lunes, 21 de septiembre de 2015

(No) Deberías

Si has escuchado alguna vez aquello de "deberías cambiar de", enhorabuena, tenemos algo en común. Alguna persona, bien sea tu madre, tu padre o tu amigo el espabilado, te habrá dicho que "tu vida es..." "tu trabajo es..." "deberías de...". 

Por alguna razón que sólo ellos conocen, esas personas se creen con derecho a gobernar en tu vida, por si no tuvieras bastante con dirigirla tú. Una madre siempre será un madre, pero no por ello tendrá el poder ni el don celestial de encarrilar tu vida hacia el camino que ella quiera escoger, pues tu vida tuya será, como tus ambiciones o tus sueños.

Da igual lo que opinen, quien sea. Cualquier persona en esta vida vivió algún momento similar, ¿qué sería del mundo si todas aquellas personas con sueños fuesen arrastradas al carril de la mediocridad humana donde conformarse con algo, o más bien nada, sería lo habitual? renunciar a tus metas por consejos de terceras personas que jamás lograron conseguir las suyas es, queriendo ofender, de auténticos mediocres.

Haz caso a tus padres, haz caso a tus amigos, a tu pareja y al cura que te dijo que las pajas te dejarían ciego, a la madre que te recomendó estudiar algo con salidas y no algo que de verdad te hiciese feliz, al hombre que no quiso entender que podías hacer de tu afición, un trabajo. Renuncia a lo tradicional si es que no es lo tuyo, haz lo que quieras, y si lo que quieres es ser mediocre, pues también, disfruta de ello.

Todo esto que escribí antes me recuerda a una canción que ya tiene unos cuantos años. La escuchaba de pequeñajo, no es que yo tuviese buen gusto pues es el mismo que ahora, pero mi padre tenía carisma ahí. Me dijo que Frank Sinatra debió de llevar una vida de 10, de aquellas que jamás querrías olvidar. Una vida que nosotros no viviremos, a mi no me queda bien, o simplemente no me entra, el sombrero. "My Way" explica a la perfección lo que es anteponer tus deseos a los del resto, vivir tu vida, que no la vivan. Los lamentos llegarán después, pero nunca en forma de tristeza, simplemente, admirar tu obra, aquello que hiciste, haces y quién sabe, harás.

En resumen, si pones fin a tus sueños, pones fin a tu vida. Ni tan siquiera correrá el tiempo, lo estarás tirando.

La canción.... tiene miles de versiones, ni siquiera la escribió Sinatra. La más personal, para mi gusto, Robbie Williams.

martes, 1 de septiembre de 2015

Jurar

Nunca existió. Como los Reyes Magos, Jesucristo o los billetes de 500€. Te han hablado de ella como algo noble en lo que siempre deberás creer. Las palabras te pueden alegrar, te pueden herir y si tu amor propio es algo que desconoces, te pueden matar. Sin embargo, la validez de las palabras es nula.

Siempre suena pesimista, pero no, esta vez suena sincero. Las palabras jamás tendrán valor alguno, es aquello que decimos para agradar o para dañar, son y serán siempre nuestros actos y decisiones aquellas que representen nuestra forma de ser. Fijaos si las palabras son falsas. Podrás decir que no quieres más, pero tendrás hambre. Podrás decir que quieres a una persona, aunque en el fondo prefieras tu zumo tropical marca hacendado (que tu amigo Carlos te dirá, enfadado, que no es zumo). Podrás decir muchas cosas, pero posiblemente, sientas otra.

Os pondré un ejemplo. Una persona, llegado el momento, me juró querer. A mi, yo sin sentirlo, ya ves. Al cabo de un tiempo, esa persona desapareció de mi vida para seguir con la suya. En ese tiempo, jamás llegué a sentirlo, y mucho menos, decirlo. Entendí pues que, aquellas personas que de verdad me quieren, se lo han callado todo este tiempo. Jamás he necesitado escucharlo para saber que estarán ahí. No será (por suerte) un querer como el de esa chica, y es que las personas que me quieren simplemente se preocupan por mi, y dejan que yo me preocupe por ellos. Son aquellas que, sin palabras, estuvieron a mi lado en todos aquellos momentos en los que yo necesité algo que, en silencio, me demostrase más que todas aquellas palabras que alguien pudiese pronunciar.

