martes, 7 de mayo de 2013

Como viajar a Alemania sin parecer gilipollas (II)

Ya os comenté que habría una segunda parte, no sé si será como la de "El Padrino" o como "Titanic 2", pero... ¡Vamos!

Estuve en Frankfurt en mis últimos días de viaje por tierras germanas. Hasta ahí todo correcto, la ciudad famosa por sus salchichas y... y eso, las salchichas. Cuando llegué al hostal, en una preciosa zona alejada de la mano de cualquier dios que pueda existir, salí a dar una vueltecilla para conocer la zona. Heladerías, terrazas, parques con parejitas de la mano, kebabs, pizzerías, mujeres de metro ochenta con más espalda que una columna de garaje... nada nuevo si lo comparamos con Berlín.


La verdad, quería hablaros de Frankfurt, pero no tiene "nah". Es una ciudad bonita para pasear, donde comer barato y bien es muy sencillo puesto que abundan en ella establecimientos turcos e italianos, eso sí, os recomendaría no aparentar ser extranjeros, puesto que en uno en concreto lo que en el menú en alemán costaba 7 euros a mi me costó 9, otro error de novato. 

Paseos al sol, helados en una terraza y ver a parejitas dandose besos durante todo su trayecto es lo más interesante que haréis en esta ciudad, si obviáis el dormir. Para salir a tomar unas cervezas no tendréis demasiados problemas, bastará con seguir la linea que van dejando todos los borrachos agresivos que se agrupan en sus calles, donde parezca, haya un espacio reservado para todo aquel que bebe más que respira.


Lo del mito de las salchichas... hasta me gustó más mi primer "currywurst" que probé en Berlín. Son salchichas con curry y ketchup, vamos, las del mercadona con el bote de especias y el ketchup heinz, no os descubro un mundo de sabores, está bueno y es más comestible que la mierda de Ferrán Adría que nos quiere colar como comida. En definitiva, comeréis igual que en cualquier ciudad, de Mcdonalds, kebabs, pizzerías y sitios similares de comida rápida.

Manhheim no me sorprendería tampoco por lo bonito, que no lo es, sino por su gente. Pareció que atravesé otro continente pero no, a tan sólo 50 kilómetros de distancia de Frankfurt te encuentras una ciudad con la gente más alegre que he conocido en Alemania. Sonrientes algunos (en Alemania es raro), te contestaban de buen humor e incluso se ofrecían desinteresadamente a ayudarte, no digamos que si les dejabas propina, te la devolvían alegando que "no lo hacen por dinero". 

La experiencia del combate irá en otro momento, necesito mucho más que unas lineas para contar lo que creo, ha sido una de las noches más especiales de mi vida. El caso es que allí volví a meterme en el mundo más guay del paraguay del boxeo, el de los seguratas que no saben que puerta es la tuya, el del que te pide la acreditación 3 veces, las preguntas de "¿Y tú quién eres?"... en fin, las buenas costumbres.

Según avanzaba la noche los flashes se iban centrando más y más al ring y dejaron por un momento el marujeo que reinaba en el lugar donde me sentaba, con toda clase de famosos posando para las cámaras, muchos de ellos desconocidos para mi. Vamos, que entre tanto famosete de posado y posado, aparecía un riojano con cara de tener hambre.

La suerte sabrá como, terminé en la estación de tren de Manheimm a las 4 de la mañana, rezando para que el próximo tren que viniera, parase en Frankfurt... y lo hizo, en concreto, en el aeropuerto. 2 horas de viaje sentado junto a una pareja que poco les faltó para llegar al orgasmo, un viaje que os recomiendo a todos y cada uno de vosotros una vez en la vida. Los trabajadores de las estaciones no suelen hablar inglés, por lo que cualquier clase de duda os la tendrá que resolver la tía cañón a la que vayáis a preguntar con cara de interesante, pero os diré una cosa, no funciona, no mojaréis con ella, la suerte no os quiere tanto.

En definitiva, resumiendo este tocho, Frankfurt no es gran cosa y es para parejitas, Manheimm merece la pena en según que circunstancias, y yo he sido incapaz de comer un día en condiciones en este país. Si queréis ligar, intentarlo con cualquier italiana / francesa que circule por sus calles, nunca con las alemanas, a las que reconoceréis por tener el pelo corto, más rabo en las piernas que nosotros y sobretodo, pinta de llamarse "Mark".

domingo, 5 de mayo de 2013

Como viajar a Alemania sin parecer gilipollas (I)

Bueno, para empezar si ya somos gilipollas no hace falta ni que sigáis leyendo, puesto que como sabéis, esto es algo con lo que moriremos.

