sábado, 20 de julio de 2013

Una canción

Por miles y diferentes motivos, todos tenemos una canción que nos gusta escuchar en la intimidad, que quizá hasta nos avergüence decir que escuchamos por a saber que motivo. Nos puede recordar a alguien que ya no está, un momento bueno o no en nuestras vidas o simplemente, nos veamos identificados con ella. 

Es lo bonito que tiene la música, siempre habrá una canción para cada uno de nosotros, para el metefichas que intentaría ligarse hasta a su hermana, hasta para el más apático de los seres, todos tenemos una. La música es algo tan personal para nosotros como cualquiera de nuestros pensamientos o sueños, nos acompañará siempre que lo necesitemos. Hay para cualquier situación, y es que todos tenemos esa canción que nos habla de amor guardada en el rincón, por si acaso alguna vez nos falla la cabeza y caemos en el juego, al igual que también está ésa que tienes preparada para cuando vas a salir de fiesta y dices "hoy sí".

Pero, en especial, existe una. Una que te recuerda algo, cualquier acto del pasado que esperas conservar siempre. Yo no os hablaré en general en este aspecto puesto que no conozco vuestro gusto, pero sí el mío. Hay una canción que describe a cada palabra mis pasos en la vida, tal y como en su día me decía mi padre, describía la suya. Era pequeñajo, y no tenía ni idea de lo que él me quería decir, pero me gustaba la canción, escrita en un idioma que desconocía. A medida que he ido creciendo, he entendido lo que decía su letra, lo que sentía él cuando la escuchaba... algo tan especial. Se podría decir que nunca será mía, sino que la llevaré como parte de él. "My Way", de Frank Sinatra. Esa canción que yo no entendía y ahora veo tan clara, que describía parte de su vida como en su día lo hizo del hombre más grande que ha dado la música, esa que ahora siento parte de mi.

Si me centro en mi, me quedaré con cualquier canción que me haga recordar un buen momento, aquella que me saque de la mierda cuando me quede atrapado, ésa que no puede faltar para levantar el ánimo. Al final, todos tenemos una en especial. Conservémosla para siempre, puede que algún día la necesitemos.

Si hoy necesitáis ser felices, os recomiendo esta mierda... Tan cutre como buena

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