Por eso no te extrañes si nunca te juro con palabras. Extrañé a mi padre cuando se fue sin decirle cuánto le quería, pero estando a cada minuto de mi vida a su lado. No pasa un día en el que no hable con mi madre, simplemente, para saber que el día fue idéntico al de ayer. Vivo por y para saber que mi abuela disfruta de su tiempo con nosotros, y que pueda presumir de tener unos nietos que la tienen en un altar, pese a no ir afeitados siempre. Y por último, intento demostrar cada día a la gente más cercana a mi, a mi familia, que cuando tengan un mal día, cuenten conmigo tanto como yo he contado con ellos.

Todo esto, lo último, no lo diré jamás con palabras. Jamás le diré a mi madre que la quiero, pensará que algo malo hice. Jamás se lo diré a mi abuela, "cuánto me quieres, ay" dice. Mucho menos, se lo diré a ellos, pensarán que me volví loco. Y quizás, jamás te lo diga a ti. No es nada personal, es que a todas aquellas personas que no se lo digo, las quiero cerca de mi, por mi camino. Quisiera decírtelo, de verdad, pero por mi salud espero que jamás me lo digas, no me pongas en ese compromiso. Si de verdad me quieres, me queda mucha vida por andar, vente, pero no digas nada. No quiero escuchar, ni de ti ni de nadie, nada más. Nunca tuve que hacerlo, no lo haré jamás.

Suena bastante deprimente, pero qué va. Hablo de querer a las personas cercanas de la única forma que sé, estando a su lado. Además, os he mencionado el zumo de hacendado, dadle una oportunidad porque es auténtica calidad. No es como mis macarrones nostálgicos, aquellos que no llevan queso, pero para estas horas siempre sabe bueno (el zumo, los macarrones ahora es de auténtico acabado).

domingo, 9 de agosto de 2015

Menos palabras

Me hablaron mal de ti, ella te conocía. Me dijeron que de niño eras de mala vida, de los que con 14 querían una moto y nada de la escuela. Cuando creciste creían que no serías un hombre de familia, pero por mi, sin haber nacido, dejaste las motos para pasarte a los pañales. Poco podía conocerte, salías sin amanecer y ni tan siquiera al cerrar los ojos tras el día, escuchaba la puerta. Un día me vinieron a buscar al colegio, quería hablar contigo porque quería un balón, el del mundial de 2002, pero me dijeron que estabas fuera trabajando. A los dos días me enteré de que estabas ingresado, ya lo que vino después se queda entre nosotros. Me contaron que no volverías a ser tú, que pocos salían de ahí. Me dijeron demasiadas cosas, todas ellas mentira. Lo que vieron mis ojos, con tu lucha y tu esfuerzo, es lo único que guarda mi cabeza. Todas aquellas palabras no las guardo.

De ti también me hablaban. Eras una chica trabajadora que supo ayudar en casa con un hermano que nació con problemas. De joven conociste a un chico andaluz que se dejó caer por Miranda para trabajar. No teníais mucho en común, hasta que me tuvisteis a mi. Luchaste por nosotros, por él y por ti, pero apenas te quedó tiempo para lo último. Lo que la vida no te pueda perdonar, lo haré yo. De aquellos malos días no queda nada. Tu vida vuelve a ser tuya, más feliz que lo que nunca imaginé verte. Me dijeron muchas cosas, pero hoy te veo bien, y mañana aún mejor

De vosotros la gente hablará de todo. A unos os habrán llamado raros, agresivos o malos. Sin conoceros, ya os habrán juzgado por un mal día. Algunos lo habéis pasado jodido. Estudiáis y os buscáis la vida para poder terminar con ello, os pateáis lo que haga falta por encontrar trabajo, y sin embargo cuando cojo el teléfono y os llamo ahí os tengo. Me habrán dicho muchas cosas, pero me quedo con las que me habéis demostrado. Me dijeron de todo, pero me quedé con vosotros.

