Si no escribo de noche, no merece la pena. Ahora son las 3 y 22, he tenido un día largo (de 24 horas, podéis catar el chiste a lo Buenafuente), 8 horas laborales, recados y un peluquero moro que en su afán por creerse el Zinedine Zidane de las peluquerías me ha cortado en la cara pero "tranquilo amigo que tampoco sangra tanto". Claro, claro.
Pensando en por qué de noche mi cerebro empieza a funcionar mejor, o simplemente a funcionar, recuerdo la canción de la Mala Rodríguez, que se llama por la noche, no tiene pérdida. No me sé la canción, pero la condenada es top 3 mundial por delante de las Irinas de palo y las Angelinas con morros como los de Ronaldinho. Dice que por la noche todo lo que escuchas es ruidos de animales y coches, y sí. Ronquidos, perros ladrando a 400 kilómetros de distancia y ese canto de algún pájaro con síndrome de down que se ha calentado a las tres y se ha puesto a cantar. ¿De quién será ese perro que siempre ladra?
Hasta aquí no te he dicho nada interesante, pero entiende que tengo que quemar este rato hasta que me acueste, hice una pausa para ver el vídeo de la Mala, qué guapa y qué borde es. En serio, aquello que te habla la gente profunda de "debes de encontrarte contigo mismo", de noche lo consigues. Y es que lo bohemio que tiene la noche es la paz y la soledad que tiene, que pareces el puto Joaquín Sabina en gallumbos por tu casa. Pero vaya, que así te lo habrá pintado capitán gafas, porque yo me he cansado de mi, qué soy poco interesante. El cuento de la soledad, que si no siempre es mala, ya ya.
Claro que la soledad no es mala, ni la cerveza, gilipollas, pero si te bebes 7 al día pues acabarás dando saludos a mi padre por ahí, donde esté. Lo mismo con la soledad, excesiva mal. No es soledad emocional, hace falta ser tonto para sentirse solo. ¿Sabéis a quién le gusta mucho estar solo? al novio de la chica que os gusta, a Joaquín Sabina y a ese gilipollas que te tira medio cubata en la discoteca.
Con esto de tener paz y esas movidas tan complejas, he aprendido a escuchar y casi amar, estilos musicales que antes obviaba, ver series que me olían a cartón e incluso empezar a entender a personajes a los que antes seguiría por el ebro para darles con un palo bajo gritos desgarradores de Isco Isco. Ahora en serio, tener tiempo es un cagarro. Disfruta del día, pásatelo trabajando 24 horas, o borracho, pero no tengas tiempo para ti, porque no te va a gustar.
El calvo añora el pelo y el que lo tiene odia peinarse. Es por eso, no entiendo a aquel novio que reza para escaparse de su parienta, pero cuando estás en el otro lado, no entiendes como el otro prefiere estar solo. En esta ecuación no soy el calvo, con lo demás me he liado, pero calvo no, no jodamos con eso. A mi me han engañado, vivir solo no es vivir en paz, la paz es bienestar, la soledad ya tal.
Como casi estoy obligado a dejar la canción que estoy escuchando mientras termino esto, a disfrutar, que menudo misil.