Es un país complicado para todo aquel torpe o despistado, y si a eso le sumamos que nuestro nivel de inglés no es elevado... (Ojo, algo a destacar, el suyo tampoco). El desconocimiento del idioma local hará que en muchos bares no podamos tomarnos algo con tranquilidad. Para pedir un café con leche, tuve que señalarle al camarero lo que estaba tomando otra señora, aun con esas, al hombre le costó entenderlo.

Se os escapará algún "cagüen dios" cuando os veáis perdidos en cualquiera de sus lineas de metro bien organizadas donde no sabes si has llegado a Berlin o estás llegando a la capital de Kazajstan. Transbordos donde arriesgas tu vida, trenes de libre acceso donde en teoría deberías pagar... vamos, que desplazarse está jodido si no erais los mejores de la clase.

Otra cosa a tener en cuenta, ser españoles. Es una chorrada, pero en algunos lugares os dirán algo entre risillas, si dicen "espanien" (sonará similar) es que os han soltado alguna. Es así, los alemanes tal como los españoles hacen lo mismo, faltar.

El turismo... esto está bien. Me explico, el primer día que llegué salí a dar una vuelta por Berlín. Tras levantarme a las 7am para ir al aeropuerto, coger dos aviones... no estaba yo para enterarme de más bien nada. Si vais solos, como me tocó ir a mi, se os hará hasta pesado. El segundo día por suerte tuve buena compañía y con eso hasta se le coge cariño a la ciudad, cambian mucho las cosas cuando vas con la cara larga de "y que será eso".

Para hacernos a la idea, el turismo en solitario es algo que tiene ventajas e inconvenientes. Las ventajas no las conozco, supongo que será aquello que dicen que disfrutas de la calma y demás, pero cuando estás acostumbrada a ella es como dar una vuelta por Logroño. Los inconvenientes son evidentes, el no poder comentar nada con nadie e incluso llegar a sentirte aislado al saber que en esa ciudad no hay nadie con quien puedas cruzar unas cuantas palabras, llegando a perder gran parte de las cosas bonitas de la ciudad por el simple motivo de no saber llegar.

Si os gusta viajar por tanto y tenéis con quién, os gustará Berlín. Si vais solos... coger el billete y cambiarlo por uno a Salou, que además ya sabéis la leyenda, allí se pilla siempre.

De Frankfurt en solitario os hablaré otro día ya que aun no he terminado. No es gran cosa y las salchichas saben como en cualquier otro lugar, a salchichas. Algún día, por cierto, descubriré el motivo por el cual el "Currywurst" este lo ponen diferente en cada sitio al que he ido, siendo un bocadillo de salchicha en algunos lugares, y salchichas troceadas con patatas en otros. Para la cocina originales originales, no son.

sábado, 13 de abril de 2013

Proyecto social para jóvenes con problemas. El boxeo como escuela.

Todos los aficionados conocéis a Jero García. No os voy a contar nada de él que no sepáis seguramente mejor que yo. Un hombre que dedica su tiempo a enseñar a jóvenes con problemas una vía de escape, el boxeo. La educación que transmite un deporte que convirtió a Mike Tyson, que lo sacó de las calles para convertirlo en historia.

Jero hace su trabajo y a las pruebas me remito, lo hace genial. ¿Es posible continuar con su idea en otras comunidades?. Llevaba pensándolo durante mucho tiempo, ¿Y si aquí lo hiciéramos? Actualmente La Rioja solo cuenta con un único gimnasio de boxeo para toda la comunidad, lo que como imaginaréis, nos dificulta mucho esto.

Es un poco triste que quien se preocupe por ellos sean un entrenador de boxeo, una persona como yo y poco más, pero aquí es el caso. No pasa nada, comprendo que muchos no quieran ver ni en pintura a unos niños problemáticos, pero quizá jamás hayan buscado una alternativa, un camino que no les enseñará un profesor que odia su trabajo, sino un deporte con años de historia que realza unos valores que ellos muchas veces no han podido recibir en sus casas.

Pensemos por un momento las oportunidades que hemos tenido en todo. En los estudios, en la vida, en el amor, en el trabajo... se nos da siempre una oportunidad, ¿Quién se la dará a ellos? Alguien debe de hacerlo, y este deporte se caracteriza por ello. No seré yo quien les defienda, han cometido errores que están ahí y quizá no vayan a cambiar, alguno de ellos será carne de prisión, es imposible guiar a todo un rebaño si hay ovejas que no quieren andar, pero si con esto se puede corregir la actitud de un solo menor, todo esto merecerá la pena.