De ti abuela no dijeron nada, tus croquetas son la hostia. 

De ti aún no me han hablado, y no quisiera. De ti me quedo con lo que no veo. No veo el mal, no veo lo que verás en mis ojos ni veré, supongo, algo mejor. Tendrás tu historia, y alguien querrá contármela. Tendrás todo, y yo no tendré mucho más que esto, pero para ahorrarte palabras, no quiero que me digas nada.

¿De mi? de mi te habrán contado, pero no te hace falta escuchar. Yo soy lo anteriormente nombrado. Soy parte de él y de ella, soy parte de ellos, soy parte de mi sangre y quizás, si la vida me deja un as, seré parte de ti. De lo demás, no soy nada.

Me dijeron muchas cosas, y todo era mierda. Me dirán cosas peores, de ti depende creerlas. 

sábado, 8 de agosto de 2015

Macarrones


Te has quedado frío con el título, pero estoy en un descanso del trabajo y mi cabeza sólo puede pensar en ellos. En realidad, piensa en demasiadas cosas al mismo tiempo, que si en trabajo, en mujeres, en mujeres también, en qué canción quiero poner y quizás, sólo quizás, reserve tiempo para seguir pensando en mujeres.

Me siento un pureta de 60 años que se engancha a la barra del bar con el AS y se queda mirando la contraportada, con esa modelo colombiana o del Perú con más goma en las tetas que cualquier coche en las ruedas, y que le cuenta al camarero el chiste de la barra de pan (eh, es magistral). Mi realidad es similar. Dejas la fiesta el primero, 'hay que currar', como un señor mayor ya. Te plantas a dar un repaso a la prensa antes de ponerte al lío, que uno siempre tiene que estar enterado. En realidad, todo lo que busco se basa en el hijo de Don José Ortega Cano, pero ya no veo nada, pobre José Fernando, nadie te entiende. Si acaso miro el Instagram, a ver qué veo. Paisajes, paisajes, boxeo, boxeo, algo de UFC y finalmente mi parte favorita, esas fotos de amigas apretadas y sonrientes que se juran con palabras largas y con muchas 'i' amor eterno para siempre, o al menos hasta que encuentren novio y se olviden.

Me pongo a hablar con un compañero de curro, ayer salió y me dijo que conoció a una chica, supongo que como todos cualquier noche. Le pregunto si ha visto el inicio de la Premier, que lo de echarse novia queda lejos mientras llevemos esta vida de madrugadas y mañanas de cama, tardes de cañas y si libramos, noches largas. Al menos no hablamos de las fotos que me subís al Facebook con vuestras parejas en las playas de Benidorm, mira que yo tengo poca clase con esto del chándal adidas y los calzoncillos más falsos que el DNI que os hacéis para pasar a cualquier bareto con olor a gomina y gañán con ganas de rascarse a una menor.

Me han quedado los párrafos bastante largos, aquí ni siquiera es como un artículo, no te voy a poner negritas ni un par de fotos de un futbolista algo guapete. Si estás leyendo esto es porque te aburres (o quizás te caiga bien, en ese caso puedes invitarme a echar unas cañas de 16 hasta las 2am cualquier día normal), pero seguramente tú te hayas puesto a pensar en algo de lo que dije antes. ¿Has pensado en amor en los últimos 20 minutos? ¿tienes dudas sobre qué canción poner porque de golpe no te gusta nada? ¿te has preguntado dónde coño tiraste los calzoncillos al llegar a casa de fiesta y tienes miedo de que algún día tu madre vaya y los encuentre encima de una lámpara? enhorabuena, somos amigos.


