amaba dormir.



Poco a poco uno va cogiendo gusto por las noches, empiezas a salir, llegan los veranos en la calle hasta las tantas y empiezas a aprender trucos que solo los feos necesitamos para ligar, como aquel en el que si quieres llegar al corazón de una mujer, será mejor que lo hagas de noche. Ni me imaginaba que en unos años, mi primer contrato laboral me mandaría directo a un turno de noche donde "todo es más tranquilo". Lo es, por suerte.

Obviando detalles laborales, las diferencias apenas existen. Unos ven amanecer (la película no, en cuyo caso, maricón) al despertar y a mi me gusta verlo antes de acostarme. Normalmente por la mañana pensaréis que únicamente dormimos, despertándonos en horario andaluz o incluso canario... y ésto, por desgracia, no es así. Mi despertador pone "Happy" a eso de las 11, esperándome en la mesa unos cuantos folios que debería leer, un programa de Arguiñano que me gustaría ver y un capítulo de Los Serrano en el que nunca saldrá Boliche. Es una lástima no disfrutar del frío de las mañanas, del supermercado lleno o de encontrarte con gente conocida que te recuerde "la cara de sueño que llevas, ayy!!" y "Qué mal trabajar de noche, eh!!".

Tiene muchas otras ventajas, si lo que sois en realidad es unos flojos, la noche es vuestro momento. Por el día podremos ser el Hulk de los machotes, hasta podremos desafiar a gente desconocida con la mirada, pero por la noche podremos escuchar en Spotify una lista de las mejores canciones moñas que has conocido nunca, o twittear una canción que te podría costar tu amistad con los amigos si éstos la llegaran a escuchar. En tus noches libres intentarás dormir, como también intentarás madrugar para ir al gimnasio, pero acabarás por ver una serie mala (Hawai 5.0, Castle, The Walking Dead, El Mentalista, Mentes Criminales... os voy dando ideas) y en el gimnasio a la hora que menos gente vaya, con tal de que no vean que el que tienen al lado se está quedando durmiendo.

Otra gran ventaja, sin duda, es salir de fiesta. En mi caso no existe sábado que pueda salir más de las 2, parezco un quinceañero pero tranquilidad, podrás salir otros días, aquí sale cualquiera. Te sorprenderás al ver cómo aguantas en pie hasta las 6 de la mañana como un campeón, e incluso te da para irte al autobús a las 8 con cara de persona normal, sin que nadie tenga que sospechar, que te has pasado la noche intentando ligar borracho, y recordándole al de al lado que "voy a ir a mear" o "me voy fuera, vienes". En realidad, pasarás por una persona completamente normal, de las que madrugan para trabajar o ir a clase y se acuestan a las 12, como hacías tú cuando aun no tenías barba y creías que te comerías el mundo.

Por último, acabarás por hacerte un blog y escribir una entrada sobre a qué dedicas tus noches más tranquilas a eso de las 4:03am mientras tramas qué serie podrás ver, qué habrá en la nevera o qué harás mañana cuando te levantes, aunque tampoco hay tanta prisa. Te preguntarás si los vecinos te escuchan cantar a estas horas, o si han oído ese "pedete silencioso" que te has tirado en tu cuarto de baño mientras te lavabas la cara, ese remedio que nunca falla para no dormirse.

En resumen, acabarás volviéndote un sensible de esos que escuchan "vivir sin aire" de Maná, te morirás de sueño y no ligarás jamás (ésto puede que no se deba al turno de noche, pero para todo se necesitan excusas). Lo mejor será que busques un trabajo más acorde a ti, uno en el que trabajes a la mañana y a la tarde, y tu tiempo libre lo dediques a entrar y salir, salir y entrar, y si te da tiempo, esperar hasta que llega el sábado para twittear que (oh, sorpresa) es viernes y anunciar tus planes, y es que la vida es muy bonita cuando vives pasando los días, y no cuando simplemente, disfrutas de un precioso lunes, mi día libre.

Si has llegado hasta aquí leyendo, que me parece admirable, te dedico esta poesía.


En mi blog te encuentras
Leyendo este texto
Querías ver tetas
y te has encontrado con ésto.

Como verás no se me da bien rimar
lo mio es el boxeo
con rimar rima rimar
qué coño rima con boxeo.

Rimo versos con palabras
las palabras riman solas
no sé qué y las amapolas
y algo que rime con solas, olas.

domingo, 9 de febrero de 2014

Flores de plástico

Durante toda nuestra vida las veremos, e incluso en algunos momentos nosotros mismos lo seremos. Cada día nos cruzamos con muchas de ellas, tan bonitas y tan arregladas, aparentan color y vida, cada día incluso parecen más bonitas y tú te preguntas cómo lo harán, cual es su secreto para relucir siempre que sale el sol.

La explicación es muy simple, plástico. Aquello que reluce siempre, pero por dentro no deja lugar a la vida, es simplemente un objeto que hace bonito, pero que nada tiene dentro, y que nada vale, más que unos tristes euros. La apariencia de color y vida se ve expuesta cuando descubres que esas cualidades que tanto te gustaron no son más que algo que todo el mundo puede tener, pero que no deja de ser una película, una imagen falsa.

La apariencia muestra al mundo lo que queremos ser, pero nunca jamás lo que somos. Personas que visten igual, hablan o actúan de la misma manera. Todos son iguales, como esas flores que te querrá vender el moro de turno en un bar de tu pueblo diciéndote que igual así, te pinchas a tu amiga. Qué sorpresa te llevas cuando aquella persona que relucía más que tu coche recién lavado resultaba ser la tormenta que te lo iba a llenar de mierda 20 minutos después.

El mundo está lleno de estas flores, y qué bonito es encontrarte con alguna que pincha, que no es la más bonita ni necesita serlo, que es tan diferente al resto que te quedarías con ella para siempre por éso. El problema es que, muchas veces, nos quedamos con alguna florecilla que ha caído en nuestras manos, pensando que por muy hueca que sea esa flor, lo de fuera brilla.