Todo dependerá de lo que el Gobierno de La Rioja quiera pensar, si aceptarán una propuesta que durante mucho tiempo rondaba en mi cabeza o si decidirán no hacer nada por unos niños que, de no recibir la atención que necesitan, acabarán con un futuro aun más negro del que nos pinta al resto de españoles, y creerme, jamás juzguéis a alguien por sus errores como adolescente, yo los tuve y me gano la vida ahora, ¿Quién os dice que alguno de ellos no acabará siendo vuestro jefe o vuestro compañero de trabajo en unos años? Todo es posible, solo necesitan una cosa de nosotros, que les ayudemos en su lucha, en su lucha por cambiar.

viernes, 5 de abril de 2013

Tú.

Te dirán que tú no tienes talento, te dirán que no vales para esto. Se reirán y a menudo, te juzgarán sin tan siquiera haberte leído. Pensarán que su camino es el correcto, creerán que el tuyo está destinado al fracaso. Quizá con el correr del tiempo se den cuenta, estaban equivocados, viéndose en la miseria de quién juzgo, y acabó siendo juzgado.

Nunca dejéis de creer en vosotros, que sea vuestra historia y vuestro esfuerzo quien marque el camino, ningún camino fue fácil y siempre aparecieron obstáculos, pequeñas piedras y pequeños gilipollas que estorban, en el camino, en la vida. Olvidaros de ellos, seguir hacia adelante, cuando lleguéis a la meta podréis sentiros afortunados. Si se lucha, no se pierde, nunca.


Os dejo un gran vídeo que acompaña a mis palabras. Tanto para la vida, para el trabajo, para el boxeo, si dejas de creer en ti, nadie lo hará, tú eres tu mejor aliado, y tu peor enemigo.

viernes, 29 de marzo de 2013

La felicidad en las cosas pequeñas

A los que me leáis solo por el boxeo, os recomiendo, dejéis de leer aquí (tranquilos, luego os subo una cosilla que es para vosotros).

No tengo otra plataforma y por supuesto, y haciendo gala de mi parte, no voy a crearla, me conformo con esta. 

Mear sin salirse del baño, ponerse una lentilla a la primera, que te salga una canción en el aleatorio que te guste, ganar al fifa, medio ligar, que te inviten a un cubata, que te feliciten en el trabajo, un despertador que no suene, un gol de tu equipo, unas cervezas, otro gol, otras cervezas, una canción, viajar, volver a nuestra tierra, recordar cosas del pasado, reencontrarnos con alguna vieja amistad, conocer gente nueva, encontrar cosas que habíamos perdido...

Está claro que eso no nos dará de comer ni nos apañe la vida, pero tienen razón cuando dicen que la felicidad está en esas pequeñas cosas (ojo, mear sin salirse y ganar al fifa para cualquier hombre es algo más). No se trata de tener todo para poder salir a la calle con una sonrisa o simplemente, para no vivir amargado -y por tanto, amargar a los de al lado-.

A nadie nos va todo bien, y si alguien os dice "No, si a mi todo me funciona" os mentirá. Nunca funciona todo, ni aunque queramos, y lo mejor es no querer. Nadie tiene dinero, familia, amistades, amor, trabajo y ocio, no existe una combinación así, eso nos lo pintan en las películas de Disney -os recuerdo, ahí salen cangrejos que hablan- y es que no hace falta tenerlo todo, para ser feliz.

Pero como ya os comento, eso son chorradas. Cierto que hay cosas que no se pueden sustituir. Todas las personas necesitamos querer, y sentirnos queridas. Todas necesitamos dinero para comer, una familia en la que apoyarnos y unos amigos con los que hablar, con los que dejar pasar el tiempo. Todo gira en torno a estos pilares, pero no por ello son imprescindibles. A falta de amor, tiremos más de los amigos, y este pues, llegará. ¿No hay trabajo? Bienvenido al mundo, para nadie, y si lo hay ya veis como funciona, busquémonos la vida, donde sea y como sea, hagamos cosas diferentes, viajemos fuera. La familia quizá sea el único bien que no se puede sustituir, cuando pierdes a alguien tan cercano te acabas por sentir solo, una sensación que no te la va a curar un amigo, ni una cerveza (quizá 6 sí, por probar...). 

