Siempre estaremos rodeados de tres clases de personas, nuestra familia, nuestra pareja y nuestros amigos. Los primeros vienen al nacer, podrás amarlos o simplemente respetarlos, te han tocado. La segunda es algo que dependerá de nosotros, y será la persona con la que a la larga, acabemos por formar a la primera clase de personas, una familia. Finalmente tenemos a los que todos necesitamos para ser un poco más humanos y en especial, más felices. Los amigos son aquellas personas que escogemos para crecer como personas.
No sé definir bien qué son. Es complicado, cada amigo es diferente al otro, y los que yo tengo los puedo contar con los dedos de las manos, y ya está. No hacen falta más, y es que, conocidos tendrás muchos, pero eso son, conocidos. Los de verdad son aquellas personas con las que te sientes bien, no necesitáis compartir gustos o aficiones para poder sentaros a echar una cerveza y hablar de lo que os de la gana, como tampoco importará que os paséis unos meses sin veros, y es que os volveréis a juntar y nada habrá importado.
Aprendí en su día que muchas veces creemos que tenemos más amigos de los que en realidad son. Lo aprendes cuando corren para ti malos tiempos y la gente te levanta. Aunque muchas veces no se lo recuerdes, simplemente dejándolo como un recuerdo más, sabes de sobra a quienes debes lealtad por encima de todo, a esas personas que en su día estuvieron contigo. Y digo que no es bueno recordarlo, y es que aunque vayamos a tener malos momentos, lo importante está saber disfrutar de los buenos, y con amigos en condiciones, los buenos serán muchos.
Hay una parte de la amistad que admite dudas, la amistad entre hombres y mujeres. Existe, pero creo y creeré, que a grandes niveles, puede llevar a algo más que a una simple amistad por parte de alguna de esas dos personas, y cuando no se comparte, mal. Aunque es mi punto de vista, si algo tienen los amigos es que aparecen en situaciones extrañas, y es que recordar cómo los conociste es algo gracioso. Nosotros somos jóvenes, quien sabe si en unos años mantendré mis amistades, pero por la deuda que tengo con ellos espero, sea así siempre.
No hace falta darles las gracias cada día, como tampoco se las damos a nuestra madre por habernos traído al mundo ni a nuestra pareja por estar ahí, pero con cosas como esta uno aprovecha. Gracias por estar ahí, entre todos hacéis que yo, sea un poco más yo, feliz.