Ahora en serio, sólo quería contarme a mi mismo el placer que me supone el verano cuando trabajas. Me he olvidado de lo que supone hacer las maletas y marchar a algún lugar, el poder hacer planes (lo odio). Me he conformado con las cañas con los amigos, alguna que otra charla en el coche, algún pueblo en fiestas y unos partidos de frontenis. Digo conformar, pero lo que quiero decir es que he tenido la suerte de poder compartir mi tiempo con gente a la que confío todo lo que tengo, que no es mucho más que una cartera con una tarjeta destrozada, un pelazo que ya quisiera cualquiera de Calbacete y un carácter fácil de odiar. Ayer conocí a una chica a la que llevaría al teatro y regalaría flores, lejos de mis tardes de boxeo y alguna caña con algún tío que me saque 10 años y me hable de mi padre, me diga que es hora de marcharnos a Ibiza y me cuente sus planes de boda. Os prometo que era una maravilla, pero claro, a mi no me dejan pasar a las discotecas de lujo, como para que ella me abra sus puertas. 

Pero no preocuparse gente, no voy a caer rendido el primer día ante una mujer que me hable de Santiago Serrano y me haga perderme en sus ojos, no jodo con eso. Al menos, no hasta que me diga que ayer soñó conmigo haciendo un caño a Isco. Me dijeron que qué coño hago ilusionado por algo que no pasará. Verás, mermao, de niño y no tan crío empecé a creer en mi mismo, empezaba a jugar con muñecos y ya me veía en una velada de boxeo con un micrófono celebrando que Spiderman había ganado a Gordon, que era el muñeco malo que tenía, ni siquiera sé quién era, pero así lo llamó mi madre cuando lo metí en la nevera junto con mis gafas y una zapatilla. No sé de qué coño estaba hablando, me he desviado, pero vaya, si no me la ligo yo, lo hará otro peor. Dejemos que ella decida, siempre me quedará decirle a algún amigo que tampoco me gustaba tanto.

¿Os habéis catado de que el título parece el de una película de mierda del cine español? dadle a eso.

domingo, 12 de abril de 2015

Cosas que no deberías comer jamás (pero sí tu ex)


Como cocinero soy mediocre, pero como novio soy mil veces peor, así que os hablaré de lo primero. Chavales, la independencia compaginada con el trabajo es una mierda, algún gafas que sube fotos con su pareja al facebook y va con ella de la mano a hacer caca os dirá que no, que te puedes cuidar y nosequé. Já, gafaestafa.

No quiero hacer mucho más resumen. ¿Tienes 0 tiempo y 1 hambre? pues cuando vayas al Mercadona no compres estas cosas, por favor.


1ºEsta mierda
Los huevos rotos tío, ¿a quién no le gusta? pues bien, ponte a pelar patatas, freir chorizo que huele fino fino, que si pimientos, cebolla... tengo media hora, no 40. Pues bien, vi esto y me pensé que podía intentarlo, total, no podía estar malo.

Recuerdo el primer mordisco al chorizo. ¿Habéis besado a una fumadora? pues peor, pero con olor a colonia de cuarentona divorciada una noche de viernes cualquiera en Logroño. Lo del calabacín es único, cómo baja por el paladar, como un puñetazo. Las patatas son deluxe chaval, de las que come la VIP class rollo la Preissler dejando los bombones de lado o Juan Carlos acompañadas de unos san jacobos.

2º Esta otra mierda
Bueno bueno bueno. Qué gran idea, me cagüen sus muertos. Esto se lo dabas al ISIS y adiós problema.
3º Hamburguesas mutantes
Dios se calentó una mañana de lunes y dijo, pues oye, unas hamburguesitas ricas mutantes del pavopollo. Mira, ese color con el que se quedan al hacerlas es único, pero el sabor... el sabor no lo sé, porque no saben a nada. Es esa mezcla entre nada y menos lo que hace que quieras comértelas hasta morir para luego sentirte mejor cuando las devuelvas por el wc.


5º Hitler

No eh, no. Nunca. Jamás, antes le decís a vuestras madres que sus lentejas apestan.

6º Soja Soja Soja Soja Soja
Aclaro, los compré porque no vi lo de soja, ciego de mi. Desde entonces creo que soy más feo, sólo os digo eso.



7º Cine español
Pfff bueno bueno integral no, íntegro. Así me sentí yo al pasar el artículo por caja. La cajera era guapa, no nos engañemos, y me miró con la cara de "mira mira, qué chico más sano". Es la cara que puse yo mientras lo degustaba, sequito sequito y con mucho sabor a polla, a la de Torbe.


