Como José Miguelez galopando a lomos del caballo de la demagogia y la palabrería barata (me encanta decir esa frase). Soltando mierda a todos los presentes a los que les gusta el boxeo, como debe ser. Ahora la moda es decir que tal boxeador y tal manager (no voy a decir nombres, Sergio Martínez o Oscar Sánchez, por decir dos al azar, como quien dice Fernando Alonso o Dikembe Mutombo) están salvando al boxeo español.
Ellos salvan al boxeo español y los recortes salvan a España. Está claro que apropiarse del trabajo de un manager para vendernos que ahora Gabriel Campillo era un campeón (antes se ve que no, que cosas) o que Kiko va a dar el salto definitivo con ellos (antes no podría saltar) no me gusta un pelo. Gabriel ganaba antes, y Kiko también. Es más, dudo mucho que antes se hubiera buscado un combate contra Kovalev y más con semejante planteamiento.
Pero bueno, no vamos a hablar de "El salvador" y demás, porque sé que tal boxeador es un ídolo (yo mismamente reconozco que como atleta, deportista y boxeador es un 11 sobre 10, intachable su trabajo) pero su visión para el negocio desde luego no es tan buena. Poner al más listo del barrio a gestionar tu "negocio" en España, un tipo que no sabría ni encauzar su vida, para llevar a dos boxeadores y claro, luego pasa lo que pasa, que 0 trato personal, 0 respeto por sus boxeadores y buscan combates ante tíos como Kovalev (Os traduzco esto a los menos entendidos que me leeis, es como si de pequeños en el patio queríais pelea y ibais a buscar a uno de los más mayores y le decías que tenía la picha corta) , funden a tu boxeador y, ¿Qué excusa pondrás? ¿Que no se entrenó en EEUU?
(Quiero aclarar, Ibrahím López no está relacionado con mis palabrás aquí expuestas)
(Otra PD, de los salvadores presentes en la foto, tampoco digo nada, eh)
Se conoce que en EEUU, Oxnard y demás ciudades de ese país, hay gimnasios donde las pesas te dan el doble de fuerza, los sacos te otorgan superpoderes y al correr te conviertes en Usain Bolt con la bicicleta de Lance Armstrong comiendo los míticos filetes de Irún que tantos tours han dado al deporte español. Manda cojones. No hace falta tener que irse hasta la otra punta del mundo solo por agradar a un hombre con un ego del tamaño de su país.
Al final esto es lo de siempre, esto es boxeo, un deporte de guerreros, no de hombres con traje y maletines que juegan a ser Donald Trump cuando en realidad son cualquiera de los Ruiz Mateos. No más tonterías, de salvadores tienen lo que yo de bombero, y os aviso, no dependais jamás de mi para apagar un incendio. El boxeo no necesita a héroes que intenten colocarnos a boxeadores con menos talento que mi madre para la Fórmula 1, por favor, ahorrémonos este bochorno, dejemos que se respete el trabajo honesto que han realizado tantos otros.
Por cierto, como entendereis, la foto está puesta completamente al azar, estaba entre esta o en una de Diego Armando Maradona, pero claro, tuve que optar por el auténtico ídolo argentino. Está bien que se respete el trabajo de un boxeador, pero decir que es "el mejor" me parece que no encaja con el boxeo. Los mejores, contra los mejores, y señor Maravilla, Golovkin lo es, acepte el reto y déjese de Martin Murray, que a él le va muy bien por Inglaterra.

Sí, mejor buscarles boxeadores rumanos o búlgaros con récords de vergüenza, así seguro que ganarán los nuestros, luego les pagamos algún combate por un WBC intercontinental contra algún ex-boxeador salido de un asilo y ale... Todo perfecto.
ResponderEliminarCuando la promotora de la que hablas consiguió que disputara el título ante Cloud, todo eran piropos. Cuando organiza alguna velada aquí nadie se queja... Y ahora Campillo vuela 3 días antes del combate cruzando el charco, sale a pelear con una empanada gallega monumental, pierde y... Ahora resulta que el ruso le venía grande. Venga ya!
Si uno quiere vivir del boxeo tiene que ir a pegarse a USA y salir por la tele. Y la tv es la que dirá si le interesa un combate o no. Y si te ofrece una oportunidad y la rechazas no te volverán a llamar en muuuuucho tiempo.
Así que a superar la decepción de la derrota y confiar a que Campillo y otros nos den alegrías en el futuro próximo, empezando por Varón y por Kiko.