lunes, 29 de octubre de 2012

Fallen Idol

Las drogas lo tumbaron, sus vicios y su poca cabeza acabaron con su carrera. Ay Diego Armando Maradona... no estoy hablando de ti. El campeón invicto tuvo que vivir, demasiado tarde, una derrota que a la larga, le acabaría por retirar. No hablo tampoco de Pep Guardiola (el fútbol y el boxeo no se diferencian en mucho por lo que veo). Me veo hace tiempo con la sonrisa de un niño esperando como un tonto que un amigo de mi padre me consiguiera un vhs que le enviaban para poder ver su último combate, sin internet ni nada por el estilo y con la información de la prensa española sobre este deporte, no sabía si él había ganado o se lo había comido un dinosaurio.

Le veía ganar, la furia en el ring, el tío no tenía miedo, y veía detrás de él a una grada llena de gente gritando su nombre como locos, todos tan felices... ¿Cómo no me iba a gustar ese sentimiento? Yo flipaba con los americanos, veía a Tyson y esa noche no dormía pensando que iba a salir de debajo de mi cama y me iba a encajar un puño en la cara... pero aun así lo veía. Pero los ingleses tenían algo, ya me gustaba y veía la Premier League, era algo diferente a lo que teníamos aquí, las aficiones, el estilo de vida... era mi sueño

Ricky Hatton subía al ring y 20.000 personas tras de él gritaban su nombre, pero contaba con el apoyo de todo un país. En España mi padre me llevó de pequeño a algún combate, 200 sillas de plástico, vacías la mitad, para ver un combate pasable. No tardé en considerar a ese hombre mi ídolo, me gustaban muchos boxeadores, me gustaban muchos futbolistas, pilotos... de todo, pero yo prefería a Hatton.

Su historia ya la conoceis, vicios, excesos y cagadas en su vida personal que acabaron por tumbarle. No fue Pacquiao o Mayweather, fue él, su mayor rival. No voy a negarlo, el día en el que se retiró me dolió saber que no podría jamás verle pelear en directo. 2 años escuchando falsos rumores de su vuelta, periódicos en Inglaterra en los que él ocupaba portadas, las drogas y un titular que me llegó, "Fallen Idol". Cerca del suicidio y del abandono personal por completo pero... no podía terminar así.

Este 24 de noviembre viajo a Manchester para cumplir uno de tantos sueños que uno tiene pendientes, sea pisar Las Vegas, sea ver a un ídolo o rechazar a Amaia Salamanca. Su vuelta a mi me demuestra un acto personal, venganza ante todos, ante él, ante la prensa, ante sus vicios, todo. Valentía y coraje, cojones mejor dicho, lo que hace falta siempre para salir adelante de cualquier situación que nos amenace con ganar.

Es una tontería, sólo hablo de mi ídolo en este deporte, de un hombre que hasta hace no mucho, era un borracho e incluso, drogadicto. No sé si será mejor adorar a los niños que montan grupos musicales o a un portugués que tiene más ego que Ali, Tyson y 20 Mayweathers, pero a mi éste me vale.

Os dejo con un video que a mi me... pone un poco palote.

Lo que os quería decir, es que los ídolos no se escogen, aparecen sin más. A mi me apareció en un VHS que me trajo mi padre diciendo que "este inglés pega buenas hostias". Da igual lo que hagan fuera, dentro de su deporte, son únicos. Pride in battle, Ricky.

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