No podemos salir a la calle con la cara larga, mirando con ascos a todo el mundo, saliendo de fiesta siendo más bordes que un inglés con cagalera, no. No podemos hacer que personas felices cambien su actitud por culpa de que nuestros padres se hayan enfadado con nosotros, por culpa de que te den 20 euros de paga... en definitiva, acabar con la felicidad de otros por ser gilipollas. 

No cuesta nada pararse a pensar en esas pequeñas cosas, tienen su encanto, ¿A quién no le gusta salir a tomarse unas cervecillas? Ahí, por un rato, todo se ve de otro color.. o apagar el despertador sabiendo que no te tendrás que levantar.

Sé que todo está como una mierda y que hoy por hoy cuesta levantarse de la cama pensando que será un gran día y que hay un futuro por delante, pero coño, ¿No se ve todo mejor con una sonrisa?.

domingo, 17 de marzo de 2013

100.000, las puertas y demás

He llegado a algo que jamás consideré posible cuando empecé a escribir mis cuatro cosas de turno, un par de notas de boxeo y lo que me tocara hacer con tal de llegar a la gente haciendo algo que me interesaba, y no estar todo el día copiando notas de las agencias y modificando detalles, lo que convertía una jornada de 8 horas en un infierno de 40. En un par de días llegaré ya a las 100.000 lecturas, exclusivamente de boxeo, boxeo.

Que diréis, si es que no tiene gente a la que le guste ese deporte. Pues parece que hay gente que apuesta por él y lo que es aun mejor, que apuesta por seguir informando sobre él. Pocas son las empresas que aceptan hablar de este deporte como algo más que el morbo social que generan ciertos actos. Pero claro, son pocas, ya os avisé, el resto no necesitan gente que sepa de boxeo, les vale con poner el becario cuando apuñalan al Poli Diaz y si acaso, cuando pelea Pacquiao o Mayweather.

Muchos medios han ido cerrándome la puerta al llamar avisándome de que "me llamarían", y sí, algunos llamaron, en concreto en determinados combates, donde te pedían con una semana de antelación, que te hicieras cargo de la crónica por el espectacular precio de ... 8 euros. ¿Os imaginais que vuestro trabajo, a las 4 de la mañana, que involucra unas 4 horas, costara 8 tristes euros? pues eso. 

Esto la prensa escrita, aquellos que cuando tienes algo que a ellos parece interesarles, cuando te pasas un mes en cruces constantes de mails y demás hasta que das con una entrevista decente y de repente te piden que esa entrevista la hagas para ellos, y ahora sí, sacan la cartera. Está claro que es lo que mueve al periodismo que conozco, los nombres y la tacañería.

Quise soltar esto en público pero respeto mucho a algún ex compañero ya de esa empresa. No daré nombres, que es muy feo, pero es curioso saber que hay empresas que funcionan a costa de tener a becarios (a coste 0 y hasta que les de la real gana) trabajando 8 horitas escribiendo y copiando notas que solo tienen una función, conseguir clicks. Absurdeces de todos los colores, gilipolleces, hablando claro, todo con tal de tener más y más clicks, renunciando por supuesto, a la calidad. Todo esto realizado por becarios, mientras que dos o tres cuya única labor es elaborar un par de artículos y corregir las faltas de becarios que en algunos casos no saben tan siquiera, escribir el nombre de los jugadores (y eso, queriéndote dedicar al periodismo, suena feo) pero que claro, te ahorran trabajo.

Hasta que punto vamos a llegar, ¿Os imagináis a profesores o médicos trabajando gratis? ¿Que llamáis a un carpintero y os hiciera gratis un armario? eso no pasará, sin embargo en el periodismo es requisito fundamental para empezar, 0 euros, muchas horas y muchísima paciencia, hasta que por fin llega lo que mereces (si lo buscas, claro).

De esto ha pasado un año casi, y sigo sorprendido. A medida que vas cogiendo experiencia, que la gente cuando quiere saber algo de boxeo te pregunta a ti, que te busca, que te dicen "Joder, esto me gustó mucho" y que te dicen que gracias a ti ven algo más de boxeo, yo me emociono. Es ver como el trabajo que te impide salir muchos días por los horarios siendo tan joven, te recompensa tanto al final, con el cariño de la gente y con el buen sabor que deja el hacer las cosas bien.

