Pocas veces he hablado tan enserio como lo haré ahora. En realidad, si ya me conocéis, pocas veces he hablado enserio. Todo esto que os voy a contar es algo que me quemaba por dentro en su día, es mi caso como otros tantos que habrá en el mundo y seguramente de alguna persona que lea este blog también habrá vivido y le recomiendo, lo suelte hacia arriba.
Para empezar de cero hay que asumir que todos nuestros errores no se borran ni se destruyen... se vienen con nosotros en el camino que decidamos tomar, pero de otra forma, esta vez no serán errores, serán lecciones.
Los problemas que podemos atravesar cuando somos niños son aquellos que nos pueden dejar huella para siempre, es más, lo harán. Además, hay que asumir que cada persona es un mundo completamente diferente, y para algunos es más fácil encajar una hostia que para otros, por eso hay gente que decide tirar pa'lante y otros que se dejan perder por creer que la vida les ha dado la espalda. Cuando somos tan jóvenes pensamos que la vida nos da la espalda, y ese es nuestro gran error. La vida no da la espalda a nadie, ni la suerte ni la mala suerte existen, no podemos buscar explicaciones para problemas que no tienen solución, lo que pasó, pasó.
Con esa lección bien clara, podremos seguir. Nuestros problemas podrán venir de manera ajena o propia, y por lo que he comprendido, son los ajenos los que más frustración nos provocan. Uno está tan tranquilo en su clase, sin hacer nada, con 9 años y la única preocupación de que suene el timbre para ir al patio a jugar al fútbol cuando viene su tío a buscarle, y no tu padre. Te lleva a su casa a comer y te dice que tu padre no podrá ir, que está trabajando. 3 días sin verle y me dicen que ha tenido un accidente y está en coma, ¿Qué voy a saber yo de eso con esos años? Pues eso, sudé del tema, sólo sabía que a las noches ya no me traía un VHS con algún combate ni podíamos ver las motos.
Ese es un ejemplo de un problema AJENO, en el cual tú no puedes hacer nada de nada. Tuve la gran suerte, dentro de lo que hay, de poder vivirlo tan niño, cuando no te enteras de nada. Por desgracia para mi me fui haciendo a la idea de lo que había cuando me dejaban bajar a visitar a mi padre hasta el hospital. Poco a poco fui entendiendo, a mi ritmo, de que las cosas en mi mundo no iban tan bien como la edad me hacía creer.
Dando un salto en el tiempo, el accidente convirtió a mi padre en una persona diferente. Aquel hombre que iba cada día a trabajar con humor se perdió. Lesiones de por vida, no poder volver a andar en moto, sentirse inútil... todo eso cambia a una persona, y si es el cabeza de familia, cambiará a los suyos. Se me hace duro contar estas cosas pero creerme, una vez las asumes, TODO sale mejor. Digamos que yo di por perdido a mi padre teniendo 12 tristes años.
A partir de ahí hasta hoy pasaron muchas cosas. Mi padre se fue a vivir a Andalucia, donde de verdad yo le veía feliz. Pensándolo friamente, me hubiera gustado estar más a su lado en ese último año pese a hablar cada día, pero me queda el orgullo de decir que aunque mi padre falleció, lo hizo feliz, volvió a sonreir tras ocho años de recuperación y una lucha que él decía, jamás desearía a nadie. Mi madre sufrió demasiado con esto, ves como el hombre con el que has estado toda tu vida se pierde y tu hijo pasa de ser un chaval simplón a ser gilipollas, ¿Qué ayuda le iba a pedir yo a mi madre, si era ella la que más la necesitaba?.
En fin, de esto hace 3 años ya. En 3 años he pasado de ser un imbécil a ser una persona más. Quizá muchos no notéis la diferencia, ya que todos sois una persona normal más, pero para los que venimos de nadar tanto tiempo en la mierda, lo vemos como un logro por el que sentirnos orgullosos para siempre.
A esto quería llegar, empezar de cero para mi es esto. Contar todo lo que en su día me convirtió en una persona a la que odié. No he cambiado mi persona, he cambiado mi actitud, me miro al espejo y me siento orgulloso de lo que soy, tengo muchos defectos, pero si puedo presumir de una virtud creo que sin duda es la de ser una persona optimista y que siempre tiene ganas de afrontar lo que venga, sea bueno o malo.
Las secuelas las llevaré para siempre, yo nunca pude vivir en una familia normal, y eso se nota en ciertos aspectos. Me siento orgulloso de poder contaros esto, y más siendo yo una persona que prefiere barrer su mierda para dentro y a veces ni eso, pero quiero agradecer de corazón a todos esos amigos que estuvieron conmigo aquella tarde, que me han acompañado cuando todo iba mal, y los que me han apoyado cuando quise cambiar. La familia nos viene al nacer, pero los amigos son los que nosotros queremos, y son ellos los que estarán cuando estemos mal. Espero que ellos sepan que cuando suceda algo malo, tendrán en mi al mismo amigo que yo tuve en ellos, y que aunque no lo sepan, tanto ayudaron.
Resumen, por si acaso... : Todos tenemos una segunda oportunidad en la vida por muy mal que nos haya ido antes, todos merecemos ser felices, pero si no lo intentáis, no lograréis nada, puesto que nadie os lo dará.