8º Fernando Alonso
Este no se come, pero él tampoco se come un rosco. Uuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu.


















jueves, 1 de enero de 2015

Hablemos de cine (III): La Doble Vida de Verónica


Recuerdo tener un amigo, que a partir de esta madrugada será ex-amigo, que me recomendó tan alegremente el hijo de puta ver esta película. Entiendo que dicho acto se deberá a una venganza, pero tal acto sólo lo podría explicar el haberme acostado con su abuelo. Sigamos, me avisó, "la película tiene una gran fotografía y es una historia muy bien llevada por UN GRAN DIRECTOR" -luego hablamos del director-.

Dale, buena fotografía, me he llegado a ver Drive tres veces simplemente por lo guay que puede resultar esa película con Ryan 'misma cara toda la puta película' Gosling. Bueno, pues a eso de la 1 y cuarto de la madrugada de hoy, tras tener que trabajar durante todo el día me digo, "vamos Dani, te la ves ya que tienes tiempo". Volvería al pasado para pegarme un martillazo en las costillas e incluso dos si hiciesen falta, para incapacitarme y no ver jamás lo que mis ojos iban a contemplar.


Menudo drama, mirad mirad.


Una película llena de sutilezas, con planos y más planos de señoras con bolsas del Carrefour en la cabeza cruzando pasos de cebra en los que había charcos, y es que el director lo tenía todo muy bien montado, llovía. El tipo quizás se puso un poco intenso cuando la rodó íntegra con un filtro como lleno de mierda que hace que te preguntes si es que no la estás viendo en muy buena calidad, pero no, es así de guay todo. A medida que avanza esta obra de arte y miras la barra para ver cuanto queda -y pones mala cara al ver que llevas tres minutos- te deleitas con LA ACTRIZ. La protagonista, con un talento para la actuación semejante al mío para cocinar un bacalao, practicará ante nosotros una masterclass de vete tú a saber que podremos disfrutar durante dos horitas chulas de film.

La película sigue avanzando y tú sigues sin pillarla, pero tranquilo. Es tal la sensación de que estás ante la mayor muestra de mediocridad de la historia que llegas a sentir cómo el tiempo se para ante ti, que ni siquiera la película avanza... ¡pero no! es que el director así lo ha querido. Decido parar y buscar en Google al autor, tiene una trilogía de colores que algún gafastrueno ya ha tenido la decencia de catalogar como "maravillosa" o "un homenaje al cine polaco". Bien, cine polaco. En esta película además, el director, quizás motivado por 180€ de la peor cocaína del planeta, se lanza a la piscina para reinterpretar el género again mezclando su obra maestra con el siempre atrevido y divertido cine francés.

La segunda parte de la película quiere hacernos creer algo de un transfondo político y nosequé historia pero nanai, acaba siendo una hora y media de genialidad en la que el autor se descojona de ti mientras tú la sigues viendo intentando saber qué pasará. Te ha vendido la moto, tú ya la has visto que es suficiente. La protagonista parecía ser una chica que podía con todo, pero viendo su cara en cada momento de la película llegas a pensar si se ha escapado del centro nacional de autistas con severas deficiencias en el habla. Una escena gloriosa en la que nuestra protagonista es enfocada por un cámara con parkinson que además va dando vueltas, mientras ella sujeta un regalo intentando perseguir a un motorista. Como os digo, jamás en mi vida he fumado nada que me haga sentirme como hoy.

El autor de semejante mierda, imagino que viéndola.

Finalmente dejas de sentirte en este planeta. Tu salón empieza a oler a resaca, sí, ese olor que se queda en tu casa cuando tus amigos beben en ella y que notas al levantarte al día siguiente. Has tocado fondo, ni tan siquiera el cine de Garci o las arriesgadas aventuras de Shin Chan te hicieron sentirte así en su momento. Si en algún momento temes pensar que tu vida sea mala, recuerda, yo he visto esta película.

Por cierto. ¿El tipo que sale en la segunda parte de la película sale en la serie de Rex el perro policía austriaco de los bocatas? yo creo que sí.

lunes, 29 de diciembre de 2014