En definitiva, gracias a todos, a los 100.000 de ahora y a los que tengan que venir, gracias a todos aquellos que echaron una mano para seguir pa'lante y a todos los que creéis que el hacer bien las cosas no depende de tener un título de universidad, sino del esfuerzo y de la meta que tú mismo te impongas. Por eso, y me repito mucho, GRACIAS.

miércoles, 30 de enero de 2013

La carrera, el periodismo y el boxeo

El hombre que necesita decir a todo el mundo que tiene un título universitario para sentirse valorado es sin duda, el mayor de los fracasos. A mi me lo parece así, y no sabeis la de cantidad de "para escribir se necesita una carrera" que me han dicho esos genios con carrera que ladran por trabajo sin mover el culo. Para conducir, hablar, escuchar o ver, ¿Se necesita una carrera?. Siento decir que para esto que llevo haciendo yo un año largo, camino de dos, no necesita de estudio alguno.

¿Qué se necesita? Nada, tiempo, dedicación y esfuerzo. La carrera por supuesto que tiene su mérito, coño, que son cuatro años (o más) donde muchos se dejan el culo estudiando, pero también donde muchos viven de fiesta, becados y copiando. Además, ¿Qué coño enseñan en cuatro años para que la mayoría de las redacciones estén plagadas por ultras e incompetentes?.

Creo en mi trabajo y en mi esfuerzo, que son a fin de cuentas mis valores fundamentales, junto con el respeto, para continuar. No creo en falsos proyectos, en personas que consideran que un diploma los dará un poder sobrenatural para comerse horarios de mierda, para no escribir sobre cosas que poco se parecen a su sueño de tener un micrófono de enviado especial en una isla llena de morenazas y que al salir de la facultad aparecería un empresario con un maletín lleno de billetes esperando que tú aceptes su oferta.

No soñemos tanto, cojones, a mi me vale con hablar de lo que me gusta y poder viajar un par de veces al año para estar en el lugar de la noticia, y punto. "En periodismo te enseñan unos valores que no se aprenden fuera, conocimientos, respeto, trato a la noticia y..." blablabla, yo no necesito leerme el manual del Fifa para hacer las pajas con Leo Messi. Suena a paleto absoluto pero es así, yo no veo diferencia alguna al trato que otorga un periodista de biblioteca a la noticia del que ofrezco yo.

A lo que iba, ¿Qué pasa entonces en el periodismo para que nadie quiera hablar de boxeo y sin embargo cada día más personas lo sigan? Pues hombre, tranquilos que yo os quito la duda (pàrezco Cristiano Ronaldo con tanto "yo yo yo yo").

Os ofrezco 700 euros mensuales a cambio de que os chupeis una cantidad de noches preciosas, de esas de luna, golfeo en los bares y demás, pegados a un ordenador esperando a ver que dice un tipo que boxea en Las Vegas. Pasad de los sábados, que salir ya no se puede, para estar con veinte ojos en un combate para poder hacer un análisis coherente, y mil cuestiones más.

Así lo veo. Ahora todos quieren hablar de fútbol, ganar mínimo 3000 euros y que la gente te pare por la calle y diga "Mira mamá, es fulanito, el héroe que habla de fútbol con la camiseta puesta". Y esa es otra, ¿Sabeis donde se deja en el boxeo la camiseta? en la lavadora. Aquí debe brillar siempre el respeto y sobretodo, que sean los boxeadores los que hablen, JAMÁS la prensa. Todos quieren que su nombre salga en una exclusiva y con tal de ello son capaces de lanzar 300 mentiras, por si suena la flauta, y nunca suena.

Resumiendo que me he estirado mucho. La gente que escribe y quiere vivir de ello, que acepte que al principio trabajará sin cobrar, estará a mil y una cosas al mismo tiempo y deberá renunciar a unas cuantas cosas, pero os aseguro que el resultado es extremadamente positivo. Yo cada día cumplo mi sueño, que me digan que es intrusismo o que piensen que un papel les hace superiores a mi me importa muy poquito, que la gente te diga que lo que haces les gusta, que vean en ti a un tipo honesto, que escribe lo que ve y absolutamente nada más, que habla desde el corazón... eso sí es lo que llega y os aseguro que a mi me hace quedarme despierto un sábado hasta las 6am con tal de tener a las 7 u 8 una crónica digna de leer, lo que muchos rechazan por el simple motivo de que "al tener una carrera ese no es mi trabajo".

En definitiva, no espereis que los periodistas de pro se dediquen al boxeo, el que os habla de este deporte os aseguro que lo hace por amor absoluto.