jueves, 1 de noviembre de 2012

Los que ya no están

La vida y el boxeo no tienen muchas diferencias. Se te planta delante, te va encajando golpes y eres tú y tu cuerpo el que decide cuando parará el combate. Puedes seguir empujando e intentar ganarle cada uno de los asaltos, que no te tire jamás, pese a recibir golpes saber que eres tú el que podrá golpear el siguiente.

Hoy es un día especial, el día de los muertos. Suena feo llamarlo así pero es lo que es, los que estaban con nosotros, peleando, y que un día la vida les ganó en su particular combate. Según pasa el tiempo ves como gente que lleva luchando años ante enfermedades, accidentes o simplemente el paso del tiempo, cede y desaparece. No es una sensación bonita, poco a poco todos nos vamos quedando solos nos guste o no, algunos hemos tenido la mala suerte de que estos golpes nos vinieron demasiado jóvenes.

No hay que desanimarse nunca, es el tiempo el que nos va enfrentando a situaciones de la vida, al igual que pasó con ellos. He conocido y vivido esto demasiado cerca, por una vez en la vida, sé de lo que hablo. La lucha de una persona que sufrió un accidente de tráfico, después de 13 operaciones y 2 años ingresado en un hospital, consiguió volver a andar y más adelante, seguir su sueño, el de conducir. La medicación que le salvó en aquel combate fue la que, 6 años después, le llevó a perder de manera definitiva.

Es un pequeño homenaje a aquel hombre que me descubrió este bonito mundo del boxeo, un hombre que seguramente, no disfrutó al ver como su hijo visitaba cada semana el hospital para verle, como él me decía. Quizá, lo pasó él peor que yo, y así me lo reconoció, y quizá lamente yo el no haberle demostrado que no tenía nada por lo que preocuparse, que entendí demasiado joven que los golpes nos van a llegar a todos, y que la clave estaba en aguantarlos.

Muchas personas han pasado por lo mismo, algunas aguantaron mejor en este "combate" y otras cedieron y se dejaron arrastrar por los golpes, con cara de pena y poco sentido común se metieron ellos solos, en una espiral de pena, tristeza y mierda. A todos nos va a tocar esto, todos, aquí no se libra nadie, ni ricos ni pobres, siempre será mejor estar preparado y saber que la vida no se acaba ahí, que hay muchas cosas que disfrutar y poco tiempo.

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